Anotaciones
para el 7 de enero de 2010
71. “El arte es la imaginación que nos revela la
verdad detrás de la realidad.”
72. No puede
negar que a veces los seres humanos me irritan; y aun así reconozco que es
propia de su naturaleza ser irritables. Somos seres realmente fascinantes, tan
crudos como complejos, tan complejos como simples, tan simples como infames.
Queda muy presente en mi el hecho de que no cumplo con mi obligación al no
comunicar mis pensamientos y comprometerlos a un medio más duradero que las
activaciones pasajeras de mis conexiones sinápticas. Alumnos, discípulos, e
hijos me siguen preguntando “¿Qué se siente al ser iluminado?” y me hallo a
falta de respuestas adecuadas. En parte el problema es, de nuevo, la naturaleza
inefable de la experiencia; pero hay algo más.
Siempre
he sido un individuo muy, muy privado, y eso no fue por elección sino por acondicionamiento
social. Desde mis primeras experiencias con el mundo exterior a mi familia
hasta mi mediana adolescencia me desarrollé en mundo hostil. Experimenté desde
muy pequeño el sufrimiento que el odio racial propagaba. Esas experiencias,
junto con una gran consciencia de mis origines raciales y culturales, me
hicieron más sensibles a las injusticias históricas que tanto caracterizaron
las existencias de mis antepasados. Me crié, por ejemplo, con un conocimiento
histórico de las atrocidades cometidas por las civilizaciones europeas que era
muy precoz en comparación a mi cohorte. Me crié con una consciencia de que la
grandeza de los Estados Unidos como país se había conseguido a costa de la
desposesión del indígena y de la esclavización del africano. Genocidio y
esclavitud habían sido la base, los orígenes, los fundamentos culturales de America.
Crecí con el sabor agridulce del movimiento de los derechos humanos y la
desconfianza de la era de Vietnam y de Watergate. Viví bajo la dictadura del
general Francisco Franco y en bases militares americanas en Europa; y experimenté
las crisis socio-políticas del terrorismo de la IRA, de las Brigadas Rojas, de la
Bader Meinkopf, y de la ETA, con una madurez de presencia histórica, social,
cultural, política – humana - que excedía con mucho mis pocos años de edad.
Nunca
fui ‘normal.’ De niño estudiaba textos orientales sobre el raja yoga, el
budismo, el taoísmo, el Zen. A los nueve
años me sabia de memoria no solo el nombre científico de centenares de
animales, sino también sus formulas dentales, sus huellas, periodos de
gestación, hábitat y nutrición, etc. A los ocho años comencé a trabajar para mi
padre como dibujante lineal para los diseños de sus innumerables patentes; a
los cuatro ya era perfectamente bilingüe, pudiendo leer, escribir y hablar en
ingles y español; no me acuerdo haber aprendido a sumar, restar, multiplicar o
dividir porque a los cuatro años ya sabia hacerlo – en dos idiomas.
Tampoco
me acuerdo de haber aprendido a jugar el ajedrez porque a los cuatro ya sabía
jugar. A los ocho ganaba a mi abuela, que era una ajedrecista consumada que
aprendió de joven, y para los nueve ni ella, ni mi tío-abuelo Federico, hermano
pequeño de mi abuela pero mejor jugador que ella, ni ninguno de los adultos de
la base militar de Torrejón de Ardoz podía ganarme, ni siquiera jugando en
equipos contra mi. A los nueve años ya había estudiado toda la matemática,
física, y biología propia de la escuela secundaria americana. A los dieciocho
fui el miembro más joven del consejo nacional de investigación del Canadá, a
los veinte trabajé como asesor independiente a la empresa canadiense más grande
cobrando lo que entonces – 1984 – era una pequeña fortuna: $35 la hora, lo que
traducía de $8,000 a $9,000 dólares al mes, o convertidos en valores del año
2007 (índice de conversión de 0.501) supone aproximadamente $16,000 a $18,000
dólares al mes. Todo por mis servicios como programador-analista experto. Y con esto ni menciono mis proezas deportivas
ni marciales, como el haber empatado extraoficialmente durante un entrenamiento
y en pista de campo el record europeo de los 60 metros lisos para mi edad.
Habiendo
dicho eso, me seria difícil poner en términos de ‘normalidad’ los resultados de
una transformación que por definición exceden los límites de la norma; es
decir, carezco de un punto de referencia ‘normal.’ Pero con respecto a por qué
no hablo más de mis experiencias aun hay más que decir, y entra el factor que creo
ser la humildad. No me gusta ni presumir ni jactarme de mis logros. La idea de morirme
en relativa obscuridad para luego, póstumamente, ser descubierto me sirve tan
plenamente como morirme en total obscuridad sin ser descubierto en absoluto.
Eso tiene sus fallas por que limita mi potencial para cumplir con mi misión de
completar y compartir un camino al desarrollo a la liberación del individuo. Ya
he reconocido anteriormente que es preciso darme a conocer personalmente para
contribuir a la perfección de mi programa.
Aun en el caso de obras de mayor índole subjetiva, como la literatura,
la vida del artista es inseparable de la obra misma. En el caso de un sendero
existencial es imposible separar los dos: yo soy la manifestación viviente del
valor transformativo de MAMBA-RYU; eso no hay forma de evitarlo. La conclusión
misma me priva de lo que ahora, visto en esa luz, viene a ser un consentimiento
por mi parte. ¿Si no estoy motivado a compartir mis experiencias personales que
tipo de maestro-fundador voy a ser?
No
es suficiente que comunique mis ideas filosóficas. Esto es lamentable, por que
si hay un estilo de mi producción del cual estoy satisfecho es el del ensayo
breve, género que cultivo en mi colección titulada “Del Escritorio del Fundador.”
Pero no es suficiente. Lo que se precisa en esta bitácora es algo más personal,
más íntimo. Y con eso dicho, que esta entrada sirva de prólogo y prefacio a mi
nuevo proyecto de comunicación que progresa más allá de “¿Qué piensa Shodai
Overton-Guerra?” a la más relevante, “¿Quién es Shodai Overton-Guerra?”
73. Mi desafío más grande
ha sido cumplir con las exigencias de la Parábola de los Talentos. No puedo
decir que mi infancia era muy religiosa pero gran parte de la cultura personal
y racial de mi padre se centraba en la Biblia. Mi abuelo paterno, y varios de
mis tíos eran, y algunos de los que viven siguen estando, dedicados al “trabajo
del Señor.” El hecho es que vengo de una familia paterna que cita la Biblia en
capitulo y versículo como otros hablan de jugadores de equipos deportivos. Como
resultado la ética laboral protestante esta bien arraigada en mi cultura
familiar; la Parábola de los Talentos fue una piedra de toque que abarcaba lo
pecaminoso de la ociosidad por un lado, y el deber de desarrollar, a modo de
obligación ante nuestro Creador, el potencial de los talentos o aptitudes. De
mi padre aprendí y herede la obsesión por la producción, aunque la obsesión por
la producción eficiente fue algo que yo añadiría mas tarde – el concepto Kaizen
de continua y constante mejora. El problema de cumplir de acuerdo a la Parábola
de los Talentos está en la proliferación de Talentos que mi caso a menudo se
presentaba como una maldición en vez de una dicha. Mi incapacidad física de
explotar todas mis capacidades físicas e intelectuales a menudo se convirtió en
motivo de ansiedad y de sentimientos profundos de frustración e ineptitud.
Irónico visto desde afuera, me imagino, pero una de las fuerzas interiores que
más me impulsarían a lo largo de mi vida y que confieso estar aun presentes en
mi psique. Muy adentro de mí está presente aún la voz de mi padre que me decía
que la ociosidad y la apatía son el origen del pecado; como consecuencia, en
todo momento me esmero por ser impecable.
Anotaciones para el 8 de enero de 2010
74. Anoche antes de
dormirme tuve el pensamiento que de sentirme como un montón de arena en la playa esperando a la marea. Decidí
que era una analogía muy apropiada para una pequeña rima:
Montón
de arena en la playa,
Una
ola en el mar,
Cúmulo
de nieve en el invierno,
Corriente
de aire del vendaval.
75. Siempre me gustó
esforzarme hasta el agotamiento, trabajar hasta el colapso, correr hasta
desfallecer del cansancio. Cuando era joven es ahí, en la extenuación donde mi
espíritu hallaba sosiego y cuartel ante la voracidad insaciable de mi
potencial. Uno de los dones de mi
‘madurez’ ha sido control sobre el gran huracán de ideas, de entendimiento, de
claridad y visión que estallaban en mi intelecto exigiendo expresión, y que mi
cuerpo, sujeto a los parámetros físicos de la cronología del tiempo y de la
biología de la fatiga y del sueño, nunca lograba satisfacer.
76. Mi hombro derecho
presenta desgarres en las cabezas dorsales y frontales de los músculos
deltoides. Las lesiones han sido factores constantes de mi existencia desde que
comencé un régimen de entrenamiento riguroso a los 13 años de edad. Pocos han
sido los periodos de tiempo en los que me encontraba libre de achaques, pero la
acumulación de una vida de desgarres, tirones, fracturas, dislocaciones,
torceduras, tendinitis, y contusiones dejan su huella. Aun así, tengo que
sacarle mucho más provecho a esta carrocería antes de que retiren mi modelo. El
punto es saber cómo seguir avanzando no importa los impedimentos. Cuando me desgarré
los músculos de la ingle, los denominados iliopsoas, tuve que abandonar mi
entrenamiento en Kick-boxing profesional ya que durante dos años no pude dar
patadas. En cuanto se estabilizo el área para permitirme movimiento básico
ingrese a un gimnasio de boxeo para perfección mis técnicas de box. Allí llegue
a ser compañero de combate a verdaderos campeones como Mark Leduc, subcampeón
olímpico en Barcelona en el 1992, y Pat Jordan, medalla de plata en los juegos
de la Commonwealth. Uno no debe permitirse excusas ni consentimientos en el
progreso hacia el cumplimiento de su misión de vida. Ni el cáncer que me llevo
al borde de la muerte logró romper mi espíritu. Es un principio al que le soy
fiel a diario. Sólo mis familiares más cercanos saben a qué me refiero con
esto.
77. Buscando a Mark Leduc ahora
mismo en la Internet acabo de descubrir que murió el 22 de Julio del año pasado
(2009) en la sauna de su hotel. Efectivamente solamente somos,
Montón
de arena en la playa,
Una
ola en el mar,
Cúmulo
de nieve en el invierno,
Corriente
de aire del vendaval.
Más tarde quizás hable
sobre él. No puedo decir que fuimos grandes amigos, pero su memoria merece unas
líneas de mención. Siempre le admiré a Mark porque era la personificación de lo
que un hombre con talento natural limitado puedo alcanzar con su esfuerzo,
disciplina y dedicación; del Tao somos y al Tao regresamos. Ahora tengo que
enfocarme y no dejarme llevar por las emociones que suscitan la muerte de mi
ex-compañero; tengo que trabajar en mi cuestionario de Blade Runner para el
seminario de mañana.
78. Terminé el trabajo de
Blade Runner para mañana. Descubrí un nuevo autor – William Blake. “Nunca te
acostarás sin aprender una cosa más,” dice el refrán y es cierto. También me
entere por medio de mi hermano que Mark Leduc contrajo HIV. Tengo mucho más que
decir al respecto, y a la situación de Tijuana con la delincuencia juvenil.
Pero ahora tengo que cambiar de marcha y meterme a terminar de preparar el
seminario del domingo, la película de “El Ultimo Samurai.” Como de costumbre,
era mucho más trabajo del que anticipé.
Anotaciones para el 9 de
enero, 2010
79. Hoy ha sido un día muy
ocupado y ya es hora de que acabe, pero he decidido exigirme para añadir unas
líneas al menos todos los días a esta bitácora. Queda pendiente los comentarios
sobre mi difunto amigo Mark Leduc. Voy a establecer la nueva tradición de
siempre dedicar unas líneas para honrar las memorias de aquellos cuyas vidas me
impactaron de alguna manera. Queda pendiente que hable de Bong Soo Han, mi
viejo gran maestro de Hapkido que no murió hace mucho y al que no tuve ocasión
de comentar.
El
día comenzó a las 6:00 cuando me levanté para dar la clase de Black MAMBA. La
clase fue muy amena y me alegró mucho de ver a dos de los nuevos alumnos, los
muchachos Deleón. Durante el estiramiento trato de aprovechar el tiempo dando
instrucción sobre temas filosóficos, culturales, históricos, o cualquier tema
que me parezca relevante a su desarrollo; de hecho el calentamiento se
convierte en un mini-seminario. Con motivo de mi descubrimiento de la muerte de
Leduc, la conversación se volcó sobre los ‘viejos tiempos’ de mis
entrenamientos en Canadá. Me había olvidado de lo intenso que eran mis
entrenamientos de aquel entonces cuando era una fuerza de la naturaleza, más
máquina que humano, infatigable en mi rutina, implacable en mis esfuerzos a
lograr mis propósitos. Debería haberme valorado más yo creo. Casi veinte años
de Black MAMBA.
Decidí
que los sábados por la mañana van a ser dedicados al entrenamiento de armas: el
kai-jutsu, el Kaizen, y el bo-jutsu. Hace tanto tiempo que no entreno o enseño
armas que va a ser un gran placer exigirme de nuevo en alcanzar y superar mi
antiguo nivel de competencia. Me encanta el estado en el que vivo en el cual me
exijo aprendizaje constante, “Semper Eruditio” – siempre estudiando y
enseñando. Black MAMBA y MAMBA-RYU van a verdaderamente ser los programas más
desarrollados y perfeccionados de auto-desarrollo y perfección jamás conocidos:
por allá vamos.
El
seminario fue excelente. Logre hacer las conexiones que quería para los alumnos
con respecto a los puntos críticos y claves de Blade Runner. ¡Viva la
Revolución Kaizen!
Hace
pocos minutos termine el material para el seminario de mañana. Parece ser que
Jimmy no viene; está quedándose verdaderamente atrasado y enajenado de lo que
está transcurriendo en el Ryu. Aunque yo podría vivir otros cuarenta años, no
puede evitar pensar en la sucesión del Ryu. Bueno, por ahora solamente puedo
concentrarme en crear los programas y ahora en grabarlos para la posteridad.
Mañana se ocupará de mañana, dicen los chinos. Ya son las 00:46; ya es mañana.
Anotaciones para el 11 de
enero, 2010
80. Ya se concluyó ayer el
seminario. Acabé agotado y aún con material en el tintero pero parece ser que
sirvió su propósito. Me gustaría poder haber tomado el tiempo de tratar todas
las cuestiones que presentaran los alumnos pero el día se hizo mucho largo y
tuve que solicitar la última pregunta del Sempai oficial – el Sr. López a eso
de las 6:30 creo. La asistencia fue más o menos la esperada. Como siempre queda
la sensación del gran vacío después de tanta preparación. Alquilamos una película
que apenas logré profundizar. Se trata de “El Color de la Libertad” sobre la
historia verdadera de Nelson Mandela y un carcelero blanco. El tema de la
revolución contra la injusticia no ha estado lejos de mi consciencia desde que
tenia cuatro años y media docena de niños blancos me atacaron por ser un
“nigger.” Por motivos lógicos a mi herencia racial y cultural el maltrato y la
discriminación de los negros, de los indios, o el de los judíos me provocan
reacciones muy viscerales. Por extensión “proliferante” el de cualquier ser
humano suscita las mismas reacciones. Ningún sufrimiento humano me es ajeno.
Hacía
mucho tiempo que no entraba en ese tema del maltrato del negro de Sudáfrica
siempre ha sido un punto sensible para mí. En el pasado, cuando era bastante
más joven, imágenes de este tipo siempre me inspiraba gran enojo, cólera casi. Como
hombre joven lleno de furia y arroyo en la intimidad de mi pensamiento y en
conversación privada siempre abogaba por la lucha armada hasta el último
hombre. Era mucho más alumno de Malcolm X que de Martín Luther King, de Che
Guevara que de Gandhi. No acaba de entender el valor de la resistencia pasiva y
lo sentía como una absurda insensatez el no intentar agredir aun con mayor
ahínco al que me había ofendido. Eran
mis “días de Aquiles.”
La
madurez sin embargo me ha otorgado una profunda admiración por el valor y la valentía
de la resistencia pasiva y de la desobediencia civil. Hace unos meses vimos el
filme Gandhi y tuve oportunidad de reparar en eso mismo. También estuve
estudiando los escritos y los discursos de Martín Lutero King, apreciando la
profunda sabiduría de ese gran hombre. Nunca he podido sino sentir la más
profunda compasión por las víctimas de los regímenes totalitarios que privan a
las personas de las mínimas bases de una vida digna; siento en carne propia la
desesperación de la impotencia de estas gentes y, poniéndome en su lugar, me
pregunto: ¿qué tipo de enseñanzas ofrecería para aliviar el dolor insoportable
de estas personas?
La
mente inconsciente nos guía como quiere a veces con poca sutileza – sobre todo
cuando somos sensibles a sus métodos y propósitos. Los no entendidos y poco
doctos en sus métodos confunden los resultados por el “destino”; pero si fuesen
más conscientes de sus propios procesos internos sabrían que no tienen que
recurrir a agentes externos para justificar o explicar los caminos y las
trayectorias de sus existencias. Siempre supe que acabaría en Latinoamérica, y
aunque las sendas de mi vida me llevaron por otros lugares que por de pronto
parecían contradecir esta conclusión, esta ‘predicción,’ los senderos del
hombre en realidad siempre son conocidos al que se conoce y se conquista a sí
mismo.
81. La película de “El
Color de la Libertad” tuvo una aportación inesperada: unas escenas de lucha de
palos de un estilo que desconocía por completo. En una mano, la izquierda los
combatientes sostienen un bastón largo por la mitad, y en la otra mano un bastón
o palo mas corto con el que emprenden la mayoría de sus ataques. El bastón
largo parece servir a modo de escudo pero en momentos aparenta ser más
agresivo, emprendiendo ataques propios. Tengo que estudiar más sobre las artes
marciales de otros lugares del mundo. Estoy muy emocionado con mi decisión de
dedicar las clases del sábado por la mañana a armas; eso que va a exigir a que
recuerde, profundice, y supere mi conocimiento y habilidad con numeroso tipo de
armas además de que me obligará a perfeccionar Kai-jutsu y Kai Zen.
Anotaciones para el 12 de
enero, 2010
82. Anoche mi ‘condición’
intestinal se manifestó durante toda la noche y hasta la tarde de hoy; sin
dormir fue difícil que el día se me hiciera productivo. Aun así hubo buen
progreso; termine de diseñar los tabloides publicitarios para “El Camino del
Guerrero” (Peaceful Warrior), “The Matrix,” y “Alexander.” Son los tres filmes
que se presentaran en los próximos tres meses en “Cine con Sabiduría.” Logre
también evaluar algunos filmes para los diversos seminarios, y organizarme
mejor para sacar mejor provecho al horario de programas.
Aunque lo he dicho muchas veces con anterioridad, la
verdad es que siente que estoy “entrando en mi ‘poder’”, logrando niveles más
altos de consciencia, productividad y excelencia. A la vez, veo que aún hay
mucho espacio para mejorar.
No me olvido de mi memorándum sobre Mark Leduc. Va a
ser una tradición en mí investigar personas de mi pasado y dedicar algunas
palabras a su memoria. Después de Mark Leduc esta Bong Soo Han.
Hoy durante una clase me tuve una introspección sobre
los aspectos profundamente negativos de la influencia de Bruce Lee en las artes
marciales. Creo que como todo adolescente de mi edad, quedé impactado demasiado
por la libertad que ofrecía en cuanto a formas, y otras tradiciones clásicas de
las artes marciales que vinculaban las tradiciones espirituales del Zen, del
Taoísmo, del Confucionismo, del Budismo, etc., con la práctica marcial. Es
irónico que con su Jeet Kune Do abriera el camino a Black MAMBA y a MAMBA RYU,
y sin embargo tuve que sacudir gran parte de su influencia para el desarrollo y
progreso de las mismas. Sigue siendo un pionero, pero si no hubiera sido por su
popularidad cinematográfica jamás hubiera sido tan influyente en las artes
marciales; gran parte de esa influencia es lamentablemente inmerecida y parte
de la propaganda comercial de un producto de consumo más, típico de nuestro
mercado capitalista.
Anotaciones para el 17 de
enero de 2010
83. La MISIÓN del
Maestro de MAMBA-RYU
“Vengo a estar
Para que aprendan a estar
Por lo que ha de estar
Aun cuando
Ya no puedan más estar.
Vengo a alzar
Para que aprendan a alzar
Lo que se ha de alzar
Aun cuando
Ya no se puedan más alzar.
Vengo a persistir
Para que aprendan a
persistir
Por lo que ha de persistir
Aun cuando
Ya no puedan más
persistir.
Vengo a permanecer
Para que aprendan a
permanecer
Por lo que ha de
permanecer
Aun cuando
Ya no puedan más
permanecer.
Vengo a ser
Para que aprendan a ser
Lo que tienen que ser
Aun cuando
Ya no puedan más ser.”
84. Han pasado varios días
desde que no escribo en esta bitácora. Las exigencias diarias de mi trabajo me
dificultan mi compromiso de realizar anotaciones diarias o casi diarias. Cada
día, cada hora, cada momento uno tiene que ‘resetear’ su maquina impulsora de
compromisos y propósitos y consagrarse de nuevo a su misión. No importan los
logros o los fracasos del día, hora, del momento anterior. Este es el primer paso
en mantenerse viento popa a toda vela y rumbo al destino que nos proponemos.
85. Estoy muy satisfecho
con el progreso de la programación de los programas del Instituto y de la
estructura del Ryu. Cada día me es más evidente que la mente inconsciente es
responsable por la programación de nuestras vidas. La identidad del MAMBA
comienza con la inspiración con modelos de guerreros como los Samurai, los
Ninja, los Monjes Shaolin, pero tiene que ir mucho más allá de éstos. El
conocimiento de antaño estaba mucho más limitado y el énfasis del
auto-desarrollo podría centrarse en aspectos psicológico-espirituales. Hoy en
día para lograr una liberación comparable el individuo precisa de una tremenda
educación en muchas áreas de conocimiento: historia, economía, filosofía,
ciencias generales, literatura, matemáticas, religiones, mitología, etc. y
etc., y todos éstos a nivel universal, no solamente local. Por ese motivo
precisamente me he visto obligado a aumentar el panorama de la programación del
Instituto Kaizen Center de MAMBA-RYU. De ahí que en unos meses, cuando los
presentes programas estén en pie, podremos establecer que tenemos la
programación más completa para el desarrollo integral del individuo en
existencia.
86. La programación de
MAMBA-RYU es esplendida. Los sábados hemos iniciado el programa de armas que
incluye bo-jutsu (bastón), Kaizen (con el “o-Kai” o “Jumbo Kai”), y Kai-jutsu.
Además en ese mismo espacio de programación voy a cambiar el calentamiento para
incluir el programa de Black Mamba Chi-Kung – la “Danza del Dragón.” A su vez,
dividí la programación del seminario de 10:00 AM a 1:00 PM en dos, creando así
el programa de estudio del Budismo (“Maestros de Sabiduría, Arquitectos de
Senderos”) y de Don Quijote (“Las
Grandes Obras Literarias”). Me agrada sobre todo la creación de una
programación dedicada a la literatura cuyo estudio fue una gran especialidad
académica mía. La aportación al desarrollo del alumno y discípulo MAMBA se
completará tremendamente con esta nueva dimensión pedagógica. Por otra parte,
también me encuentro tremendamente entusiasmado con poder adentrar en la
fascinante disciplina de estudio del Budismo, base psicológica y espiritual del
Guerrero Iluminado oriental.
Me
queda el programa de “Grandes Identidades,” a la cual también he encontrado un
la programación ángulo que me resulta muy emocionante y que me lograra cumplir
con mis propósitos de ofrecer un programa exclusivo que abarcara religión,
filosofía, literatura de una cultura dada y dentro de un cuadro histórico
preciso. Con el pretexto del estudio de Alejandro estudiaremos, de forma
panorámica, las grandes identidades más destacables de la cultura griega desde
sus comienzos hasta Alejandro Magno y la creación de la cultura y civilización
Helénica del mundo Mediterráneo y del Medio Oriente.
ANOTACIONES
PARA EL 18 DE ENERO DE 2010
87. 18 de enero,
cumpleaños de mi hijo Alex. Hace año y medio que no le veo y hace un año exacto
que no he hablado con él o con su hermana. Hice una mención aquí anteriormente
con respecto al caso y una persona me cuestionó después en persona queriendo
saber, “¿qué había hecho yo para provocar a la Corte de Familia?” y “¿por qué
me había rendido?” ¿Acaso un guerrero no se rinde nunca?” Evidentemente tengo
que tener cuidado de qué es lo que escribo aquí. Las personas interpretan las
cosas desde sus (demasiadas veces) limitadas perspectivas y forman juicios que
por lo general tienen a menospreciar las condiciones de las personas. En
psicología social llamamos esto al fenómeno bien reconocido de “culpar a la
victima.” Disparan a alguien llenando su tanque de gasolina y demasiadas voces
le reclaman, “¿por qué estaba ahí a esa hora?” Violan a una mujer paseando por
la calle e inmediatamente no faltan aquellos que aseguran que iba vestida con
provocación. Así somos la especie.
Hoy
precisamente me toca meter más documentos a la Corte de Apelaciones para una
apelación que inicie el diciembre pasado; dar seguimiento a otra apelación que
comenzó por ahí por marzo del 20009; y presentar otros papeles a la madre para
prepara el inicio de otra demanda ante la Corte de Familia. Nunca fui un gran
admirador – gran suspiro sarcástico – de la (falta de) justicia del sistema
gubernamental americano, pero estas experiencias con la Corte de Familia me han
reconectado a las frustraciones y agonías de mis ancestros indios y africanos
con el racismo y la corrupción de las cortes americanas. Pocas personas pueden
entender esto; creo que solamente los afroamericanos y las personas de color en
general criadas en los EE.UU. pueden comprender esto; la propaganda americana
es demasiado ubicua y eficaz para que lo comprendan.
Mientras está la realidad de la pérdida de mis hijos
péquenos, pérdida que tengo que encajar dentro de un panorama más social e
histórico más amplio, y que tengo que aceptar mientras hago todo lo humanamente
– y legalmente – posible para recuperarlos. Esta situación, junto con otras
realidades de mi existencia, supone para mí una prueba diaria y constante de
compromiso con y demostración de mis propias enseñanzas; mayor ejemplo en
propia carne creo que sería imposible.
88. La pregunta que me
acecha últimamente es esta: “¿Haría falta una ‘bitácora secreta de Shodai’?”
Evidentemente no puedo poner a la luz pública todos los detalles de mi
intimidad, y tampoco los expondría ni “en secreto” – hay cosas que simplemente
no le incumben a nadie, nunca. ¿Y sin embargo, se pierde algo para la
posteridad si algunas de estas perspectivas más privadas no se comparten con la
historia, con futuros alumnos, discípulos, amigos y familiares? ¿Sería
hipocresía mantener dos bitácoras? Si la velocidad del corredor depende de la
inclinación de la pendiente y de lo escabroso del terreno, todos se
sorprenderían de lo accidentado de mi trayectoria diaria. Y eso, ¿por qué no
compartirlo? La pregunta es retórica, claro, puesto que la respuesta es tan
obvia que no merece ocupar espacio en responderla. No hay gloria sin tragedia.
89. Detesto rellenar
formularios. Si tuviera que escoger entre una muerte espantosa y tener que
rellenar un montón de formularios sin dudas primero preguntaría por el número y
la naturaleza de los impresos.
90. Cuando era muy pequeño
decidí que quería tener una vida repleta de experiencias como las vidas de los
grandes que leía. Me di cuenta que para se un gran escritor, que lo que más
anhelaba ser, se precisaba de tener una vida llena de experiencias
dificultadas. Obtuve mi deseo. No me arrepiento. No cambiaria nada. Guerrero
sin cicatrices nunca vio batalla. Me he ganado las rayas de tigre y las alas de
dragón.
91. Anoche vi de nuevo mi
película favorita, “Alatriste.” Es mi filme de ‘convalecencia.’ Mis tres
escenas favoritas son las que acompañan a las siguientes frases: “¿Sabes que
después de esto no hay nada?”, “Somos un Tercio español” y por su puesto, “¡Qué
mierda de vida!” La película apela al más íntimo idealista romántico en mi, una
parte que siempre ha sido y será española, una parte que se enorgullece de sus
raíces españolas a pesar de haber vivido la xenofobia en su propia madre
patria, una parte que es Quijote de un
tiempo que no tiene edad:
Soy
de aquellos que sueñan con la libertad
capitán de un velero que no tiene mar
soy de aquellos que viven buscando un lugar
soy Quijote de un tiempo que no tiene edad.
Y me gustan las gentes que son de verdad
ser bohemio, poeta y ser golfo, me va
soy cantor de silencios que no vive en paz
que presume de ser español donde va.
Y mi Dulcinea, ¿dónde estarás?
que tu amor no es fácil de encontrar.
Quise ver tu cara en cada mujer
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer.
Soy feliz con un vino y un trozo de pan
y también, ¡cómo no!, con caviar y champán
soy aquel vagabundo que no vive en paz
me conformo con nada, con todo, y con más.
Tengo miedo del tiempo que fácil se va
de las gentes que hablan, que opinan de más
y es que vengo de un mundo que está más allá
soy Quijote de un tiempo que no tiene edad.
Y mi Dulcinea, ¿dónde estarás?,
que tu amor no es fácil de encontrar.
Quise ver tu cara en cada mujer
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer,
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer.
capitán de un velero que no tiene mar
soy de aquellos que viven buscando un lugar
soy Quijote de un tiempo que no tiene edad.
Y me gustan las gentes que son de verdad
ser bohemio, poeta y ser golfo, me va
soy cantor de silencios que no vive en paz
que presume de ser español donde va.
Y mi Dulcinea, ¿dónde estarás?
que tu amor no es fácil de encontrar.
Quise ver tu cara en cada mujer
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer.
Soy feliz con un vino y un trozo de pan
y también, ¡cómo no!, con caviar y champán
soy aquel vagabundo que no vive en paz
me conformo con nada, con todo, y con más.
Tengo miedo del tiempo que fácil se va
de las gentes que hablan, que opinan de más
y es que vengo de un mundo que está más allá
soy Quijote de un tiempo que no tiene edad.
Y mi Dulcinea, ¿dónde estarás?,
que tu amor no es fácil de encontrar.
Quise ver tu cara en cada mujer
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer,
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer.
(Cantada por Julio Iglesias.)
Esto lo dice todo, creo
yo.
ANOTACIONES
PARA EL 19 DE ENERO DE 2010
92. Hoy fue día de viaje a
San Diego por razones ‘administrativos.’ Siempre detesto ir a San Diego, aunque
fue un gusto ver a mi hijo Jimmy. Es honorable como está batallando por una
parte por ganarse un porvenir en esta economía tan deplorable {. . .}
Me enteré de que el lunes tengo que entregar el
sumario para la apelación pendiente. La maldita corte de apelaciones no me
mando aviso – o me lo mando pero se
perdió por correo – de que mi petición por un aumento al record se había
aceptado. Va a ser un esfuerzo hercúleo entregarlo a tiempo. Así parece ser
como los ‘dioses’ han designado que tenga que vivir mi vida, venciendo a titanes
de día a día. Lo peor de todo en realidad no es la cantidad de trabajo sino lo
tóxico que es todo el asunto para mí, de nuevo revolcándome en el fango de la
corrupción de las cortes americanas. Los blancos se preguntan por que los de
color tienen tanto resentimiento hacia el país en si por actos históricos como
la esclavitud o el trato del indio, el problema es que las mismas actitudes
siguen vigentes; nada ha cambiado. El racismo y la corrupción esta tan
arraigada en la mentalidad anglosajona americana que les resulta imposible
darse cuenta de ello. Martín Lutero King estaba plenamente en lo cierto cuando
dijo que la esclavitud había dañado tanto o más al amo que al esclavo.
Espero
hacer mejor trabajo en esta apelación que en las anteriores en las que perdí
por falta de experiencia en el formato apropiado. Al menos se que algún día
alguien, si no yo se lo dejaré encomendado a Jimmy – ¡que tranquilidad me da
eso! – para que les muestre a sus hermanos el esfuerzo que hice por tenerlos en
mi vida y en qué se gastó su madre más de $165,000 hasta la fecha en abogados
para impedirlo y tenerlos sólo para ella. A ver si para finales de año consigo
terminar mi libro sobre el caso para que el público, y sobre todo Alex y Julia,
sepan el cómo y el por qué se me removió de sus vidas. Las cortes harán todo lo
posible por impedirlo, como han hecho ocultando el archivo de la vista pública.
De alguna forma tengo que encontrar las energías para completar ese manuscrito,
pero de pronto tengo otros titanes que someter, otros frentes que me acechan y
acosan. Shodai diría: “paciencia y perseverancia.” Esas palabras solo cobran su
autentico significado cuando lo que está en juego es emocionalmente de lo más
valioso.
93. Hoy volviendo en el
tranvía escuché una conversación entre varios norteamericanos blancos y un par
de turistas australianos sobre el estado deplorable de la economía de
California. Entre ellos había un par de hombres desempleados que llevaban
tiempo buscando empleo sin resultado. Los americanos comentaban que hubo
reyertas recientes en la oficina de desempleo de Sacramento debido a la falta
de atención a unos 2,600 trabajadores despedidos de Honeywell que se
abalanzaron de pronto en busca de compensaciones. No se hasta que punto es
cierto, pero la verdad es que cada vez que visito San Diego me parece más
decaído. Bin Laden siempre supo que el verdadero daño a los Estados Unidos
seria a su economía si invadieran a Afganistán, empleando la misma carnada que
Estados Unidos usó para hundir a la Unión Soviética. Si esto no fuera poco,
invadieron a Irak también. Bush y los suyos se hicieron ricos mientras
hundieron al país: tan típico de la caída de un imperio que carece de
imaginación.
94.
Hablando de historia y de imaginación, he decidido que convertiré los cursos
que voy a dar en libros. Será más trabajo aún pero añadirá sustancialmente a la
bibliografía de MAMBA-RYU y a mi propia lista de publicaciones que está bien
falta de libros publicados. Siempre quise tener mi propia editorial:
“Editorial: Kaizen Center de MAMBA-RYU” o “Ediciones MAMBA-RYU.” Curiosamente
resolvería el problema anterior de publicar el libro sobre mi caso ante la corte
de familia, “Mandated Report.” También serviría de gran ayuda al “movimiento”
de MAMBA-RYU por todos los países de habla latina. Por supuesto que es algo que
había considerado antes, pero mi período de enfermedad y convalecencia
interrumpió muchos de mis planes, aunque supe forjar oportunidades en la
crisis. La capacidad de buscar y aprovechar las oportunidades que las crisis
presentan es la marca del “guerrero de la vida,” o del “estratega existencial”
y no solamente a nivel personal sino también a nivel empresarial y
gubernamental. Aunque recientemente encontré un artículo en la Internet que
desmitificaba la creencia popular que los ideogramas de crisis están compuestos
de uno de “peligro” y otro de “oportunidad” (http://pinyin.info/chinese/crisis.html),
lo cierto es que saber improvisar en situaciones deplorables que se presentan y
manifiestan fuera de nuestro control y buscar la forma de superarnos
inspirándonos en las adversidades que nos presentan es el único camino a la
superación existencial. Las grandes identidades de la historia solo se pueden
manifestar ante las grandes adversidades de sus vidas y de sus épocas. La
gloria y la tragedia van juntas.
Volviendo a la cuestión que me
hizo pensar que sería una buena idea escribir libros de texto para acompañar a
los cursos que estoy preparando e impartiendo, el punto esencial es que ningún
otro autor ha presentado este material desde el punto de vista de nuestro
programa, es decir, “Imaginación, Realidad, e Identidad,” que es el lema
central que une todos los cursos como el de “Grandes Identidades: Megas
Alexandros,” “El Sabio Asiático: El Buda y los Senderos del Dharma,” y “Las
Grandes Obras Literarias: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote.” Una gran falta que
existe en la historia y en la filosofía, por ejemplo, es una perspectiva de
‘relevancia’ que motive a las personas a su estudio. Aprender por aprender es
una pérdida de tiempo: lo importante no es conocimiento, sino conocimiento de
utilidad. Leyendo material sobre los Espartanos, por ejemplo, me doy cuenta de
que mi esquema sobre las ocho dimensiones de la Identidad contribuirían a un
mayor entendimiento a lo que significaba ser un Espartano entonces y a lo que
significa para nosotros estudiar a los Espartanos ahora, casi dos mil
quinientos años después de su apogeo.
Ediciones “MAMBA-RYU”. Me gusta
como suena eso. Seria una gran hazaña tener mi propia editorial, publicar mi
propio material. Así se ha dicho, y así se hará.
95.
No se si algún día alguien sabrá hasta que punto viví, forjé mi vida como una
gran estrategia a largo plazo. El ajedrez y el go – los juegos de estrategia
por excelencia – me son naturales y a la vez me vienen pequeños. Son buenos
modelos para enseñar sobre la vida pero lo cierto es que no es lo mismo perder
la reina o una formación que perder a un hijo. Aun así, son formas excelentes
de enseñar estrategia existencial, pero lo fundamental – el por qué o para qué
estrategiar no lo puede aportar ningún juego de estrategia, sino un programa de
educación y adiestramiento.
Me
doy cuenta de que esto es precisamente lo que le falta a mi hijo Jimmy. Tan
superdotado en tantos aspectos, me faltó inculcarle una visión de quién es. Por
supuesto que hace veinte años cuando le estaba criando, y yo tenia la edad que
tiene él hoy en día, que carecería de la visión y de la sabiduría que me hace
‘Shodai.’ Sé que Jimmy batalla con eso, con una clara visión de su misión de
vida. Eso solo se logra o creciendo bajo situaciones extremas que te obligan a
esforzar o a romper, o bajo un régimen creado y tallado especialmente para el
propósito – que es lo que estoy ofreciendo ahora en el Instituto Kaizen
Center. El problema para Jimmy es que
aunque tiene todos los ingredientes para la grandeza, le faltó tanto el
ambiente para motivarle como el programa preciso para guiarle. Eso lo estoy
viendo ahora. Jamás conocí a nadie con tanta habilidad natural para aprender
tanto física como intelectualmente, pero lo cierto es que también, al igual que
Anakin Skywalker presentó a Obi Wan, he visto a pocos ofrecer tanta resistencia
al proceso mismo de aprendizaje. Parte del problema creo, de nuevo en
comparación con la pareja de aprendiz y maestro Jedi, fue mi propia juventud y
falta de experiencia como padre/maestro para impartir la gran enseñanza que era
parte de una visión aun no maduraría por muchos años. Jimmy me conoció durante
mi propia época de aprendizaje, ganando mis títulos universitarios, mis
cinturones negros, mis certificados de hipnosis, etc., lo cual sin duda
restaría de mi autoridad. Me conoció antes de ser Shodai. (Por otra parte, mi
hermano Miguel, diez veranos más joven que yo me recuerda que el aprendió a
respetarme por que me conoció aun durante mi época de ‘gladiador’ callejero.
Miguel, entonces ‘Morris,’ tuvo ocasión de experimentarme en mi versión más
‘cruda’ y menos ‘cívica.’ Sin embargo él también tuvo su gran rebeldía contra
mi autoridad, pero en gran parte por resentimiento reprimido y mal encaminado
contra nuestro padre.)
Una
vez, exasperado con Jimmy y Jackie, y su falta de entendimiento por lo que
denunciaban como mi ‘obsesión’ por la superación personal, me comentaron que
ellos no tuvieron la necesidad, que no se criaron ni con el ambiente social ni
el domesticó que impulsara tal motivación. Eso es comprensible y en
retrospectiva, razonable. Lo cierto es que valida lo que dije anteriormente de
la necesidad de, a falta de una motivación inmediata de un ambiente hostil,
riesgoso, y exigente – en el que la existencia del mismo individuo esté a riesgo
– es imprescindible un programa ducho, diestro y disciplinado que logre
encaminar para sacar los mejores resultados viables. La mansedumbre es la gran
enemiga de la excelencia a todos los niveles; es la madre de la apatía.
96.
Hoy pasé frío bajo la lluvia esperando el tranvía en la estación de Old Town de
San Diego. Me sorprendió darme cuenta de que la verdad es que la experiencia me
resultó extrañamente agradable. Si por un lado admito que detesto el agua fría
en la ducha – mis días de duchas frías como soldado espartano pasaron a la
historia hace tiempo – donde supongo que
espero el ‘lujo’ de agua caliente, valoro la experiencia de los extremos climatológicos
de la naturaleza. En mi día acampé en el horno del desierto durante pleno
verano y en las frías nieves del invierno montañoso. He corrido, marchado,
trabajado y entrenado en plena tormentas de nieve a menos de 40 bajo cero y
bajo un sol infernal del desierto de 49 grados centígrados – y nunca se siente
uno tan vivo como cuando los extremos de la naturaleza retan su misma
existencia.
ANOTACIONES
PARA EL 20 DE ENERO DE 2010
97.
He decidido partir de horario del seminario del miércoles por la tarde en dos,
uno seguirá siendo Megas Alexandros, y el otro, “El Frente Actual: Inteligencia
del Presente”. Veremos películas de temas de la actualidad y haremos
comentarios. No se como me afectara el programa que acabo de concretar de Megas
Alexandros pero como mucho alargará el programa. No creo que nadie se aliste de
todos modos, y tampoco creo que nadie se moleste porque añada otro programa en
ese intervalo de tiempo puesto que no les va a afectar económicamente y
enriquece la programación.
98. Cuando era un chaval revelaba a mis más
íntimas relaciones – o sea, a las chicas – que era “mágico” porque las cosas
que decían que iba a lograr se volvían realidad. No hay mayor magia que el
poder de la voluntad y la visión para la vida, es decir, el trabajo de la mente
inconsciente de acuerdo a la misión de vida. Ambos son aspectos críticos de la
identidad.
99.
En mi casa la respuesta a mi orden de “¡No grites!” nunca es “¿por qué?” Sin
mayor comentario.
ANOTACIONES
PARA EL 22 DE ENERO DE 2010
100.
Sin la superación al sufrimiento, sin en desafío a la adversidad, sin la
perseverancia encarado con la falta de esperanza, sin la paciencia ante la
espera interminable, no puede haber grandeza de espíritu: Es precisamente esa
llama que nunca se apaga y que en cada momento enciende el piloto de la
voluntad; es esa voz que no deja de gritar - ¡continúa! – aun cuando el resto se harta de ganas de abandonar; es
esa corriente de arrojo que se mueve por dentro y que nunca nos llega a
abandonar, ése es el espíritu que define al héroe interno y eterno, aunque el
hombre en sí muera desconocido y en soledad.
ANOTACIONES
PARA EL 23 DE ENERO DE 2010
101.
Futuro articulo titulado: “MAMBA-RYU: Un camino de liberación personal
y social.” “El hombre nace libre,
y en todas partes se encuentra en cadenas,” representa una visión del
estado de limitación en el cual el ser humano se encuentra al nacer. La cita es
de la obra titulada “El contrato social”
del francés Jean-Jacques Rousseau y resume la visión que este filósofo del
siglo XVIII tenía de las restricciones que se le imponen a los seres humanos
simplemente por nacer dentro de una sociedad. Otro filosofo llamado Jean-Paul
Satre, también Frances pero del siglo veinte, tenía otra visión del ser humano
con respecto a su libertad: “El hombre
nace libre, responsable y sin excusas.”
Mi
perspectiva abarca las dos: “El hombre es
prisionero de su libertad,” y con eso me refiero a que la única libertad de
la cual estamos provistos los seres humanos está en nuestra capacidad, y a la
vez necesidad de vagar, explorar, o conquistar los espacios ilimitados de
nuestro pensamiento, de nuestra imaginación. Nuestra condición de seres de
imaginocepción compulsiva e ilimitada es lo
que nos liberó de las imposiciones del medio ambiente físico para luego hacernos
prisioneros de nuestros propios esquemas, creencias, supersticiones, temores,
fantasías y expectativas. La ‘libertad’ de pensar se nos impone como un amo
implacable contra el cuál solo tenemos dos opciones. La primera consiste en la rendición
total, es decir, aceptar ser avasallados por los esquemas socioculturales
convencionales que nos esclavizan y embrutecen y que ciertamente nos dejan “en todas partes en cadenas.” Este estado
de servilismo intelectual y de corrupción espiritual es la norma en la cuál se
ha basado tradicionalmente la estabilidad socio-política de la división de
clases en la que la soberanía de los nobles o adinerados se veía respaldada por
las estructuras y tradiciones eclesiásticas: la espada de la Corona y la cruz
de la Iglesia.
Por
lo contrario, podemos emprender una insurrección sin tregua ni detención en una
guerra cuyo único frente y cuartel está en nuestras propias cabezas. Este
movimiento intelectual, espiritual, emocional – integral – se expresa en la dedicación empedernida a un
camino de liberación que presupone la aniquilación de tales implantaciones
mentales, sociales, culturales, y religiosas.
Las
cadenas sociales a las que se refería Rousseau no acaban en las leyes y
reglamentos que rigen nuestra conducta, sino que comienzan en las creencias –
fundamentalmente trascendentales – que gobiernan y dan forma a nuestros pensamientos
y emociones. El hombre nace libre, y aprende a ser un esclavo – pero esa
esclavitud es principalmente de carácter mental. Para iniciar nuestra
liberación precisamos adoptar una actitud de responsabilidad que comienza con la no aceptación de excusas ante nuestra patente
ignorancia. Esta emancipación continúa con la renuncia a la apatía ante las
constantes incongruencias que acechan nuestros pensamientos, incongruencias que
amenazan a evidenciar hasta nuestras creencias transcendentales más íntimas y sagradas
y que sólo sirven de falsos escudos de constantes autoengaños:
Emancipate
yourselves from mental slavery;
None
but ourselves can free our minds
Emanciparos de la esclavitud mental;
Nadie salvo nosotros mismos puede
liberar nuestras mentes.
– Bob Marley.
ANOTACIONES
PARA EL 24 DE ENERO DE 2010
102. Con no poca
frecuencia la cuestión de cómo encaminar a otros por el sendero que les lleve a
la liberación o al menos a la ilustración de una vida dedicada a la excelencia
personal ocupa mis más presentes pensamientos. Al fin y al cabo ése es el
propósito de todo Maestro-Fundador que emprende la ardua y solitaria misión de
reformar la decadencia inherente en el espíritu humano y de inculcarla con aquel
resplandor digno de las capacidades de nuestra especie.
De
varias formas este punto fue el motivo del seminario de ayer, sábado, día 23 de
enero, pero no es la primera vez que de alguna forma u otra está subyacente en
toda instrucción. Las dificultades para lograr tal designio son múltiples,
comenzando por el delicado análisis personal de la naturaleza y la magnitud de
las diferentes experiencias que influyeron personalmente en mí, hasta la no
obvia tarea de repetir el resultado de la receta con materiales muy divergentes
a las originales.
Antes de adentrar en los detalles de ambos procesos –
el primero de análisis introspectivo, y el segundo de análisis sistemático y de
diseño sintético – debo enfatizar que el mayor impedimento hacia la aplicación
de un programa de excelencia personal es la aparente natural apatía y recurrente
soberbia que parece ser la materia prima del carácter humano. De hecho creo que
el ser humano, si se le aplicara una clasificación de acuerdo a su ‘cognoscidad’,
es decir, de sus procesos mentales, en vez de presumir parentesco con los
simios, primates u homínidos en general, debería clasificarse con el asno o el
burro por lo obtuso, lerdo, necio y terco.
Ciertamente
no hay otra bestia que rodeada de las llamas propiciadas por su propia soberbia
e ignorancia resiste tanto el obvio y evidente esfuerzo de desatrancarle del
edificio ardiente. De hecho esta actitud es tan ubicua culturalmente que cabe
preguntarse cuál es el beneficio evolutivo de tales predisposiciones. Y después
de décadas de estudio dedicado al tema tengo que, a modo de prefacio, recurrir
a una distinción que trato de inculcar en mis estudiantes, alumnos, hijos,
pacientes, y discípulos: es necesario distinguir entre la persistencia o perseverancia
y entre obstinación o terquedad.
La perseverancia es el lobo que persigue su presa
hasta lograr su propósito: la superación de todo obstáculo que se interpone
entre él y la misión de su supervivencia. Durante el potencialmente largo,
arduo, y desalentador proceso, el lobo
se verá obligado a llevar a cabo innumerables ajustes a sus tácticas y
estrategias sin aferrarse a ninguna más allá del obvio rendimiento que éstas
provean para el logro de su objetivo. El compromiso está con el objetivo final
no con los medios para alcanzarlo.
La obstinación, por lo contrario, es el burro qué, aún
encerrado en un establo en llamas, resiste el tirón de las riendas, afirmando
su derecho a la autoafirmación de su rumbo, destino o de estadía: en un mundo
libre, se afirma el derecho a la estupidez. El burro carece de misión alguna y
su conducta es incongruente con cualquier interpretación de un objetivo
remotamente ligado a su propia supervivencia o superación: simplemente, reusa a
la idea de dejarse mover por fuerza exteriores, reafirmando así sus derechos
constitucionales a su intratable identidad de burro.
El
necio, es decir, el asno, carece de la capacidad de evaluar sus presentes
circunstancias a la luz de la razón del motivo ajeno; solamente sabe que se
niega a ser influenciado y afirma su derecho de libertad de movimiento o de posición.
Así son la mayoría de las personas aun en cuanto a sus hábitos, creencias, o
perspectivas tan obviamente auto-nocivas y perjudiciales que no precisan de
interpretación psicológica que bucee las profundidades de su inconsciente: deja
de comer en exceso y dejarás de ser obeso. La cadena causal del padecimiento
humano se resume maravillosamente con el siguiente silogismo: “como en exceso por que estoy deprimido;
estoy deprimido porque estoy gordo; estoy gordo porque como en exceso.” Diría
el jesuita español Gracián: “lo bueno si
breve dos veces bueno.” Simple, veraz, obvio, reconocido universalmente;
sin embargo nuestra civilización occidental yace oculta bajo un insondable océano
de tejido adiposo representativo de nuestros excesos, abusos, apatía, auto-consentimiento
necedad, y obstinación.
Ahora,
preséntale al burro una zanahoria pendiente de un palo y de pronto y aun y a observarán
que pesar de hallarse en medio de un campo de recolección de la anaranjada
hortaliza, éste se exhortará hasta el final de mundo en persecución de la
evasiva recompensa. De ahí la diferencia entre los lobos y los burros, y entre
la perseverancia o tenacidad, y la obstinación o terquedad. Lamentablemente,
pero comprensiblemente, el lobo está en peligro de extinción pero el asno
perdurara mientras un solo ser humano siga con vida.
La
gran introspección del genio San Pablo fue precisamente descubrir nuestro parentesco
cognoscitivo con el asno; su tremenda proeza posterior fue, basado en un
profundísimo análisis de la psique humana que ni Freud pudo equiparar, lograr
vender seguro de post-vida, fundando así una tradición religiosa hecha a
disposición y medida del asno, que lograría, por la naturaleza adaptada a la
fisiología mental de su mercado objeto de sus axiomas y conclusiones, superar a
todas las demás en popularidad y arraigo. Salve San Pablo, santo patrón de los
gnomos de la mercadotecnia.
Y
esas son las bases culturales de la civilización occidental, hechas a medida de
asnos movidos por zanahorias pero vulnerable a graneros ardientes. Ante la
indiscutible veracidad de tales argumentos, y en pleno conocimiento de sus
implicaciones, es innecesario proseguir con mayor comunicación sobre el tema: el silencio lo dice todo. Pobre iluso de
mí; como Che en Bolivia trayendo una revolución de vuelo a los topos que aun
viven enterrados e ignorantes de la existencia del espacio abierto, mucho más
del cielo. Nos hallamos ahogados en la grasa mental de la autocompasión y
asediados por las zahorias espirituales de la auto-decepción. Diría mi abuela,
la atea: “¡Dios nos pille confesados!”
Y respondería San Pablo, “por eso Shodai
a mi me siguen miles de millones, y a ti ni los burros te consideran.” Amen y touché.
ANOTACIONES
PARA EL 25 DE ENERO DE 2010
103. Sé que mucha gente piensa
que ni sufro ni padezco; se me ha acusado de ser “demasiado duro,” “una
piedra,” “inhumano,” o, de forma más diplomática, “sobrehumano.” “Yo me río, no me abandone la suerte.” – Espronceda.
En
realidad soy simplemente, mucho más humano de lo que serían capaces de
comprender. Son las mismas personas que tal vez se sorprenderían al saber que
me conmuevo con las (buenas) películas dramáticas, me gusta la poesía, la
trova, y que siento con insondable profundidad cada acto de injusticia social,
económica, o legal que se presenta por mis afinadísimos sentidos. Nada humano
me es ajeno.
Me acuerdo de haber leído sobre el fundador del arte
marcial aikido, el maestro Ueshiba, que durante bastante tiempo sintió que
nadie se interesaba por sus enseñanzas, por su nueva arte. Hoy el aikido es un
arte marcial practicado en todo país del mundo. Confucio murió en un estado
semejante, sintiendo que sus esfuerzos fueron en vano que ya nadie se interesó
por sus erudiciones sobre la reforma conductual de la sociedad. Hoy Confucio se
le reconoce como “el Maestro” por excelencia en gran parte del extremo oriente
y en la China se le considera el hombre más importante de su historia.
Muchas
veces he simpatizado con sentimientos de estos grandes hombres, preguntando,
por ejemplo, que si antes de mi “desintegración final” (en oposición a la
“descomposición gradual” del día a día) lograré transmitir lo suficiente para
cultivar, o incluso interesar, a alguien para que se haga al frente del Ryu. La
gran diferencia entre mi situación y la de Ueshiba o Confucio es que tengo la
ventaja de una perspectiva más amplia, en parte gracias a ejemplos históricos
como los que ellos mismos ofrecen.
Con respecto a esta perspectiva más amplia me refiero
a que siempre puedo replegar mis proyectos en términos de la conservación de
las enseñanzas para una posteridad, dejando para generaciones futuras la
posibilidad de que descubran el ‘mapa’ (el inmenso programa de MAMBA-RYU) y luego
lo sigan hasta el ‘tesoro’ (su propio autodesarrollo e incluso iluminación). Mi
objetivo entonces se convierte en principalmente el del artista que crear una
escultura, escribir una obra literaria, o componer una sinfonía: importa bien
poco el público en comparación al valor de la excelencia que se manifiesta con
la dedicación a creación misma. Invoco la siempre utilitaria, “no está la miel hecha para la boca del asno.”
Aunque nadie lo aprecie sé distinguir la buena poesía de un corrido. Ya me
desahogué con respecto a Homo asinus
el otro día.
Luego está la otra perspectiva de tallarme a mi
mismo, a mi vida, carácter, identidad, paradigma personal, igualmente una obra
artística de mi propia creación. Esta también es una gran enseñanza de MAMBA. Aquí
la clave es ‘abracadabra’ – “dicho y hecho.” Gran parte de este proceso consiste en saber
convertir los achaques de la vida en pinceladas diestras que dan el deseado
acabado a la obra de arte, al magnum opus
que es uno mismo.
Consejo: No se molesten en suponer que la vida debe
ser agradable o tener un final ‘feliz.’ Por lo general la inmensa mayoría de la
humanidad siempre se ha desenvuelto en un ambiente de desdicha e injusticia,
muy propensa para el escape psicológico que ofrecen las religiones de la gracia
póstuma. También se creía que el mundo era plano.
Me manejo sin ilusión
pero si con una visión. Si la misión,
es decir, la estrategia dedicada a convertir la visión en una realidad,
fracasa, sigo triunfando. Kishi kaisei,
para mis alumnos atentos; para los demás: “saber sacar la victoria del fuego de
la derrota.” El mero hecho de haber dedicado mi existencia a una misión, a una
consciencia y exigencia de impecabilidad presente, de haber vivido “espíritu bajo filo” – traducción literal
del kanji “nin” de “ninjutsu, como en “MAMBA-RYU, ninjutsu moderno” – me hace un ‘ganador’
– aunque fracase miserablemente en mi
propósito.
Por otro lado está la otra obra en sí – es decir,
MAMBA-RYU – el mero hecho de desarrollarlo y dejarlo patente, en diseño
realizado, de nuevo resulta un gran triunfo, aún y aunque no consiga llegar al
siguiente nivel (ideal) de establecer una estructura organizacional para su
perpetuidad. Ahí está el esfuerzo de escribir artículos y libros, cuentos y
novelas, y de crear una biblioteca audiovisual instructiva. Más allá de eso no
se puede hacer y con eso me doy más que por satisfecho; no se puede crear el
mercado si no está preparado para apreciar la utilidad del producto. El
mercader estudia el mercado y crea un artefacto para vender puesto que la
ganancia económica es su verdadero objetivo. El artista crea su obra que le yace
en lo más hondo de su inconsciente y nace impulsado por su enorme pasión y
voluntad de poder; después ve si el mercado se interesa por su creación, o lo
deja como herencia para sus generaciones mientras se dedica a la siguiente obra
maestra. Pintar la Capilla Sixtina aun en el país de los ciegos seguiría siendo
una maravilla de creación.
Con todo y con eso no me queda mucho tiempo para
revolcarme en lástima por mí mismo. En la vida ya hay bastante dolor, porque
empeorar las cosas con expectativas falsas, ilusiones y autoengaños que llevan
solamente al sufrimiento. Guerrero sin
cicatrices nunca vio batalla. Son las 3:00 de la mañana. Buenas noches.
ANOTACIONES
PARA EL 30 DE ENERO DE 2010
104. De los diversos temas
que se han manejado en los seminarios de estos días, el concepto de la
representación del individuo como complemento a su identidad ha sido
numerosamente repetido. Si por una parte la identidad representa el modelo de
la proyección mental de nuestra conducta, nuestros pensamientos, y nuestras
emociones bajo los diversos espacios de nuestras existencias, hay que tener en
cuenta que el modelo se completa en reacción al mundo que lo rodea y en el cual
se desenvuelve, es decir, “¿qué eres?” no se puede consideran independientemente
del “¿qué representas?” – en forma física o simbólica. El tigre no es un tigre
completo sin tener en cuenta cómo se desenvuelve y qué representa en la jungla.
105. Sigue que si la
identidad personal se completa en interacción con el colectivo, con la
naturaleza, con la comunidad, entonces es necesario abordar el tema de cómo se
nos es visto desde afuera, de nuevo, “¿qué somos?” y “¿qué representamos?”.
106. Este es un pequeño
artículo que escribí el año pasado en respuesta a quien sabe qué estimulo que
me incitara a tal aguda critica de la sociedad iberoamericana. Les presento “Vamos a contar verdades” del Escritorio
del Fundador:
Vamos a contar verdades. . .
Entre los numerosos
recuerdos de mi infancia hay una canción que oigo de vez en cuando entonado en
acento diverso y aplicado a motivos diferentes. La canción, de autoria anónima
y que goza de muchísimas variaciones, comienza así en su versión original:
Ahora que vamos despacio,
ahora que vamos despacio,
vamos a contar mentiras, tralará,
vamos a contar mentiras, tralará,
vamos a contar mentiras.
Por el mar corren las liebres,
por el mar corren las liebres,
por el monte las sardinas, tralará,
por el monte las sardinas, tralará,
por el monte las sardinas.
Como es el caso de gran parte de estas rimas
infantiles, aparentemente vacías y sin sentido, la canción esconde una
grandísima verdad: “Ahora que vamos
despacio,” es decir, ahora que nos encontramos sin prisas, sin
distracciones innecesarias o nocivas, y sin presiones que nos impidan lo
contrario, en vez de contar verdades y lidiar con la realidad, en vez de
entablar con temas profundos, actuales, de gran índole y de suma importancia,
vamos a entregarnos a aquel pasatiempo tan sumamente humano como es la evasión,
la artimaña, y el engaño – propio y ajeno. Aquí y ahora no vamos a ceder a
tales caprichos y consentimientos: “Vamos
a contar verdades” y en particular “verdades”
que nos atañen a todos los hispanos.
El Reino Unido, junto con todos los demás países
anglosajones – los denominados “hijos de la Gran Bretaña,” – Canadá, Australia,
Nueva Zelanda, y los Estados Unidos – figuran entre los países de más alto
nivel socio-económico del planeta, lo que se viene a conocer como los países
del “primer mundo.” Por lo contrario, de entre los países de habla hispana,
solamente uno se encuentra en esta categoría: España, la madre patria. Esta es
a la vez una gran verdad como debería ser una gran vergüenza para todos los
hispanos.
Si una imagen vale mil palabras, entonces una
vivencia vale miles y miles de imágenes. En ninguna parte del mundo y de
ninguna manera se vive de forma más patente la verdad entre la discrepancia socio-económica del mundo anglosajón y
del mundo hispano que en “la línea” que divide Tijuana, Baja California, de San
Diego, “Alta California.” A diario, en la frontera más transitada del mundo,
millares de individuos, casi todos mexicanos, hispanos, cruzan – legal o
ilegalmente – en busca de las oportunidades superiores que les ofrece “el otro
lado.”
Hace unos meses tuve que acompañar a una joven para
que pudiera visitar a su esposo recientemente detenido por tráfico de
narcóticos en una prisión estatal en San Diego. Las visitas se celebraban al
aire libre en el jardín de la prisión. El asombro constante de la joven chocaba
con lo lúgubre de la ocasión: “¡Ay que lugar más bonito! ¡En México ni los
parques son tan lindos!” Verdad triste a la vez que inquietante, sobre todo
teniendo en cuenta que el campo de la prisión es mantenida por jardineros
mexicanos.
Hay muchas y complicadas explicaciones en cuanto al
‘por qué’ de la falta de bienestar en las sociedades descendientes del imperio
español y la gran prosperidad de los pueblos herederos del imperio británico.
La visión anglosajona popular – racista
– habla de la “inferioridad latina” en términos genéticos y sostiene que puesto que somos descendientes de razas
“serviles” (la española, la africana, y la amerindia) por naturaleza somos
indisciplinados, arrogantes, soberbios, anárquicos, apáticos, violentos, y
perezosos; solamente sabemos comportarnos cuando vivimos bajo la mano firme de
un gobierno absolutista, la bota de una dictadura militar, o cuando nos
hallamos indocumentados y sin derechos en un país ajeno pero socialmente
superior, es decir, anglosajón.
Como latino que residió durante bastantes años en
países anglosajones durante diversos periodos de mi infancia y de mi adultez,
he tenido amplia oportunidad de oír, y de debatir estas teorías a “puño,
palabra o pluma.” Ni hay que decir que como descendiente de las raza “latina,
africana, e india” ninguna de estas “teorías” resultan aceptables para mí.
Otras teorías anglosajonas para explicar nuestra
inferioridad, ya más académicas y menos racistas, no se basan en argumentos
biológicos, sino sociológicos,
atestando a que nuestra discapacidad social es el resultado de una mentalidad
‘colonizada’ que se manifiesta en una falta de consciencia social, una carencia
de patriotismo, y una actitud negligente ante la productividad y el empleo
efectivo de nuestro tiempo. Como evidencia aluden a la larga lista de latinos
que en el contexto de los Estados Unidos, o del Canadá, o de Inglaterra, logran
destacarse como políticos, profesores, abogados, médicos, y científicos, pero
nunca regresan a su patria de origen para contribuir a una mejoría allá: sólo
en el terreno fértil de la organizada y superior sociedad anglosajona logramos
florecer.
Todos los latinos – ya sean los cubanos, los
mexicanos, los venezolanos, los
puertorriqueños, los colombianos, los argentinos, etc. – también tenemos
nuestras propias teorías para explicar, o para excusar y justificar, la
discrepancia entre la prosperidad y la estabilidad social y económica de los
países anglosajones y los de habla española.
Entre estas explicaciones casi siempre figuran prominentes
los efectos de la colonización – aún y a pesar de que sus respectivos países
lograron su independencia en cada caso hace más de un siglo: es como excusar
nuestros adulterios con la promiscuidad de nuestros abuelos.
También hay muchos, incluyendo los brasileños, que
señalan al “imperialismo yanqui” y a las constantes intervenciones políticas,
económicas, e incluso militares de la superpotencia del mundo como responsables
por el nivel de corrupción política de su gobierno actual. Harían bien en tomar
el ejemplo del Japón, que a pesar de sufrir la explosión de dos bombas
atómicas, la humillante desmilitarización de su país, y de experimentar la
presencia militar constante de una fuerza invasora, logró superar su estado de
derrota para llegar a establecerse como potencia económica e industrial de
primera categoría: Con el demonio solamente arriesgan el alma los que se dejan
pervertir por sus tentaciones.
Hay quienes encuentran en la religión el factor
causante del espíritu conformista y de la dominante apatía que tanto prevalece
entre los diversos pueblos de Latinoamérica. Los que abogan por esta teoría
resaltan como la Iglesia Católica efectúo una campaña de adoctrinamiento
oscurantista, con la implantación de temores y supersticiones tanto para
difundir su propio régimen de creencias y establecer su propia jerarquía
política, como para facilitar el proceso de subyugación del pueblo a las
fuerzas de opresión políticas, ya fuesen las imperiales o los regimenes
totalitarios post-coloniales. Curiosamente, no por ello estos individuos dejan
de acudir a misa con sus esposas los domingos, de celebrar las festividades
cristianas, o de llenar sus casas de santos, cruces y velas.
Sin embargo, vamos a contar verdades: muchas de las críticas sobre nuestras actitudes,
conductas, y faltas en general son bien merecidas. En cuanto a las causas, y
razonamientos racistas aparte, hay también mucha validez en las explicaciones
sociales e históricas que contribuyeron al estado socioeconómico deplorable de
la Hispanidad. Los efectos del colonialismo, del adoctrinamiento religioso, de
la política intervencionista americana, etc., son en mayor o menor medida
causas colaboradores.
Pero lo que casi todas estas explicaciones tienen en
común es que atribuyen nuestra situación a meros factores externos (el legado
colonial, la religión, los americanos) y nos restan cualquier responsabilidad
por la misma. Aunque es cierto que en el historial de la patología hallamos
indicios para el remedio, el proceso de comprender
los antecedentes de una situación difiere en gran medida del proceso de rectificar la misma. Todos estos
razonamientos son a su modo ‘verdades’ interesantes, pero no presentan
soluciones; tampoco incitan al cambio o a la superación. La diagnosis de la
realidad del mundo Hispano es ya bien evidente, basta salir a la calle para ver
el estado enfermizo de nuestra situación.
Hay que actuar; hay que pasar también de la etiología de la enfermedad (del
historial de las causas) y de la diagnosis
de la misma a un remedio, y hay que dejar de conformarnos con excusas y enfocar
en soluciones; cada día que pasa sin movilizarnos al cambio la prognosis (el resultado anticipado de la
enfermedad) se vuelve más y más pésima.
La esencia de nuestro problema social y personal se
ilustra muy bien con el siguiente ejemplo: En la India (y en los circos
alrededor del mundo), se entrenan los elefantes para que queden amarrados a
cayados. El proceso comienza cuando, aun de becerros, los elefantes quedan
amarrados a estacas en la tierra. Al principio los elefantitos luchan con todas
sus ganas para liberarse, sólo para darse por vencidos al encontrar que les
falta fuerza para romper la soga, partir la estaca o arrancarla del suelo. Con
el tiempo el elefante acepta esta condición de impotencia ante su atadura, aun
cuando se le emplee arrancando árboles del suelo de raíz cien veces más fuertes
y resistentes que la estaca, o jalando toneladas de carga miles de veces
superiores a la resistencia del amarre. En términos psicológicos y sociales el
problema del elefante es mental, no
físico: al elefante no le falta fuerza, le falta conciencia de las posibilidades y de la aplicación de la misma.
Periódicamente los pueblos latinos se alzan y tratan de
zafarse violentamente de las condiciones sociales, políticas, y económicas en
las que se encuentran, ocasionado con frecuencia revoluciones; de hecho el concepto de “revolución” involucra un
cambio drástico y radical ya sea a nivel social, político, o económico. No
obstante los estudiosos de la historia de España y de Latinoamérica reconocen
algo muy importante: nuestras revoluciones sangrientas solo han servido para
enriquecer a los que nos venden las armas y las balas mientras que “los de
abajo” raramente trascienden ese estatus inferior. Lo que se precisa pues, es
una revolución mental o sea, de consciencia: tenemos que aprender a pensar de forma diferente para que nuestro ‘mundo’ sea
diferente. Solo así comenzaremos a identificar y arrancar las estacas que nos
detienen, nos limitan, y nos aprisionan.
Confucio dijo “es
mejor encender una vela que maldecir la oscuridad,” y es aquí donde tenemos
que dejar de contarnos mentiras y
aceptar las verdades de quiénes
somos. Podemos continuar quejándonos de cómo están las cosas en nuestros
respectivos países y seguir siendo defraudados una y otra vez por nuestros
políticos, o podemos comprometernos con nuestro propio esfuerzo a ser una vela
individual contra la oscuridad – o de
seguro seguiremos mereciéndonos los epítetos despectivos de nuestros vecinos
del Norte. Tenemos que inculcar un kaizen
no kokoro – una mente kaizen – para poder percibir nuestras realidades
y trascender las sogas y trancas que nos ciñen.
A través del mismo proceso psicológico, filosófico y
espiritual del que se sirvieron los japoneses para elevarse de los escombros de
un holocausto nuclear, crearemos juntos un cambio sociológico que aunque
comience con una chispa se convertirá en una llamarada de esperanza para
aquellos que se encuentran sin fuerzas y sin alientos para cambiar por si
solos: “Si al principio una idea no
parece absurda, no hay esperanza para ella” – Einstein.
La decisión es suya; pero si quieren dejar de ser el
problema y pasar a ser parte de la solución comiencen con los siguientes pasos:
1) Divulguen este comunicado:
Si lo recibieron por correo electrónico reenvíenlo a todos sus contactos con
instrucciones de hacer lo mismo; si lo leyeron en un blog, hagan igual con el
link; y si lo encontraron en un panfleto publicado, saquen copias y
distribúyanlo a diez conocidos.
2) Discútanlo, con sus
compañeros, socios, colegas y familiares.
3) Contáctenos a Revolucion.Mente.Kaizen@gmail.com,
con “Revolución Mente Kaizen” en el asunto.
4) Acuérdense: “El camino a un verdadero Nuevo Mundo
comienza con una sola mente.”
Atrévete
a ser quien eres: Únete a la Revolución Mente Kaizen – Una revolución de
consciencia.

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