lunes, 15 de octubre de 2012

ANOTACIONES PARA AGOSTO 2009


ANOTACIONES PARA AGOSTO 2, 2009:

40. “Heijoshin” es un concepto mental, espiritual,  que significa algo así como “un espíritu o mente siempre tranquilo, calmado, satisfecho,” es, en última estancia, el máximo objetivo de todo entrenamiento marcial y espiritual y donde lo marcial y lo psicológico, mental, filosófico y espiritual coinciden en las disciplinas orientales – y precisamente lo que tanto falla en las tradiciones occidentales, desde la filosofía y la religión, hasta la psicología y la psiquiatría.
La esencia de heijoshin se capta con la siguiente descripción poética del objetivo de MAMBA Mindfulness y del programa de “La Mente del Guerrero Iluminado:”
“Aprenda a aquietar los ‘remolinos de la mente,’ y en la inexorable batalla diaria de la vida encuentre sosiego en el cansancio, ánimo en la desesperación, y refugio en la tempestad.”


ANOTACIONES PARA AGOSTO 7, 2009:

41. Hoy les presento el “guerrero de conocimiento;” el guerrero de conocimiento es el individuo que dirige su auto-desarrollo de acuerdo a los preceptos del arquetipo del guerrero iluminado: son guerreros iluminados en ‘potencia.’

42. Los enemigos interiores del guerrero de conocimiento son tres: el miedo, la ira, y el poder. En realidad son un mismo enemigo con tres máscaras diferentes.

ANOTACIONES PARA AGOSTO 13, 2009:

 43. El que no es consciente de la muerte jamás sabrá ni aprovechar ni apreciar la vida.


ANOTACIONES PARA AGOSTO 15, 2009:

Las siguientes anotaciones corresponden a un intento de responder a la pregunta de un alumno sobre “¿Que se siente al estar iluminado?” La pregunta es tan tremendamente acertada como inusual – en dos años ofreciendo la Mente del Guerrero Iluminado nadie me ha preguntado “¿Cómo sabe que está iluminado?” o “¿Qué se siente al estar iluminado?” Etc. No se si era por respeto, por reconocer la naturaleza inefable de la experiencia y de que seria una pregunta o muy difícil o demasiado personal; por que no creyeron que yo había alcanzado tal nivel de desarrollo personal y estaba ofreciendo un planteamiento teórico como hacia Castaneda en sus obras relatando su aprendizaje con el brujo-guerrero Don Juan Matus; o simplemente que no se les ocurrió hacer la pregunta. ¿Quién sabe? Lo importante es que me parece una buena ocasión de tratar de relatar la naturaleza de lo ‘no-tratable.’

44. Nunca me imagine que el cuerpo humano pudiera generar tanto dolor. Fue allí, en ese lugar y en ese momento preciso, cuando cada célula de mi cuerpo parecía explotar en dolor, cuando no había forma alguna de escapar de la agonía insoportable en la cual mi esencia estaba sumergida que mi consciencia se disolvía en una conexión empática interminable, simultanea e infinita en a cual experimentaba el dolor de todos los seres vivos a la vez. Mi mente se inundó de visiones de caras humanas de todas las razas y edades, y me llegaron imágenes seres vivos de todas las especies imaginables, hasta de insectos como el saltamontes. Todos agonizaban, y yo compartía su dolor y su desesperación. Fue entonces que ‘supe’ que todos éramos parte de un todo, y que en el dolor de la vida todos éramos iguales.

45. Ése fue mi gran ocaso, mi muerte. Cuando regresé ya no seria el mismo y hasta la fecha estoy descubriendo, día a día, a veces de un momento a otro, los ilimitados parámetros de mi nueva identidad. Soy como un nuevo ser anfibio, que vive en dos mundos, en dos dimensiones; uno, el material de todos los días que comparto con las personas y los animales, y las plantas; otro, uno mental en el que existe un infinito de conocimiento y de conexiones que cada vez me elevan en mi propio conocimiento y en lo que imparto a mis alumnos y discípulos.

46. A veces me siento como una tortuga que despertó del tanque de su acuario para emerger al lado de un tremendo lago mental de conocimiento universal por descubrir y describir. Y de ahí, de mis sumersiones en la naturaleza del espíritu humano y de la esencia de las cosas, emerjo vacío y repleto, y cada vez más antiguo y más renacido.

47. Ni materia ni energía, la mente es entidad y dimensión – una nueva dimensión, la quinta dimensión –  y su esencia es a la vez personal y objetiva, y a la vez universal y compartida. Es a través de esta dimensión, y sólo a través de esta dimensión, que el ser humano logra trascender el estado de atormentada enajenación en que la mente misma le tiene inmerso.   


ANOTACIONES PARA AGOSTO 17, 2009:

48. Ningún “Framework” – estructura, modelo, o esquema – de clasificación y diagnosis es capaz de captar o representar lo inefable y lo tremendamente complejo del ser humano, de sus estados interiores, de su condición existencial, de su esencia, de su mente. Los esquemas son bidimensionales, tridimensionales, o incluso, cuando se llevan a cabo como simulaciones en el tiempo, cuátridimensionales. La mente tiene muchísimas más dimensiones, por eso la verdadera comunicación entre seres humanos es tan difícil.

49. Explicar el cómo y el qué se siente uno al “iluminarse” implica incluso mayores complicaciones. Para empezar, muchos estados mentales, emocionales, o simplemente fisiológicos se pueden comprender por empatía, es decir, en referencia a vivencias, o experiencias propias. Sin darnos cuenta, la mayoría de la comunicación humana se basa precisamente en esas referencias oblicuas o indirectas a experiencias compartidas: es inútil hablar de dolores de parto a quienes no hayan hijos. La experiencia es por naturaleza y definición subjetiva, las palabras solo aportan un velo ilusorio de objetividad.

50. Pero podemos, mediante el uso de metáforas, de analogías, y de alegorías logar aproximaciones que nos sirvan para mejor sobrellevar y aprovechar nuestra situación presente, y encaminarnos para el futuro.

51. Uno de los conceptos más útiles para comenzar a emprender la marcha hacia el estudio y la comprensión del ser humano es el concepto de la ‘motivación.’ La ‘motivación’ es simplemente el impulso que se manifiesta principalmente en la acción – cuerpo y mente; el impulso a la voluntad – la voluntad al poder, del cual la voluntad al poder personal es el más sofisticado y el más importante para el autentico guerrero de conocimiento.

52. La mente es la medida de todas las cosas, y la imaginación es la medida de la mente.

53. La mente desafía la división bipartita del universo en energía y materia. Aunque surja de las operaciones de la aplicación energética de materia cerebral, la mente no es ni energía ni materia. El universo, pues, está compuesto de materia, energía, y mente.

Anotaciones para agosto 19, 2009:

54. La mente es la “última frontera.” La mente es la manifestación cumbre de la vida; extiende la vida humana en la quinta dimensión – en el pasado y el futuro; en la fantasía y la ilusión; en la historia y el arte; en la ciencia y la religión. La mente crea para el ser humano una situación en la cual su vida ya no es sino la mera inmediatez de su condición existencial.

55. La vida, la manifestación de la energía vital, tampoco se acomodar a la dualidad de materia y energía. Somos materia (cuerpo), energía, acción (vida), y mente. Somos mente y cuerpo en acción: Mind and Body in Action.

56. Existir sin exigir excelencia de uno de momento a momento es simplemente vegetar, no es “vivir.” ¡El planeta está repleto de zombis!  

57. Hoy cumplo un día más que ayer a pesar de que el día de hoy se conozca como mi “cumpleaños.”

58. ¡Las cadenas de mi deber son las alas de mi libertad! Para mí, mi ‘deber’ y mi ‘querer’ son iguales. No sé ser de otra forma. Por otro lado, he pasado una vida forjando esta identidad. ¿Por qué iría a querer cambiar?

59. Si ganase la lotería seria un tremendo milagro, ya que no juego juegos de azar. Y de ganar, mi vida no cambiaria salvo que me libraría de la pesadez de lo que me impide mi quehacer diario.

60. Cuando escribí lo que ahora vengo a llamar, el Gran Entendimiento del Guerrero Iluminado, lo hice de un tirón, sin parar, sin pensar, y con solamente una corrección minima después: cambié “la espada que se corta” por “el filo que se corta.”  Después ni lograba acordarme de lo que había escrito – como es mi costumbre cuando escribo en “mushin no shin” – la “mente sin mente” – es decir, sin pensamiento analítico, simplemente expresando desde mi inconsciente, de mi intuición.


Anotaciones para agosto 31, 2009
61. Curiosamente la primera anotación después de mi cumpleaños. Mi ánimo ha estado mucho más en el estudio que en la producción, aunque he pasado mucho tiempo reestructurando, aumentando y profundizando, mi programa base de “La Mente del Guerrero Iluminado.” Últimamente he estado experimentando una profunda estructuración de mis experiencias y conocimientos con el fin de crear una escalera de peldaños sólidos, lógicos y accesibles para mis seguidores, alumnos, discípulos y aprendices. Es parte de un proceso en el cual estoy envuelto, un proceso de auto-estudio y de profundización en una diversidad de disciplinas asociadas.
                Viene a la mente la imagen de un camino serpenteado – es decir, formado por el diseño de una serpiente (a modo de coral) cuya piel consiste de bandas coloreadas de las cinco esferas – que se extiende, o se desliza, hacia una cumbre precisa y exacta, aunque eso sí, no tan bien explorada ni por mí mismo.
                La verdad es que aún estoy descubriendo aspectos y facultades de mi nueva esencia, como dónde me ubico en la larga tradición de maestros-fundadores de artes marciales y de senderos espirituales. El proceso de estudio, de indagación, me ayuda a definir mis experiencias, mis conocimientos, y el horizonte de mi perspectiva con respecto a otros grandes maestros, fundadores, místicos y filósofos que me precedieron. Debe admitir que estoy en una etapa fascinante, como una oruga que emerge mariposa, o un caballo que crece alas.
                Estoy volviendo a releer temática y contenido que había dejado atrás hace décadas en algunos casos llegando a una comprensión mucho más nueva y refrescante, una comprensión que me ayuda a comprender mi ‘nueva’ identidad. El conocimiento previo viene a ser un “redescubrimiento” conforme, sobre todo, me doy cuenta de aspectos de mi pensamiento, emociones, y conducta que una vez habían formado parte de mi curriculum de estudio, pero que, ya olvidados, se convirtieron en partes integrales de mi identidad.

62. He notado un impedimento al progreso de la difusión de mi conocimiento: la reticencia que tengo a compartir con mis alumnos, discípulos, y aprendices de mis propias experiencias. Esto es una gran falla, y aún no he logrado identificar exactamente el por que de su causa. ¿Será por modestia? ¿Será por miedo a una intimidad? ¿Será tal vez por la naturaleza de las situaciones en las que mi gran conocimiento de la vida se desenvolvía, situaciones de tremenda vulnerabilidad y pena? Y sin embargo, es solo a través de una muestra sincera de esa vulnerabilidad que lograra hacer saber la autenticidad de mi programa. Tal vez sean esas cosas, pero creo que hay algo más: no quiero atraer atención a mí personalmente, sino a mis enseñanzas, mis métodos, mis técnicas. ¿Será pudor, vergüenza, o el hecho de que provengo intelectualmente de una tradición académica que despreciar el valor de lo subjetivo y enfatiza exclusivamente lo objetivo, lo demostrable, lo tangible? Quizás parte del propósito de estos mismos escritos sea la oportunidad de

63. Viene a la mente la primera vez que admití a mi mismo que era un “maestro.” El contexto fue una cena en un restaurante de sushi en San Diego, hace aproximadamente 10 años. La conversación se volvió hace mis artes marciales, y en ese contexto me preguntaron de súbito que si yo era un “maestro.” Hacia casi diez años que había iniciado mi propio sistema bajo el nombre original de Black Mamba, para ya haber transformado a MAMBA y finalmente a MAMBA Ryu. Había, además, personalmente entrenado – forjado – a unos de los mejores judokas de categoría juvenil de Norteamérica de nuestros tiempos, mi hijo Jimmy, por lo cual recibí el titulo de mejor entrenador de judo (Best Coach) tres años consecutivos. Y con todos esos logros jamás me había propuesto – o impuesto – el rango de ‘maestro.’
                Titubeé en mi respuesta como queriendo evitar la pregunta, a lo que mi compañero de cena hábilmente respondió diciendo: “¿los demás se referirían a ti como ‘maestro’?” Puesta así la pregunta, y tras plantearme a mi mismo desde a fuera, objetivamente, tuve que admitir que mi grado de desarrollo en, y contribución a, las artes marciales requeriría sin duda que se me considerara un maestro. Y así fue como acepté para mi mismo el título de ‘maestro.’ Acepté antes ser ‘fundador’ que maestro, cuando lo normal en orden seria lo contrario, normalmente la maestría llega antes de la gran innovación, o al menos simultáneamente: el título de maestro se gana con la demostración innovadora.
                Incluso el cargo de “shodai” – “(gran) maestro fundador” tardé en aceptarlo para mí mismo hasta después de un tiempo y ante la ‘confirmación’ de mis capacidades mentales, emocionales, y espirituales ante la declaración de mi cáncer durante la primavera del 2007.
                Y ahora, ante el reconocimiento de experiencias que son comparables a las de los grandes maestros místicos que fundaron las tradiciones que esculpieron culturas y civilizaciones, persiste el mismo patrón que se presentaba hace diez años.
                La respuesta es simple: no me interesa que las personas me identifiquen a mí personalmente sino que se identifiquen con lo que represento; no obstante, reconozco que lógicamente eso requiere, por necesidad, que yo comparta con ellos, discretamente, ciertos detalles “corroborantes” de mi vida.

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