lunes, 15 de octubre de 2012

ANOTACIONES PARA ENERO 2010


Anotaciones para el 7 de enero de 2010

71. “El arte es la imaginación que nos revela la verdad detrás de la realidad.”

72.  No puede negar que a veces los seres humanos me irritan; y aun así reconozco que es propia de su naturaleza ser irritables. Somos seres realmente fascinantes, tan crudos como complejos, tan complejos como simples, tan simples como infames. Queda muy presente en mi el hecho de que no cumplo con mi obligación al no comunicar mis pensamientos y comprometerlos a un medio más duradero que las activaciones pasajeras de mis conexiones sinápticas. Alumnos, discípulos, e hijos me siguen preguntando “¿Qué se siente al ser iluminado?” y me hallo a falta de respuestas adecuadas. En parte el problema es, de nuevo, la naturaleza inefable de la experiencia; pero hay algo más.

                Siempre he sido un individuo muy, muy privado, y eso no fue por elección sino por acondicionamiento social. Desde mis primeras experiencias con el mundo exterior a mi familia hasta mi mediana adolescencia me desarrollé en mundo hostil. Experimenté desde muy pequeño el sufrimiento que el odio racial propagaba. Esas experiencias, junto con una gran consciencia de mis origines raciales y culturales, me hicieron más sensibles a las injusticias históricas que tanto caracterizaron las existencias de mis antepasados. Me crié, por ejemplo, con un conocimiento histórico de las atrocidades cometidas por las civilizaciones europeas que era muy precoz en comparación a mi cohorte. Me crié con una consciencia de que la grandeza de los Estados Unidos como país se había conseguido a costa de la desposesión del indígena y de la esclavización del africano. Genocidio y esclavitud habían sido la base, los orígenes, los fundamentos culturales de America. Crecí con el sabor agridulce del movimiento de los derechos humanos y la desconfianza de la era de Vietnam y de Watergate. Viví bajo la dictadura del general Francisco Franco y en bases militares americanas en Europa; y experimenté las crisis socio-políticas del terrorismo de la IRA, de las Brigadas Rojas, de la Bader Meinkopf, y de la ETA, con una madurez de presencia histórica, social, cultural, política – humana - que excedía con mucho mis pocos años de edad.
                Nunca fui ‘normal.’ De niño estudiaba textos orientales sobre el raja yoga, el budismo, el taoísmo, el Zen.  A los nueve años me sabia de memoria no solo el nombre científico de centenares de animales, sino también sus formulas dentales, sus huellas, periodos de gestación, hábitat y nutrición, etc. A los ocho años comencé a trabajar para mi padre como dibujante lineal para los diseños de sus innumerables patentes; a los cuatro ya era perfectamente bilingüe, pudiendo leer, escribir y hablar en ingles y español; no me acuerdo haber aprendido a sumar, restar, multiplicar o dividir porque a los cuatro años ya sabia hacerlo – en dos idiomas.

                Tampoco me acuerdo de haber aprendido a jugar el ajedrez porque a los cuatro ya sabía jugar. A los ocho ganaba a mi abuela, que era una ajedrecista consumada que aprendió de joven, y para los nueve ni ella, ni mi tío-abuelo Federico, hermano pequeño de mi abuela pero mejor jugador que ella, ni ninguno de los adultos de la base militar de Torrejón de Ardoz podía ganarme, ni siquiera jugando en equipos contra mi. A los nueve años ya había estudiado toda la matemática, física, y biología propia de la escuela secundaria americana. A los dieciocho fui el miembro más joven del consejo nacional de investigación del Canadá, a los veinte trabajé como asesor independiente a la empresa canadiense más grande cobrando lo que entonces – 1984 – era una pequeña fortuna: $35 la hora, lo que traducía de $8,000 a $9,000 dólares al mes, o convertidos en valores del año 2007 (índice de conversión de 0.501) supone aproximadamente $16,000 a $18,000 dólares al mes. Todo por mis servicios como programador-analista experto.  Y con esto ni menciono mis proezas deportivas ni marciales, como el haber empatado extraoficialmente durante un entrenamiento y en pista de campo el record europeo de los 60 metros lisos para mi edad.

                Habiendo dicho eso, me seria difícil poner en términos de ‘normalidad’ los resultados de una transformación que por definición exceden los límites de la norma; es decir, carezco de un punto de referencia ‘normal.’ Pero con respecto a por qué no hablo más de mis experiencias aun hay más que decir, y entra el factor que creo ser la humildad. No me gusta ni presumir ni jactarme de mis logros. La idea de morirme en relativa obscuridad para luego, póstumamente, ser descubierto me sirve tan plenamente como morirme en total obscuridad sin ser descubierto en absoluto. Eso tiene sus fallas por que limita mi potencial para cumplir con mi misión de completar y compartir un camino al desarrollo a la liberación del individuo. Ya he reconocido anteriormente que es preciso darme a conocer personalmente para contribuir a la perfección de mi programa.  Aun en el caso de obras de mayor índole subjetiva, como la literatura, la vida del artista es inseparable de la obra misma. En el caso de un sendero existencial es imposible separar los dos: yo soy la manifestación viviente del valor transformativo de MAMBA-RYU; eso no hay forma de evitarlo. La conclusión misma me priva de lo que ahora, visto en esa luz, viene a ser un consentimiento por mi parte. ¿Si no estoy motivado a compartir mis experiencias personales que tipo de maestro-fundador voy a ser?

                No es suficiente que comunique mis ideas filosóficas. Esto es lamentable, por que si hay un estilo de mi producción del cual estoy satisfecho es el del ensayo breve, género que cultivo en mi colección titulada “Del Escritorio del Fundador.” Pero no es suficiente. Lo que se precisa en esta bitácora es algo más personal, más íntimo. Y con eso dicho, que esta entrada sirva de prólogo y prefacio a mi nuevo proyecto de comunicación que progresa más allá de “¿Qué piensa Shodai Overton-Guerra?” a la más relevante, “¿Quién es Shodai Overton-Guerra?”

73. Mi desafío más grande ha sido cumplir con las exigencias de la Parábola de los Talentos. No puedo decir que mi infancia era muy religiosa pero gran parte de la cultura personal y racial de mi padre se centraba en la Biblia. Mi abuelo paterno, y varios de mis tíos eran, y algunos de los que viven siguen estando, dedicados al “trabajo del Señor.” El hecho es que vengo de una familia paterna que cita la Biblia en capitulo y versículo como otros hablan de jugadores de equipos deportivos. Como resultado la ética laboral protestante esta bien arraigada en mi cultura familiar; la Parábola de los Talentos fue una piedra de toque que abarcaba lo pecaminoso de la ociosidad por un lado, y el deber de desarrollar, a modo de obligación ante nuestro Creador, el potencial de los talentos o aptitudes. De mi padre aprendí y herede la obsesión por la producción, aunque la obsesión por la producción eficiente fue algo que yo añadiría mas tarde – el concepto Kaizen de continua y constante mejora. El problema de cumplir de acuerdo a la Parábola de los Talentos está en la proliferación de Talentos que mi caso a menudo se presentaba como una maldición en vez de una dicha. Mi incapacidad física de explotar todas mis capacidades físicas e intelectuales a menudo se convirtió en motivo de ansiedad y de sentimientos profundos de frustración e ineptitud. Irónico visto desde afuera, me imagino, pero una de las fuerzas interiores que más me impulsarían a lo largo de mi vida y que confieso estar aun presentes en mi psique. Muy adentro de mí está presente aún la voz de mi padre que me decía que la ociosidad y la apatía son el origen del pecado; como consecuencia, en todo momento me esmero por ser impecable.

Anotaciones para el 8 de enero de 2010

74. Anoche antes de dormirme tuve el pensamiento que de sentirme como un montón  de arena en la playa esperando a la marea. Decidí que era una analogía muy apropiada para una pequeña rima:

Montón de arena en la playa,
Una ola en el mar,
Cúmulo de nieve en el invierno,
Corriente de aire del vendaval.

75. Siempre me gustó esforzarme hasta el agotamiento, trabajar hasta el colapso, correr hasta desfallecer del cansancio. Cuando era joven es ahí, en la extenuación donde mi espíritu hallaba sosiego y cuartel ante la voracidad insaciable de mi potencial.  Uno de los dones de mi ‘madurez’ ha sido control sobre el gran huracán de ideas, de entendimiento, de claridad y visión que estallaban en mi intelecto exigiendo expresión, y que mi cuerpo, sujeto a los parámetros físicos de la cronología del tiempo y de la biología de la fatiga y del sueño, nunca lograba satisfacer.

76. Mi hombro derecho presenta desgarres en las cabezas dorsales y frontales de los músculos deltoides. Las lesiones han sido factores constantes de mi existencia desde que comencé un régimen de entrenamiento riguroso a los 13 años de edad. Pocos han sido los periodos de tiempo en los que me encontraba libre de achaques, pero la acumulación de una vida de desgarres, tirones, fracturas, dislocaciones, torceduras, tendinitis, y contusiones dejan su huella. Aun así, tengo que sacarle mucho más provecho a esta carrocería antes de que retiren mi modelo. El punto es saber cómo seguir avanzando no importa los impedimentos. Cuando me desgarré los músculos de la ingle, los denominados iliopsoas, tuve que abandonar mi entrenamiento en Kick-boxing profesional ya que durante dos años no pude dar patadas. En cuanto se estabilizo el área para permitirme movimiento básico ingrese a un gimnasio de boxeo para perfección mis técnicas de box. Allí llegue a ser compañero de combate a verdaderos campeones como Mark Leduc, subcampeón olímpico en Barcelona en el 1992, y Pat Jordan, medalla de plata en los juegos de la Commonwealth. Uno no debe permitirse excusas ni consentimientos en el progreso hacia el cumplimiento de su misión de vida. Ni el cáncer que me llevo al borde de la muerte logró romper mi espíritu. Es un principio al que le soy fiel a diario. Sólo mis familiares más cercanos saben a qué me refiero con esto. 

77. Buscando a Mark Leduc ahora mismo en la Internet acabo de descubrir que murió el 22 de Julio del año pasado (2009) en la sauna de su hotel. Efectivamente solamente somos,
Montón de arena en la playa,
Una ola en el mar,
Cúmulo de nieve en el invierno,
Corriente de aire del vendaval.

Más tarde quizás hable sobre él. No puedo decir que fuimos grandes amigos, pero su memoria merece unas líneas de mención. Siempre le admiré a Mark porque era la personificación de lo que un hombre con talento natural limitado puedo alcanzar con su esfuerzo, disciplina y dedicación; del Tao somos y al Tao regresamos. Ahora tengo que enfocarme y no dejarme llevar por las emociones que suscitan la muerte de mi ex-compañero; tengo que trabajar en mi cuestionario de Blade Runner para el seminario de mañana.

78. Terminé el trabajo de Blade Runner para mañana. Descubrí un nuevo autor – William Blake. “Nunca te acostarás sin aprender una cosa más,” dice el refrán y es cierto. También me entere por medio de mi hermano que Mark Leduc contrajo HIV. Tengo mucho más que decir al respecto, y a la situación de Tijuana con la delincuencia juvenil. Pero ahora tengo que cambiar de marcha y meterme a terminar de preparar el seminario del domingo, la película de “El Ultimo Samurai.” Como de costumbre, era mucho más trabajo del que anticipé.

Anotaciones para el 9 de enero, 2010
79. Hoy ha sido un día muy ocupado y ya es hora de que acabe, pero he decidido exigirme para añadir unas líneas al menos todos los días a esta bitácora. Queda pendiente los comentarios sobre mi difunto amigo Mark Leduc. Voy a establecer la nueva tradición de siempre dedicar unas líneas para honrar las memorias de aquellos cuyas vidas me impactaron de alguna manera. Queda pendiente que hable de Bong Soo Han, mi viejo gran maestro de Hapkido que no murió hace mucho y al que no tuve ocasión de comentar. 

El día comenzó a las 6:00 cuando me levanté para dar la clase de Black MAMBA. La clase fue muy amena y me alegró mucho de ver a dos de los nuevos alumnos, los muchachos Deleón. Durante el estiramiento trato de aprovechar el tiempo dando instrucción sobre temas filosóficos, culturales, históricos, o cualquier tema que me parezca relevante a su desarrollo; de hecho el calentamiento se convierte en un mini-seminario. Con motivo de mi descubrimiento de la muerte de Leduc, la conversación se volcó sobre los ‘viejos tiempos’ de mis entrenamientos en Canadá. Me había olvidado de lo intenso que eran mis entrenamientos de aquel entonces cuando era una fuerza de la naturaleza, más máquina que humano, infatigable en mi rutina, implacable en mis esfuerzos a lograr mis propósitos. Debería haberme valorado más yo creo. Casi veinte años de Black MAMBA.

Decidí que los sábados por la mañana van a ser dedicados al entrenamiento de armas: el kai-jutsu, el Kaizen, y el bo-jutsu. Hace tanto tiempo que no entreno o enseño armas que va a ser un gran placer exigirme de nuevo en alcanzar y superar mi antiguo nivel de competencia. Me encanta el estado en el que vivo en el cual me exijo aprendizaje constante, “Semper Eruditio” – siempre estudiando y enseñando. Black MAMBA y MAMBA-RYU van a verdaderamente ser los programas más desarrollados y perfeccionados de auto-desarrollo y perfección jamás conocidos: por allá vamos.

El seminario fue excelente. Logre hacer las conexiones que quería para los alumnos con respecto a los puntos críticos y claves de Blade Runner. ¡Viva la Revolución Kaizen!

Hace pocos minutos termine el material para el seminario de mañana. Parece ser que Jimmy no viene; está quedándose verdaderamente atrasado y enajenado de lo que está transcurriendo en el Ryu. Aunque yo podría vivir otros cuarenta años, no puede evitar pensar en la sucesión del Ryu. Bueno, por ahora solamente puedo concentrarme en crear los programas y ahora en grabarlos para la posteridad. Mañana se ocupará de mañana, dicen los chinos. Ya son las 00:46; ya es mañana.


Anotaciones para el 11 de enero, 2010

80. Ya se concluyó ayer el seminario. Acabé agotado y aún con material en el tintero pero parece ser que sirvió su propósito. Me gustaría poder haber tomado el tiempo de tratar todas las cuestiones que presentaran los alumnos pero el día se hizo mucho largo y tuve que solicitar la última pregunta del Sempai oficial – el Sr. López a eso de las 6:30 creo. La asistencia fue más o menos la esperada. Como siempre queda la sensación del gran vacío después de tanta preparación. Alquilamos una película que apenas logré profundizar. Se trata de “El Color de la Libertad” sobre la historia verdadera de Nelson Mandela y un carcelero blanco. El tema de la revolución contra la injusticia no ha estado lejos de mi consciencia desde que tenia cuatro años y media docena de niños blancos me atacaron por ser un “nigger.” Por motivos lógicos a mi herencia racial y cultural el maltrato y la discriminación de los negros, de los indios, o el de los judíos me provocan reacciones muy viscerales. Por extensión “proliferante” el de cualquier ser humano suscita las mismas reacciones. Ningún sufrimiento humano me es ajeno.

Hacía mucho tiempo que no entraba en ese tema del maltrato del negro de Sudáfrica siempre ha sido un punto sensible para mí. En el pasado, cuando era bastante más joven, imágenes de este tipo siempre me inspiraba gran enojo, cólera casi. Como hombre joven lleno de furia y arroyo en la intimidad de mi pensamiento y en conversación privada siempre abogaba por la lucha armada hasta el último hombre. Era mucho más alumno de Malcolm X que de Martín Luther King, de Che Guevara que de Gandhi. No acaba de entender el valor de la resistencia pasiva y lo sentía como una absurda insensatez el no intentar agredir aun con mayor ahínco al que me había ofendido.  Eran mis “días de Aquiles.”

La madurez sin embargo me ha otorgado una profunda admiración por el valor y la valentía de la resistencia pasiva y de la desobediencia civil. Hace unos meses vimos el filme Gandhi y tuve oportunidad de reparar en eso mismo. También estuve estudiando los escritos y los discursos de Martín Lutero King, apreciando la profunda sabiduría de ese gran hombre. Nunca he podido sino sentir la más profunda compasión por las víctimas de los regímenes totalitarios que privan a las personas de las mínimas bases de una vida digna; siento en carne propia la desesperación de la impotencia de estas gentes y, poniéndome en su lugar, me pregunto: ¿qué tipo de enseñanzas ofrecería para aliviar el dolor insoportable de estas personas?

La mente inconsciente nos guía como quiere a veces con poca sutileza – sobre todo cuando somos sensibles a sus métodos y propósitos. Los no entendidos y poco doctos en sus métodos confunden los resultados por el “destino”; pero si fuesen más conscientes de sus propios procesos internos sabrían que no tienen que recurrir a agentes externos para justificar o explicar los caminos y las trayectorias de sus existencias. Siempre supe que acabaría en Latinoamérica, y aunque las sendas de mi vida me llevaron por otros lugares que por de pronto parecían contradecir esta conclusión, esta ‘predicción,’ los senderos del hombre en realidad siempre son conocidos al que se conoce y se conquista a sí mismo.

81. La película de “El Color de la Libertad” tuvo una aportación inesperada: unas escenas de lucha de palos de un estilo que desconocía por completo. En una mano, la izquierda los combatientes sostienen un bastón largo por la mitad, y en la otra mano un bastón o palo mas corto con el que emprenden la mayoría de sus ataques. El bastón largo parece servir a modo de escudo pero en momentos aparenta ser más agresivo, emprendiendo ataques propios. Tengo que estudiar más sobre las artes marciales de otros lugares del mundo. Estoy muy emocionado con mi decisión de dedicar las clases del sábado por la mañana a armas; eso que va a exigir a que recuerde, profundice, y supere mi conocimiento y habilidad con numeroso tipo de armas además de que me obligará a perfeccionar Kai-jutsu y Kai Zen.

Anotaciones para el 12 de enero, 2010

82. Anoche mi ‘condición’ intestinal se manifestó durante toda la noche y hasta la tarde de hoy; sin dormir fue difícil que el día se me hiciera productivo. Aun así hubo buen progreso; termine de diseñar los tabloides publicitarios para “El Camino del Guerrero” (Peaceful Warrior), “The Matrix,” y “Alexander.” Son los tres filmes que se presentaran en los próximos tres meses en “Cine con Sabiduría.” Logre también evaluar algunos filmes para los diversos seminarios, y organizarme mejor para sacar mejor provecho al horario de programas.

                Aunque lo he dicho muchas veces con anterioridad, la verdad es que siente que estoy “entrando en mi ‘poder’”, logrando niveles más altos de consciencia, productividad y excelencia. A la vez, veo que aún hay mucho espacio para mejorar.

                No me olvido de mi memorándum sobre Mark Leduc. Va a ser una tradición en mí investigar personas de mi pasado y dedicar algunas palabras a su memoria. Después de Mark Leduc esta Bong Soo Han.

                Hoy durante una clase me tuve una introspección sobre los aspectos profundamente negativos de la influencia de Bruce Lee en las artes marciales. Creo que como todo adolescente de mi edad, quedé impactado demasiado por la libertad que ofrecía en cuanto a formas, y otras tradiciones clásicas de las artes marciales que vinculaban las tradiciones espirituales del Zen, del Taoísmo, del Confucionismo, del Budismo, etc., con la práctica marcial. Es irónico que con su Jeet Kune Do abriera el camino a Black MAMBA y a MAMBA RYU, y sin embargo tuve que sacudir gran parte de su influencia para el desarrollo y progreso de las mismas. Sigue siendo un pionero, pero si no hubiera sido por su popularidad cinematográfica jamás hubiera sido tan influyente en las artes marciales; gran parte de esa influencia es lamentablemente inmerecida y parte de la propaganda comercial de un producto de consumo más, típico de nuestro mercado capitalista.
 

Anotaciones para el 17 de enero de 2010

83. La MISIÓN del Maestro de MAMBA-RYU

“Vengo a estar
Para que aprendan a estar
Por lo que ha de estar
Aun cuando
Ya no puedan más estar.

Vengo a alzar
Para que aprendan a alzar
Lo que se ha de alzar
Aun cuando
Ya no se puedan más alzar.

Vengo a persistir
Para que aprendan a persistir
Por lo que ha de persistir
Aun cuando
Ya no puedan más persistir.

Vengo a permanecer
Para que aprendan a permanecer
Por lo que ha de permanecer
Aun cuando
Ya no puedan más permanecer.

Vengo a ser
Para que aprendan a ser
Lo que tienen que ser
Aun cuando
Ya no puedan más ser.”



84. Han pasado varios días desde que no escribo en esta bitácora. Las exigencias diarias de mi trabajo me dificultan mi compromiso de realizar anotaciones diarias o casi diarias. Cada día, cada hora, cada momento uno tiene que ‘resetear’ su maquina impulsora de compromisos y propósitos y consagrarse de nuevo a su misión. No importan los logros o los fracasos del día, hora, del momento anterior. Este es el primer paso en mantenerse viento popa a toda vela y rumbo al destino que nos proponemos.

85. Estoy muy satisfecho con el progreso de la programación de los programas del Instituto y de la estructura del Ryu. Cada día me es más evidente que la mente inconsciente es responsable por la programación de nuestras vidas. La identidad del MAMBA comienza con la inspiración con modelos de guerreros como los Samurai, los Ninja, los Monjes Shaolin, pero tiene que ir mucho más allá de éstos. El conocimiento de antaño estaba mucho más limitado y el énfasis del auto-desarrollo podría centrarse en aspectos psicológico-espirituales. Hoy en día para lograr una liberación comparable el individuo precisa de una tremenda educación en muchas áreas de conocimiento: historia, economía, filosofía, ciencias generales, literatura, matemáticas, religiones, mitología, etc. y etc., y todos éstos a nivel universal, no solamente local. Por ese motivo precisamente me he visto obligado a aumentar el panorama de la programación del Instituto Kaizen Center de MAMBA-RYU. De ahí que en unos meses, cuando los presentes programas estén en pie, podremos establecer que tenemos la programación más completa para el desarrollo integral del individuo en existencia.

86. La programación de MAMBA-RYU es esplendida. Los sábados hemos iniciado el programa de armas que incluye bo-jutsu (bastón), Kaizen (con el “o-Kai” o “Jumbo Kai”), y Kai-jutsu. Además en ese mismo espacio de programación voy a cambiar el calentamiento para incluir el programa de Black Mamba Chi-Kung – la “Danza del Dragón.” A su vez, dividí la programación del seminario de 10:00 AM a 1:00 PM en dos, creando así el programa de estudio del Budismo (“Maestros de Sabiduría, Arquitectos de Senderos”)  y de Don Quijote (“Las Grandes Obras Literarias”). Me agrada sobre todo la creación de una programación dedicada a la literatura cuyo estudio fue una gran especialidad académica mía. La aportación al desarrollo del alumno y discípulo MAMBA se completará tremendamente con esta nueva dimensión pedagógica. Por otra parte, también me encuentro tremendamente entusiasmado con poder adentrar en la fascinante disciplina de estudio del Budismo, base psicológica y espiritual del Guerrero Iluminado oriental.

Me queda el programa de “Grandes Identidades,” a la cual también he encontrado un la programación ángulo que me resulta muy emocionante y que me lograra cumplir con mis propósitos de ofrecer un programa exclusivo que abarcara religión, filosofía, literatura de una cultura dada y dentro de un cuadro histórico preciso. Con el pretexto del estudio de Alejandro estudiaremos, de forma panorámica, las grandes identidades más destacables de la cultura griega desde sus comienzos hasta Alejandro Magno y la creación de la cultura y civilización Helénica del mundo Mediterráneo y del Medio Oriente. 


ANOTACIONES PARA EL 18 DE ENERO DE 2010

87. 18 de enero, cumpleaños de mi hijo Alex. Hace año y medio que no le veo y hace un año exacto que no he hablado con él o con su hermana. Hice una mención aquí anteriormente con respecto al caso y una persona me cuestionó después en persona queriendo saber, “¿qué había hecho yo para provocar a la Corte de Familia?” y “¿por qué me había rendido?” ¿Acaso un guerrero no se rinde nunca?” Evidentemente tengo que tener cuidado de qué es lo que escribo aquí. Las personas interpretan las cosas desde sus (demasiadas veces) limitadas perspectivas y forman juicios que por lo general tienen a menospreciar las condiciones de las personas. En psicología social llamamos esto al fenómeno bien reconocido de “culpar a la victima.” Disparan a alguien llenando su tanque de gasolina y demasiadas voces le reclaman, “¿por qué estaba ahí a esa hora?” Violan a una mujer paseando por la calle e inmediatamente no faltan aquellos que aseguran que iba vestida con provocación. Así somos la especie.

Hoy precisamente me toca meter más documentos a la Corte de Apelaciones para una apelación que inicie el diciembre pasado; dar seguimiento a otra apelación que comenzó por ahí por marzo del 20009; y presentar otros papeles a la madre para prepara el inicio de otra demanda ante la Corte de Familia. Nunca fui un gran admirador – gran suspiro sarcástico – de la (falta de) justicia del sistema gubernamental americano, pero estas experiencias con la Corte de Familia me han reconectado a las frustraciones y agonías de mis ancestros indios y africanos con el racismo y la corrupción de las cortes americanas. Pocas personas pueden entender esto; creo que solamente los afroamericanos y las personas de color en general criadas en los EE.UU. pueden comprender esto; la propaganda americana es demasiado ubicua y eficaz para que lo comprendan.

                Mientras está la realidad de la pérdida de mis hijos péquenos, pérdida que tengo que encajar dentro de un panorama más social e histórico más amplio, y que tengo que aceptar mientras hago todo lo humanamente – y legalmente – posible para recuperarlos. Esta situación, junto con otras realidades de mi existencia, supone para mí una prueba diaria y constante de compromiso con y demostración de mis propias enseñanzas; mayor ejemplo en propia carne creo que sería imposible.

88. La pregunta que me acecha últimamente es esta: “¿Haría falta una ‘bitácora secreta de Shodai’?” Evidentemente no puedo poner a la luz pública todos los detalles de mi intimidad, y tampoco los expondría ni “en secreto” – hay cosas que simplemente no le incumben a nadie, nunca. ¿Y sin embargo, se pierde algo para la posteridad si algunas de estas perspectivas más privadas no se comparten con la historia, con futuros alumnos, discípulos, amigos y familiares? ¿Sería hipocresía mantener dos bitácoras? Si la velocidad del corredor depende de la inclinación de la pendiente y de lo escabroso del terreno, todos se sorprenderían de lo accidentado de mi trayectoria diaria. Y eso, ¿por qué no compartirlo? La pregunta es retórica, claro, puesto que la respuesta es tan obvia que no merece ocupar espacio en responderla. No hay gloria sin tragedia.

89. Detesto rellenar formularios. Si tuviera que escoger entre una muerte espantosa y tener que rellenar un montón de formularios sin dudas primero preguntaría por el número y la naturaleza de los impresos.

90. Cuando era muy pequeño decidí que quería tener una vida repleta de experiencias como las vidas de los grandes que leía. Me di cuenta que para se un gran escritor, que lo que más anhelaba ser, se precisaba de tener una vida llena de experiencias dificultadas. Obtuve mi deseo. No me arrepiento. No cambiaria nada. Guerrero sin cicatrices nunca vio batalla. Me he ganado las rayas de tigre y las alas de dragón.

91. Anoche vi de nuevo mi película favorita, “Alatriste.” Es mi filme de ‘convalecencia.’ Mis tres escenas favoritas son las que acompañan a las siguientes frases: “¿Sabes que después de esto no hay nada?”, “Somos un Tercio español” y por su puesto, “¡Qué mierda de vida!” La película apela al más íntimo idealista romántico en mi, una parte que siempre ha sido y será española, una parte que se enorgullece de sus raíces españolas a pesar de haber vivido la xenofobia en su propia madre patria, una parte que es Quijote de un tiempo que no tiene edad:

Soy de aquellos que sueñan con la libertad
capitán de un velero que no tiene mar
soy de aquellos que viven buscando un lugar
soy Quijote de un tiempo que no tiene edad.

Y me gustan las gentes que son de verdad
ser bohemio, poeta y ser golfo, me va
soy cantor de silencios que no vive en paz
que presume de ser español donde va.

Y mi Dulcinea, ¿dónde estarás?
que tu amor no es fácil de encontrar.
Quise ver tu cara en cada mujer
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer.

Soy feliz con un vino y un trozo de pan
y también, ¡cómo no!, con caviar y champán
soy aquel vagabundo que no vive en paz
me conformo con nada, con todo, y con más.

Tengo miedo del tiempo que fácil se va
de las gentes que hablan, que opinan de más
y es que vengo de un mundo que está más allá
soy Quijote de un tiempo que no tiene edad.

Y mi Dulcinea, ¿dónde estarás?,
que tu amor no es fácil de encontrar.
Quise ver tu cara en cada mujer
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer,
tantas veces yo soñé que soñaba tu querer.
(Cantada por Julio Iglesias.)


Esto lo dice todo, creo yo.


ANOTACIONES PARA EL 19 DE ENERO DE 2010

92. Hoy fue día de viaje a San Diego por razones ‘administrativos.’ Siempre detesto ir a San Diego, aunque fue un gusto ver a mi hijo Jimmy. Es honorable como está batallando por una parte por ganarse un porvenir en esta economía tan deplorable {. . .}
                Me enteré de que el lunes tengo que entregar el sumario para la apelación pendiente. La maldita corte de apelaciones no me mando aviso – o  me lo mando pero se perdió por correo – de que mi petición por un aumento al record se había aceptado. Va a ser un esfuerzo hercúleo entregarlo a tiempo. Así parece ser como los ‘dioses’ han designado que tenga que vivir mi vida, venciendo a titanes de día a día. Lo peor de todo en realidad no es la cantidad de trabajo sino lo tóxico que es todo el asunto para mí, de nuevo revolcándome en el fango de la corrupción de las cortes americanas. Los blancos se preguntan por que los de color tienen tanto resentimiento hacia el país en si por actos históricos como la esclavitud o el trato del indio, el problema es que las mismas actitudes siguen vigentes; nada ha cambiado. El racismo y la corrupción esta tan arraigada en la mentalidad anglosajona americana que les resulta imposible darse cuenta de ello. Martín Lutero King estaba plenamente en lo cierto cuando dijo que la esclavitud había dañado tanto o más al amo que al esclavo.

Espero hacer mejor trabajo en esta apelación que en las anteriores en las que perdí por falta de experiencia en el formato apropiado. Al menos se que algún día alguien, si no yo se lo dejaré encomendado a Jimmy – ¡que tranquilidad me da eso! – para que les muestre a sus hermanos el esfuerzo que hice por tenerlos en mi vida y en qué se gastó su madre más de $165,000 hasta la fecha en abogados para impedirlo y tenerlos sólo para ella. A ver si para finales de año consigo terminar mi libro sobre el caso para que el público, y sobre todo Alex y Julia, sepan el cómo y el por qué se me removió de sus vidas. Las cortes harán todo lo posible por impedirlo, como han hecho ocultando el archivo de la vista pública. De alguna forma tengo que encontrar las energías para completar ese manuscrito, pero de pronto tengo otros titanes que someter, otros frentes que me acechan y acosan. Shodai diría: “paciencia y perseverancia.” Esas palabras solo cobran su autentico significado cuando lo que está en juego es emocionalmente de lo más valioso.

93. Hoy volviendo en el tranvía escuché una conversación entre varios norteamericanos blancos y un par de turistas australianos sobre el estado deplorable de la economía de California. Entre ellos había un par de hombres desempleados que llevaban tiempo buscando empleo sin resultado. Los americanos comentaban que hubo reyertas recientes en la oficina de desempleo de Sacramento debido a la falta de atención a unos 2,600 trabajadores despedidos de Honeywell que se abalanzaron de pronto en busca de compensaciones. No se hasta que punto es cierto, pero la verdad es que cada vez que visito San Diego me parece más decaído. Bin Laden siempre supo que el verdadero daño a los Estados Unidos seria a su economía si invadieran a Afganistán, empleando la misma carnada que Estados Unidos usó para hundir a la Unión Soviética. Si esto no fuera poco, invadieron a Irak también. Bush y los suyos se hicieron ricos mientras hundieron al país: tan típico de la caída de un imperio que carece de imaginación.
94. Hablando de historia y de imaginación, he decidido que convertiré los cursos que voy a dar en libros. Será más trabajo aún pero añadirá sustancialmente a la bibliografía de MAMBA-RYU y a mi propia lista de publicaciones que está bien falta de libros publicados. Siempre quise tener mi propia editorial: “Editorial: Kaizen Center de MAMBA-RYU” o “Ediciones MAMBA-RYU.” Curiosamente resolvería el problema anterior de publicar el libro sobre mi caso ante la corte de familia, “Mandated Report.” También serviría de gran ayuda al “movimiento” de MAMBA-RYU por todos los países de habla latina. Por supuesto que es algo que había considerado antes, pero mi período de enfermedad y convalecencia interrumpió muchos de mis planes, aunque supe forjar oportunidades en la crisis. La capacidad de buscar y aprovechar las oportunidades que las crisis presentan es la marca del “guerrero de la vida,” o del “estratega existencial” y no solamente a nivel personal sino también a nivel empresarial y gubernamental. Aunque recientemente encontré un artículo en la Internet que desmitificaba la creencia popular que los ideogramas de crisis están compuestos de uno de “peligro” y otro de “oportunidad” (http://pinyin.info/chinese/crisis.html), lo cierto es que saber improvisar en situaciones deplorables que se presentan y manifiestan fuera de nuestro control y buscar la forma de superarnos inspirándonos en las adversidades que nos presentan es el único camino a la superación existencial. Las grandes identidades de la historia solo se pueden manifestar ante las grandes adversidades de sus vidas y de sus épocas. La gloria y la tragedia van juntas.
                Volviendo a la cuestión que me hizo pensar que sería una buena idea escribir libros de texto para acompañar a los cursos que estoy preparando e impartiendo, el punto esencial es que ningún otro autor ha presentado este material desde el punto de vista de nuestro programa, es decir, “Imaginación, Realidad, e Identidad,” que es el lema central que une todos los cursos como el de “Grandes Identidades: Megas Alexandros,” “El Sabio Asiático: El Buda y los Senderos del Dharma,” y “Las Grandes Obras Literarias: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote.” Una gran falta que existe en la historia y en la filosofía, por ejemplo, es una perspectiva de ‘relevancia’ que motive a las personas a su estudio. Aprender por aprender es una pérdida de tiempo: lo importante no es conocimiento, sino conocimiento de utilidad. Leyendo material sobre los Espartanos, por ejemplo, me doy cuenta de que mi esquema sobre las ocho dimensiones de la Identidad contribuirían a un mayor entendimiento a lo que significaba ser un Espartano entonces y a lo que significa para nosotros estudiar a los Espartanos ahora, casi dos mil quinientos años después de su apogeo.
                Ediciones “MAMBA-RYU”. Me gusta como suena eso. Seria una gran hazaña tener mi propia editorial, publicar mi propio material. Así se ha dicho, y así se hará.
95. No se si algún día alguien sabrá hasta que punto viví, forjé mi vida como una gran estrategia a largo plazo. El ajedrez y el go – los juegos de estrategia por excelencia – me son naturales y a la vez me vienen pequeños. Son buenos modelos para enseñar sobre la vida pero lo cierto es que no es lo mismo perder la reina o una formación que perder a un hijo. Aun así, son formas excelentes de enseñar estrategia existencial, pero lo fundamental – el por qué o para qué estrategiar no lo puede aportar ningún juego de estrategia, sino un programa de educación y adiestramiento.
Me doy cuenta de que esto es precisamente lo que le falta a mi hijo Jimmy. Tan superdotado en tantos aspectos, me faltó inculcarle una visión de quién es. Por supuesto que hace veinte años cuando le estaba criando, y yo tenia la edad que tiene él hoy en día, que carecería de la visión y de la sabiduría que me hace ‘Shodai.’ Sé que Jimmy batalla con eso, con una clara visión de su misión de vida. Eso solo se logra o creciendo bajo situaciones extremas que te obligan a esforzar o a romper, o bajo un régimen creado y tallado especialmente para el propósito – que es lo que estoy ofreciendo ahora en el Instituto Kaizen Center.  El problema para Jimmy es que aunque tiene todos los ingredientes para la grandeza, le faltó tanto el ambiente para motivarle como el programa preciso para guiarle. Eso lo estoy viendo ahora. Jamás conocí a nadie con tanta habilidad natural para aprender tanto física como intelectualmente, pero lo cierto es que también, al igual que Anakin Skywalker presentó a Obi Wan, he visto a pocos ofrecer tanta resistencia al proceso mismo de aprendizaje. Parte del problema creo, de nuevo en comparación con la pareja de aprendiz y maestro Jedi, fue mi propia juventud y falta de experiencia como padre/maestro para impartir la gran enseñanza que era parte de una visión aun no maduraría por muchos años. Jimmy me conoció durante mi propia época de aprendizaje, ganando mis títulos universitarios, mis cinturones negros, mis certificados de hipnosis, etc., lo cual sin duda restaría de mi autoridad. Me conoció antes de ser Shodai. (Por otra parte, mi hermano Miguel, diez veranos más joven que yo me recuerda que el aprendió a respetarme por que me conoció aun durante mi época de ‘gladiador’ callejero. Miguel, entonces ‘Morris,’ tuvo ocasión de experimentarme en mi versión más ‘cruda’ y menos ‘cívica.’ Sin embargo él también tuvo su gran rebeldía contra mi autoridad, pero en gran parte por resentimiento reprimido y mal encaminado contra nuestro padre.)
Una vez, exasperado con Jimmy y Jackie, y su falta de entendimiento por lo que denunciaban como mi ‘obsesión’ por la superación personal, me comentaron que ellos no tuvieron la necesidad, que no se criaron ni con el ambiente social ni el domesticó que impulsara tal motivación. Eso es comprensible y en retrospectiva, razonable. Lo cierto es que valida lo que dije anteriormente de la necesidad de, a falta de una motivación inmediata de un ambiente hostil, riesgoso, y exigente – en el que la existencia del mismo individuo esté a riesgo – es imprescindible un programa ducho, diestro y disciplinado que logre encaminar para sacar los mejores resultados viables. La mansedumbre es la gran enemiga de la excelencia a todos los niveles; es la madre de la apatía.
96. Hoy pasé frío bajo la lluvia esperando el tranvía en la estación de Old Town de San Diego. Me sorprendió darme cuenta de que la verdad es que la experiencia me resultó extrañamente agradable. Si por un lado admito que detesto el agua fría en la ducha – mis días de duchas frías como soldado espartano pasaron a la historia hace tiempo –  donde supongo que espero el ‘lujo’ de agua caliente, valoro la experiencia de los extremos climatológicos de la naturaleza. En mi día acampé en el horno del desierto durante pleno verano y en las frías nieves del invierno montañoso. He corrido, marchado, trabajado y entrenado en plena tormentas de nieve a menos de 40 bajo cero y bajo un sol infernal del desierto de 49 grados centígrados – y nunca se siente uno tan vivo como cuando los extremos de la naturaleza retan su misma existencia.

ANOTACIONES PARA EL 20 DE ENERO DE 2010
97. He decidido partir de horario del seminario del miércoles por la tarde en dos, uno seguirá siendo Megas Alexandros, y el otro, “El Frente Actual: Inteligencia del Presente”. Veremos películas de temas de la actualidad y haremos comentarios. No se como me afectara el programa que acabo de concretar de Megas Alexandros pero como mucho alargará el programa. No creo que nadie se aliste de todos modos, y tampoco creo que nadie se moleste porque añada otro programa en ese intervalo de tiempo puesto que no les va a afectar económicamente y enriquece la programación.
98.   Cuando era un chaval revelaba a mis más íntimas relaciones – o sea, a las chicas – que era “mágico” porque las cosas que decían que iba a lograr se volvían realidad. No hay mayor magia que el poder de la voluntad y la visión para la vida, es decir, el trabajo de la mente inconsciente de acuerdo a la misión de vida. Ambos son aspectos críticos de la identidad.
99. En mi casa la respuesta a mi orden de “¡No grites!” nunca es “¿por qué?” Sin mayor comentario.

ANOTACIONES PARA EL 22 DE ENERO DE 2010
100. Sin la superación al sufrimiento, sin en desafío a la adversidad, sin la perseverancia encarado con la falta de esperanza, sin la paciencia ante la espera interminable, no puede haber grandeza de espíritu: Es precisamente esa llama que nunca se apaga y que en cada momento enciende el piloto de la voluntad; es esa voz que no deja de gritar - ¡continúa! – aun cuando el resto se harta de ganas de abandonar; es esa corriente de arrojo que se mueve por dentro y que nunca nos llega a abandonar, ése es el espíritu que define al héroe interno y eterno, aunque el hombre en sí muera desconocido y en soledad.
ANOTACIONES PARA EL 23 DE ENERO DE 2010
101. Futuro articulo titulado: “MAMBA-RYU: Un camino de liberación personal y social.” “El hombre nace libre, y en todas partes se encuentra en cadenas,” representa una visión del estado de limitación en el cual el ser humano se encuentra al nacer. La cita es de la obra titulada “El contrato social” del francés Jean-Jacques Rousseau y resume la visión que este filósofo del siglo XVIII tenía de las restricciones que se le imponen a los seres humanos simplemente por nacer dentro de una sociedad. Otro filosofo llamado Jean-Paul Satre, también Frances pero del siglo veinte, tenía otra visión del ser humano con respecto a su libertad: “El hombre nace libre, responsable y sin excusas.”
Mi perspectiva abarca las dos: “El hombre es prisionero de su libertad,” y con eso me refiero a que la única libertad de la cual estamos provistos los seres humanos está en nuestra capacidad, y a la vez necesidad de vagar, explorar, o conquistar los espacios ilimitados de nuestro pensamiento, de nuestra imaginación. Nuestra condición de seres de imaginocepción compulsiva e ilimitada es lo  que nos liberó de las imposiciones del medio ambiente físico para luego hacernos prisioneros de nuestros propios esquemas, creencias, supersticiones, temores, fantasías y expectativas. La ‘libertad’ de pensar se nos impone como un amo implacable contra el cuál solo tenemos dos opciones. La primera consiste en la rendición total, es decir, aceptar ser avasallados por los esquemas socioculturales convencionales que nos esclavizan y embrutecen y que ciertamente nos dejan “en todas partes en cadenas.” Este estado de servilismo intelectual y de corrupción espiritual es la norma en la cuál se ha basado tradicionalmente la estabilidad socio-política de la división de clases en la que la soberanía de los nobles o adinerados se veía respaldada por las estructuras y tradiciones eclesiásticas: la espada de la Corona y la cruz de la Iglesia.
Por lo contrario, podemos emprender una insurrección sin tregua ni detención en una guerra cuyo único frente y cuartel está en nuestras propias cabezas. Este movimiento intelectual, espiritual, emocional – integral –  se expresa en la dedicación empedernida a un camino de liberación que presupone la aniquilación de tales implantaciones mentales, sociales, culturales, y religiosas.
Las cadenas sociales a las que se refería Rousseau no acaban en las leyes y reglamentos que rigen nuestra conducta, sino que comienzan en las creencias – fundamentalmente trascendentales – que gobiernan y dan forma a nuestros pensamientos y emociones. El hombre nace libre, y aprende a ser un esclavo – pero esa esclavitud es principalmente de carácter mental. Para iniciar nuestra liberación precisamos adoptar una actitud de responsabilidad que comienza con la no aceptación de excusas ante nuestra patente ignorancia. Esta emancipación continúa con la renuncia a la apatía ante las constantes incongruencias que acechan nuestros pensamientos, incongruencias que amenazan a evidenciar hasta nuestras creencias transcendentales más íntimas y sagradas y que sólo sirven de falsos escudos de constantes autoengaños:

Emancipate yourselves from mental slavery;
None but ourselves can free our minds

Emanciparos de la esclavitud mental;
Nadie salvo nosotros mismos puede liberar nuestras mentes.
–  Bob Marley.




ANOTACIONES PARA EL 24 DE ENERO DE 2010

102. Con no poca frecuencia la cuestión de cómo encaminar a otros por el sendero que les lleve a la liberación o al menos a la ilustración de una vida dedicada a la excelencia personal ocupa mis más presentes pensamientos. Al fin y al cabo ése es el propósito de todo Maestro-Fundador que emprende la ardua y solitaria misión de reformar la decadencia inherente en el espíritu humano y de inculcarla con aquel resplandor digno de las capacidades de nuestra especie.

De varias formas este punto fue el motivo del seminario de ayer, sábado, día 23 de enero, pero no es la primera vez que de alguna forma u otra está subyacente en toda instrucción. Las dificultades para lograr tal designio son múltiples, comenzando por el delicado análisis personal de la naturaleza y la magnitud de las diferentes experiencias que influyeron personalmente en mí, hasta la no obvia tarea de repetir el resultado de la receta con materiales muy divergentes a las originales.

                Antes de adentrar en los detalles de ambos procesos – el primero de análisis introspectivo, y el segundo de análisis sistemático y de diseño sintético – debo enfatizar que el mayor impedimento hacia la aplicación de un programa de excelencia personal es la aparente natural apatía y recurrente soberbia que parece ser la materia prima del carácter humano. De hecho creo que el ser humano, si se le aplicara una clasificación de acuerdo a su ‘cognoscidad’, es decir, de sus procesos mentales, en vez de presumir parentesco con los simios, primates u homínidos en general, debería clasificarse con el asno o el burro por lo obtuso, lerdo, necio y terco.

Ciertamente no hay otra bestia que rodeada de las llamas propiciadas por su propia soberbia e ignorancia resiste tanto el obvio y evidente esfuerzo de desatrancarle del edificio ardiente. De hecho esta actitud es tan ubicua culturalmente que cabe preguntarse cuál es el beneficio evolutivo de tales predisposiciones. Y después de décadas de estudio dedicado al tema tengo que, a modo de prefacio, recurrir a una distinción que trato de inculcar en mis estudiantes, alumnos, hijos, pacientes, y discípulos: es necesario distinguir entre la persistencia o perseverancia y entre obstinación o terquedad.

                La perseverancia es el lobo que persigue su presa hasta lograr su propósito: la superación de todo obstáculo que se interpone entre él y la misión de su supervivencia. Durante el potencialmente largo, arduo, y desalentador  proceso, el lobo se verá obligado a llevar a cabo innumerables ajustes a sus tácticas y estrategias sin aferrarse a ninguna más allá del obvio rendimiento que éstas provean para el logro de su objetivo. El compromiso está con el objetivo final no con los medios para alcanzarlo.

                La obstinación, por lo contrario, es el burro qué, aún encerrado en un establo en llamas, resiste el tirón de las riendas, afirmando su derecho a la autoafirmación de su rumbo, destino o de estadía: en un mundo libre, se afirma el derecho a la estupidez. El burro carece de misión alguna y su conducta es incongruente con cualquier interpretación de un objetivo remotamente ligado a su propia supervivencia o superación: simplemente, reusa a la idea de dejarse mover por fuerza exteriores, reafirmando así sus derechos constitucionales a su intratable identidad de burro.

El necio, es decir, el asno, carece de la capacidad de evaluar sus presentes circunstancias a la luz de la razón del motivo ajeno; solamente sabe que se niega a ser influenciado y afirma su derecho de libertad de movimiento o de posición. Así son la mayoría de las personas aun en cuanto a sus hábitos, creencias, o perspectivas tan obviamente auto-nocivas y perjudiciales que no precisan de interpretación psicológica que bucee las profundidades de su inconsciente: deja de comer en exceso y dejarás de ser obeso. La cadena causal del padecimiento humano se resume maravillosamente con el siguiente silogismo: “como en exceso por que estoy deprimido; estoy deprimido porque estoy gordo; estoy gordo porque como en exceso.” Diría el jesuita español Gracián: “lo bueno si breve dos veces bueno.” Simple, veraz, obvio, reconocido universalmente; sin embargo nuestra civilización occidental yace oculta bajo un insondable océano de tejido adiposo representativo de nuestros excesos, abusos, apatía, auto-consentimiento necedad, y obstinación.

Ahora, preséntale al burro una zanahoria pendiente de un palo y de pronto y aun y a observarán que pesar de hallarse en medio de un campo de recolección de la anaranjada hortaliza, éste se exhortará hasta el final de mundo en persecución de la evasiva recompensa. De ahí la diferencia entre los lobos y los burros, y entre la perseverancia o tenacidad, y la obstinación o terquedad. Lamentablemente, pero comprensiblemente, el lobo está en peligro de extinción pero el asno perdurara mientras un solo ser humano siga con vida.

La gran introspección del genio San Pablo fue precisamente descubrir nuestro parentesco cognoscitivo con el asno; su tremenda proeza posterior fue, basado en un profundísimo análisis de la psique humana que ni Freud pudo equiparar, lograr vender seguro de post-vida, fundando así una tradición religiosa hecha a disposición y medida del asno, que lograría, por la naturaleza adaptada a la fisiología mental de su mercado objeto de sus axiomas y conclusiones, superar a todas las demás en popularidad y arraigo. Salve San Pablo, santo patrón de los gnomos de la mercadotecnia.

Y esas son las bases culturales de la civilización occidental, hechas a medida de asnos movidos por zanahorias pero vulnerable a graneros ardientes. Ante la indiscutible veracidad de tales argumentos, y en pleno conocimiento de sus implicaciones, es innecesario proseguir con mayor comunicación sobre el tema: el silencio lo dice todo. Pobre iluso de mí; como Che en Bolivia trayendo una revolución de vuelo a los topos que aun viven enterrados e ignorantes de la existencia del espacio abierto, mucho más del cielo. Nos hallamos ahogados en la grasa mental de la autocompasión y asediados por las zahorias espirituales de la auto-decepción. Diría mi abuela, la atea: “¡Dios nos pille confesados!” Y respondería San Pablo, “por eso Shodai a mi me siguen miles de millones, y a ti ni los burros te consideran.Amen y touché.



ANOTACIONES PARA EL 25 DE ENERO DE 2010

103. Sé que mucha gente piensa que ni sufro ni padezco; se me ha acusado de ser “demasiado duro,” “una piedra,” “inhumano,” o, de forma más diplomática, “sobrehumano.” “Yo me río, no me abandone la suerte.”  –  Espronceda.

En realidad soy simplemente, mucho más humano de lo que serían capaces de comprender. Son las mismas personas que tal vez se sorprenderían al saber que me conmuevo con las (buenas) películas dramáticas, me gusta la poesía, la trova, y que siento con insondable profundidad cada acto de injusticia social, económica, o legal que se presenta por mis afinadísimos sentidos. Nada humano me es ajeno.

                Me acuerdo de haber leído sobre el fundador del arte marcial aikido, el maestro Ueshiba, que durante bastante tiempo sintió que nadie se interesaba por sus enseñanzas, por su nueva arte. Hoy el aikido es un arte marcial practicado en todo país del mundo. Confucio murió en un estado semejante, sintiendo que sus esfuerzos fueron en vano que ya nadie se interesó por sus erudiciones sobre la reforma conductual de la sociedad. Hoy Confucio se le reconoce como “el Maestro” por excelencia en gran parte del extremo oriente y en la China se le considera el hombre más importante de su historia.

Muchas veces he simpatizado con sentimientos de estos grandes hombres, preguntando, por ejemplo, que si antes de mi “desintegración final” (en oposición a la “descomposición gradual” del día a día) lograré transmitir lo suficiente para cultivar, o incluso interesar, a alguien para que se haga al frente del Ryu. La gran diferencia entre mi situación y la de Ueshiba o Confucio es que tengo la ventaja de una perspectiva más amplia, en parte gracias a ejemplos históricos como los que ellos mismos ofrecen.  

                Con respecto a esta perspectiva más amplia me refiero a que siempre puedo replegar mis proyectos en términos de la conservación de las enseñanzas para una posteridad, dejando para generaciones futuras la posibilidad de que descubran el ‘mapa’ (el inmenso programa de MAMBA-RYU) y luego lo sigan hasta el ‘tesoro’ (su propio autodesarrollo e incluso iluminación). Mi objetivo entonces se convierte en principalmente el del artista que crear una escultura, escribir una obra literaria, o componer una sinfonía: importa bien poco el público en comparación al valor de la excelencia que se manifiesta con la dedicación a creación misma. Invoco la siempre utilitaria, “no está la miel hecha para la boca del asno.” Aunque nadie lo aprecie sé distinguir la buena poesía de un corrido. Ya me desahogué con respecto a Homo asinus el otro día.

                Luego está la otra perspectiva de tallarme a mi mismo, a mi vida, carácter, identidad, paradigma personal, igualmente una obra artística de mi propia creación. Esta también es una gran enseñanza de MAMBA. Aquí la clave es ‘abracadabra’ – “dicho y hecho.”  Gran parte de este proceso consiste en saber convertir los achaques de la vida en pinceladas diestras que dan el deseado acabado a la obra de arte, al magnum opus que es uno mismo.

                Consejo: No se molesten en suponer que la vida debe ser agradable o tener un final ‘feliz.’ Por lo general la inmensa mayoría de la humanidad siempre se ha desenvuelto en un ambiente de desdicha e injusticia, muy propensa para el escape psicológico que ofrecen las religiones de la gracia póstuma. También se creía que el mundo era plano.

                Me manejo sin ilusión pero si con una visión. Si la misión, es decir, la estrategia dedicada a convertir la visión en una realidad, fracasa, sigo triunfando. Kishi kaisei, para mis alumnos atentos; para los demás: “saber sacar la victoria del fuego de la derrota.” El mero hecho de haber dedicado mi existencia a una misión, a una consciencia y exigencia de impecabilidad presente, de haber vivido “espíritu bajo filo” – traducción literal del kanji “nin” de “ninjutsu, como en “MAMBA-RYU, ninjutsu moderno” – me hace un ‘ganador’ –  aunque fracase miserablemente en mi propósito.

                Por otro lado está la otra obra en sí – es decir, MAMBA-RYU – el mero hecho de desarrollarlo y dejarlo patente, en diseño realizado, de nuevo resulta un gran triunfo, aún y aunque no consiga llegar al siguiente nivel (ideal) de establecer una estructura organizacional para su perpetuidad. Ahí está el esfuerzo de escribir artículos y libros, cuentos y novelas, y de crear una biblioteca audiovisual instructiva. Más allá de eso no se puede hacer y con eso me doy más que por satisfecho; no se puede crear el mercado si no está preparado para apreciar la utilidad del producto. El mercader estudia el mercado y crea un artefacto para vender puesto que la ganancia económica es su verdadero objetivo. El artista crea su obra que le yace en lo más hondo de su inconsciente y nace impulsado por su enorme pasión y voluntad de poder; después ve si el mercado se interesa por su creación, o lo deja como herencia para sus generaciones mientras se dedica a la siguiente obra maestra. Pintar la Capilla Sixtina aun en el país de los ciegos seguiría siendo una maravilla de creación.

                Con todo y con eso no me queda mucho tiempo para revolcarme en lástima por mí mismo. En la vida ya hay bastante dolor, porque empeorar las cosas con expectativas falsas, ilusiones y autoengaños que llevan solamente al sufrimiento. Guerrero sin cicatrices nunca vio batalla. Son las 3:00 de la mañana. Buenas noches.

               
ANOTACIONES PARA EL 30 DE ENERO DE 2010

104. De los diversos temas que se han manejado en los seminarios de estos días, el concepto de la representación del individuo como complemento a su identidad ha sido numerosamente repetido. Si por una parte la identidad representa el modelo de la proyección mental de nuestra conducta, nuestros pensamientos, y nuestras emociones bajo los diversos espacios de nuestras existencias, hay que tener en cuenta que el modelo se completa en reacción al mundo que lo rodea y en el cual se desenvuelve, es decir, “¿qué eres?” no se puede consideran independientemente del “¿qué representas?” – en forma física o simbólica. El tigre no es un tigre completo sin tener en cuenta cómo se desenvuelve y qué representa en la jungla.

105. Sigue que si la identidad personal se completa en interacción con el colectivo, con la naturaleza, con la comunidad, entonces es necesario abordar el tema de cómo se nos es visto desde afuera, de nuevo, “¿qué somos?” y “¿qué representamos?”.

106. Este es un pequeño artículo que escribí el año pasado en respuesta a quien sabe qué estimulo que me incitara a tal aguda critica de la sociedad iberoamericana. Les presento “Vamos a contar verdades” del Escritorio del Fundador:

Vamos a contar verdades. . .

Entre los numerosos recuerdos de mi infancia hay una canción que oigo de vez en cuando entonado en acento diverso y aplicado a motivos diferentes. La canción, de autoria anónima y que goza de muchísimas variaciones, comienza así en su versión original:
Ahora que vamos despacio,
ahora que vamos despacio,
vamos a contar mentiras, tralará,
vamos a contar mentiras, tralará,
vamos a contar mentiras.

Por el mar corren las liebres,
por el mar corren las liebres,
por el monte las sardinas, tralará,
por el monte las sardinas, tralará,
por el monte las sardinas.

                Como es el caso de gran parte de estas rimas infantiles, aparentemente vacías y sin sentido, la canción esconde una grandísima verdad: “Ahora que vamos despacio,” es decir, ahora que nos encontramos sin prisas, sin distracciones innecesarias o nocivas, y sin presiones que nos impidan lo contrario, en vez de contar verdades y lidiar con la realidad, en vez de entablar con temas profundos, actuales, de gran índole y de suma importancia, vamos a entregarnos a aquel pasatiempo tan sumamente humano como es la evasión, la artimaña, y el engaño – propio y ajeno. Aquí y ahora no vamos a ceder a tales caprichos y consentimientos: “Vamos a contar verdades” y en particular “verdades” que nos atañen a todos los hispanos.

                El Reino Unido, junto con todos los demás países anglosajones – los denominados “hijos de la Gran Bretaña,” – Canadá, Australia, Nueva Zelanda, y los Estados Unidos – figuran entre los países de más alto nivel socio-económico del planeta, lo que se viene a conocer como los países del “primer mundo.” Por lo contrario, de entre los países de habla hispana, solamente uno se encuentra en esta categoría: España, la madre patria. Esta es a la vez una gran verdad como debería ser una gran vergüenza para todos los hispanos.

                Si una imagen vale mil palabras, entonces una vivencia vale miles y miles de imágenes. En ninguna parte del mundo y de ninguna manera se vive de forma más patente la verdad entre la discrepancia socio-económica del mundo anglosajón y del mundo hispano que en “la línea” que divide Tijuana, Baja California, de San Diego, “Alta California.” A diario, en la frontera más transitada del mundo, millares de individuos, casi todos mexicanos, hispanos, cruzan – legal o ilegalmente – en busca de las oportunidades superiores que les ofrece “el otro lado.”

                Hace unos meses tuve que acompañar a una joven para que pudiera visitar a su esposo recientemente detenido por tráfico de narcóticos en una prisión estatal en San Diego. Las visitas se celebraban al aire libre en el jardín de la prisión. El asombro constante de la joven chocaba con lo lúgubre de la ocasión: “¡Ay que lugar más bonito! ¡En México ni los parques son tan lindos!” Verdad triste a la vez que inquietante, sobre todo teniendo en cuenta que el campo de la prisión es mantenida por jardineros mexicanos.

                Hay muchas y complicadas explicaciones en cuanto al ‘por qué’ de la falta de bienestar en las sociedades descendientes del imperio español y la gran prosperidad de los pueblos herederos del imperio británico. La visión anglosajona popular – racista – habla de la “inferioridad latina” en términos genéticos y sostiene que puesto que somos descendientes de razas “serviles” (la española, la africana, y la amerindia) por naturaleza somos indisciplinados, arrogantes, soberbios, anárquicos, apáticos, violentos, y perezosos; solamente sabemos comportarnos cuando vivimos bajo la mano firme de un gobierno absolutista, la bota de una dictadura militar, o cuando nos hallamos indocumentados y sin derechos en un país ajeno pero socialmente superior, es decir, anglosajón.

                Como latino que residió durante bastantes años en países anglosajones durante diversos periodos de mi infancia y de mi adultez, he tenido amplia oportunidad de oír, y de debatir estas teorías a “puño, palabra o pluma.” Ni hay que decir que como descendiente de las raza “latina, africana, e india” ninguna de estas “teorías” resultan aceptables para mí.

                Otras teorías anglosajonas para explicar nuestra inferioridad, ya más académicas y menos racistas, no se basan en argumentos biológicos, sino sociológicos, atestando a que nuestra discapacidad social es el resultado de una mentalidad ‘colonizada’ que se manifiesta en una falta de consciencia social, una carencia de patriotismo, y una actitud negligente ante la productividad y el empleo efectivo de nuestro tiempo. Como evidencia aluden a la larga lista de latinos que en el contexto de los Estados Unidos, o del Canadá, o de Inglaterra, logran destacarse como políticos, profesores, abogados, médicos, y científicos, pero nunca regresan a su patria de origen para contribuir a una mejoría allá: sólo en el terreno fértil de la organizada y superior sociedad anglosajona logramos florecer.  

                Todos los latinos – ya sean los cubanos, los mexicanos, los venezolanos, los  puertorriqueños, los colombianos, los argentinos, etc. – también tenemos nuestras propias teorías para explicar, o para excusar y justificar, la discrepancia entre la prosperidad y la estabilidad social y económica de los países anglosajones y los de habla española.

                Entre estas explicaciones casi siempre figuran prominentes los efectos de la colonización – aún y a pesar de que sus respectivos países lograron su independencia en cada caso hace más de un siglo: es como excusar nuestros adulterios con la promiscuidad de nuestros abuelos.

                También hay muchos, incluyendo los brasileños, que señalan al “imperialismo yanqui” y a las constantes intervenciones políticas, económicas, e incluso militares de la superpotencia del mundo como responsables por el nivel de corrupción política de su gobierno actual. Harían bien en tomar el ejemplo del Japón, que a pesar de sufrir la explosión de dos bombas atómicas, la humillante desmilitarización de su país, y de experimentar la presencia militar constante de una fuerza invasora, logró superar su estado de derrota para llegar a establecerse como potencia económica e industrial de primera categoría: Con el demonio solamente arriesgan el alma los que se dejan pervertir por sus tentaciones.

                Hay quienes encuentran en la religión el factor causante del espíritu conformista y de la dominante apatía que tanto prevalece entre los diversos pueblos de Latinoamérica. Los que abogan por esta teoría resaltan como la Iglesia Católica efectúo una campaña de adoctrinamiento oscurantista, con la implantación de temores y supersticiones tanto para difundir su propio régimen de creencias y establecer su propia jerarquía política, como para facilitar el proceso de subyugación del pueblo a las fuerzas de opresión políticas, ya fuesen las imperiales o los regimenes totalitarios post-coloniales. Curiosamente, no por ello estos individuos dejan de acudir a misa con sus esposas los domingos, de celebrar las festividades cristianas, o de llenar sus casas de santos, cruces y velas.
               
                Sin embargo, vamos a contar verdades: muchas de las críticas sobre nuestras actitudes, conductas, y faltas en general son bien merecidas. En cuanto a las causas, y razonamientos racistas aparte, hay también mucha validez en las explicaciones sociales e históricas que contribuyeron al estado socioeconómico deplorable de la Hispanidad. Los efectos del colonialismo, del adoctrinamiento religioso, de la política intervencionista americana, etc., son en mayor o menor medida causas colaboradores.

                Pero lo que casi todas estas explicaciones tienen en común es que atribuyen nuestra situación a meros factores externos (el legado colonial, la religión, los americanos) y nos restan cualquier responsabilidad por la misma. Aunque es cierto que en el historial de la patología hallamos indicios para el remedio, el proceso de comprender los antecedentes de una situación difiere en gran medida del proceso de rectificar la misma. Todos estos razonamientos son a su modo ‘verdades’ interesantes, pero no presentan soluciones; tampoco incitan al cambio o a la superación. La diagnosis de la realidad del mundo Hispano es ya bien evidente, basta salir a la calle para ver el estado enfermizo de nuestra situación.

                Hay que actuar; hay que pasar también de la etiología de la enfermedad (del historial de las causas) y de la diagnosis de la misma a un remedio, y hay que dejar de conformarnos con excusas y enfocar en soluciones; cada día que pasa sin movilizarnos al cambio la prognosis (el resultado anticipado de la enfermedad) se vuelve más y más pésima.

                La esencia de nuestro problema social y personal se ilustra muy bien con el siguiente ejemplo: En la India (y en los circos alrededor del mundo), se entrenan los elefantes para que queden amarrados a cayados. El proceso comienza cuando, aun de becerros, los elefantes quedan amarrados a estacas en la tierra. Al principio los elefantitos luchan con todas sus ganas para liberarse, sólo para darse por vencidos al encontrar que les falta fuerza para romper la soga, partir la estaca o arrancarla del suelo. Con el tiempo el elefante acepta esta condición de impotencia ante su atadura, aun cuando se le emplee arrancando árboles del suelo de raíz cien veces más fuertes y resistentes que la estaca, o jalando toneladas de carga miles de veces superiores a la resistencia del amarre. En términos psicológicos y sociales el problema del elefante es mental, no físico: al elefante no le falta fuerza, le falta conciencia de las posibilidades y de la aplicación de la misma.

              Periódicamente los pueblos latinos se alzan y tratan de zafarse violentamente de las condiciones sociales, políticas, y económicas en las que se encuentran, ocasionado con frecuencia revoluciones; de hecho el concepto de “revolución” involucra un cambio drástico y radical ya sea a nivel social, político, o económico. No obstante los estudiosos de la historia de España y de Latinoamérica reconocen algo muy importante: nuestras revoluciones sangrientas solo han servido para enriquecer a los que nos venden las armas y las balas mientras que “los de abajo” raramente trascienden ese estatus inferior. Lo que se precisa pues, es una revolución mental o sea, de consciencia: tenemos que aprender a pensar  de forma diferente para que nuestro ‘mundo’ sea diferente. Solo así comenzaremos a identificar y arrancar las estacas que nos detienen, nos limitan, y nos aprisionan. 

                Confucio dijo “es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad,” y es aquí donde tenemos que dejar de contarnos mentiras y aceptar las verdades de quiénes somos. Podemos continuar quejándonos de cómo están las cosas en nuestros respectivos países y seguir siendo defraudados una y otra vez por nuestros políticos, o podemos comprometernos con nuestro propio esfuerzo a ser una vela individual contra la oscuridad –  o de seguro seguiremos mereciéndonos los epítetos despectivos de nuestros vecinos del Norte. Tenemos que inculcar un kaizen no kokoro – una mente kaizen – para poder percibir nuestras realidades y trascender las sogas y trancas que nos ciñen.

                A través del mismo proceso psicológico, filosófico y espiritual del que se sirvieron los japoneses para elevarse de los escombros de un holocausto nuclear, crearemos juntos un cambio sociológico que aunque comience con una chispa se convertirá en una llamarada de esperanza para aquellos que se encuentran sin fuerzas y sin alientos para cambiar por si solos: “Si al principio una idea no parece absurda, no hay esperanza para ella” –  Einstein.

                La decisión es suya; pero si quieren dejar de ser el problema y pasar a ser parte de la solución comiencen con los siguientes pasos:
1) Divulguen este comunicado: Si lo recibieron por correo electrónico reenvíenlo a todos sus contactos con instrucciones de hacer lo mismo; si lo leyeron en un blog, hagan igual con el link; y si lo encontraron en un panfleto publicado, saquen copias y distribúyanlo a diez conocidos.
2) Discútanlo, con sus compañeros, socios, colegas y familiares.
3) Contáctenos a Revolucion.Mente.Kaizen@gmail.com, con “Revolución Mente Kaizen” en el asunto.
4) Acuérdense: El camino a un verdadero Nuevo Mundo comienza con una sola mente.”

 Atrévete a ser quien eres: Únete a la Revolución Mente Kaizen – Una revolución de consciencia.

Shodai J. A. Overton Guerra 

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