ANOTACIONES PARA EL 1 DE MARZO, 2010
132.
Ya terminé mi primer entrenamiento del día: una breve carrerita por el
vecindario, varias dominadas y elevaciones de piernas en la barra horizontal,
entradas (escuadras creo que las llaman aquí, “lunges” en ingles), lagartijas,
y trabajo con el extensor. La rehabilitación de mi hombro va despacio. Aun me
limita mucho en cualquier acción del brazo, pero me permite suficiente
movimiento como para retomar mi entrenamiento, aunque sea de forma conservadora
y algo tentativa. Parte del entrenamiento mental asociado con la disciplina
física consiste en saber lidiar con la frustración de las limitaciones
inevitables de las lesiones. En mi caso, la convalecencia y las consecuencias
de mis cirugías han llevado este principio a un caso tan extremo que cada día
se convierte en un desafío a mi espíritu de superación. Casi no puedo recordar
lo que era mi vida de antes, cuando me movía como el viento y al igual que
Aquiles o Heracles, era inagotable e irreducible. Es precisamente esta
condición, la privación de mi anterior estado de “semidios” la que me recuerda
de mis las limitaciones inherentes a mi “humanidad” – lo que contribuyo a mi
final y más grande ocaso y mi recreación como “Shodai” – “el primer grande” –
de MAMBA-RYU.
133.
7:35 AM. Título de la anotación: La mona aunque vista de seda, mona se queda.
Marx
y los inspirados en su obra fracasaron principalmente por su falta de
entendimiento de la esencia del problema social humano. Para Marx y sus
seguidores, incluyendo a nuestro Ernesto “Che” Guevara, la raíz del
embrutecimiento del ser humano se hallaba en los medios de producción, los
cuales ocasionaban condiciones sociales a través de la enajenación del ser
humano del fruto de su labor. Concuerdo, en gran parte con su análisis. El
capitalismo como sistema socioeconómico inevitablemente conlleva la explotación
de los muchos a tremendo favor de unos pocos, explotación que implica, por
necesidad, la enajenación del individuo del fruto de su labor.
Para Marx la labor, el trabajo, es un proceso fundamental
de nuestra existencia, lo que más nos define puesto que la mayoría de nuestro
tiempo, de nuestro horario, de nuestra existencia circula en torno a él. El
convertir en esa actividad es una causa de la explotación de su persona junto
con el privar al individuo de la capacidad de identificarse con los procesos y
los resultados de su esfuerzo laboral, supone alienar al individuo de su
trabajo y por lo tanto de si mismo. Esta es, muy brevemente resumida, un
aspecto esencial de la teoría de enajenación de Marx, recuerdo haber escrito
numerosos ensayos, algunos de gran calidad, sobre la teoría de alineación de
Marx durante mi larga carrera universitaria.
Sería contraproducente tratar de
menospreciar la importancia del análisis de Marx en cuanto a los efectos potencialmente
embrutecedores de diversos sistemas económicos. Pero sí falló en algo muy
importante: el embrutecimiento espiritual reflejado en el estado de alineación
o enajenación no so resuelve simplemente cambiando el sistema de producción
económica de un país – la caída de la Unión Soviética nos demuestra esto. Ni el
socialismo, ni el comunismo, ni ninguno de sus sistemas socioeconómicos
derivados lograron erradicar, por ejemplo, ni la corrupción ni el alcoholismo
prevalentes en las sociedades donde se implementaron.
Los cambios tienen que llevarse
a un nivel mucho más profundo. Hay que lidiar con la conciencia misma del ser
humano, no solamente con las conductas relacionadas a los medios de producción;
por eso el socialismo y el comunismo fracasa como sistema social. Sin un plan
detallado que trate directamente con las causas de los problemas humanos a
nivel de consciencia, no importa que tratemos de cambiar los efectos de su
conducta laboral, puesto que los problemas de consciencia anteceden a los efectos
de conducta; hay que eliminar las malas hierbas de raíz y no limitarse a podar
las hojas y los tallos que ofenden nuestra vista. La etiología del problema no
radica en los medios de producción, sino en las formas de pensar y sentir – es
decir – en la consciencia de las masas. Los medios de producción
solamente logran calibrar – mejorar o empeorar – una situación patológica
preexistente. La regla fundamental que esta realización genera es la siguiente:
Cualquier revolución socioeconómica que no se fundamente en la restructuración
de los esquemas fundamentales de consciencia de un pueblo –
esencialmente de aquellos que definen su IDENTIDAD – está predestinado al
fracaso. La mona aunque vista de seda, mona se queda.
Las consecuencias sociopolíticas
de esta aserción son significativas. De nada sirve satanizar a los Estados
Unidos por su política exterior de beneficio propio. Esta es una actitud bien
inmadura e infantil: ¿Cómo se iba a mantener un imperio sin no obra conforme a
lo que percibe – y aquí podemos criticar mucho a los EE.UU. por su falta de
visión – que son sus propios intereses? Esa posición si que es verdaderamente
absurda, estúpida inclusive. Como dijo un notorio presidente de Sudáfrica: “No
esperen que me negocie fuera del poder.” Las potencias económicas consiguieron
su preponderancia velando egoístamente por lo que percibían ser sus propios
intereses, no por consideración ajena. No abogo por esta posición en absoluto,
solamente la recalco para lograr un entendimiento de la responsabilidad
personal que tenemos en nuestro propio cambio.
Por consiguiente, también, es
igual de absurdo pensar que una revolución violenta logre resolver los
problemas sociales de cualquier población. La violencia es un reflejo de la
sombra más oscura de la psique humana; cualquier avance que se logre como
consecuencia de ella simplemente va a demostrar a la larga ser un paso más
firme hacia la oscuridad que nos ahoga, no hacia la luz que tanto deseamos y
que tanto precisamos.
Una vez que la Revolución Kaizen esté arraigada,
tome momento, y la excelencia personal forme parte del código de conducta
central a la identidad nacional y ciudadana, los demás cambios sociopolítico y
económicos serán fáciles de implementar – si es que no siguen por sí solos. El
auténtico camino a un Nuevo Mundo comienza con una sola mente.
134.
8:48 AM Título de la anotación: Si soy el guardián de mi hermano. Hasta
que no incorporemos en nuestros esquemas una consciencia social mediante la
cual tomemos una actitud de responsabilidad personal ante el resto de la
humanidad, sino de la Tierra misma, jamás lograremos los cambios a nivel
personal que tanto anhelamos. Esta es la “paradoja de consciencia:” si
es no es “uno para todos” jamás podrá ser “uno para si mismo.” Sin una
consciencia heroica jamás podremos ser capaces de la plenitud de consciencia
necesaria para salvarnos a nosotros mismos.
135.
8:51 AM. Francamente lo que falta en el mundo actual son programas de cómo
vivir la vida, de cómo criar a nuestros hijos, de qué significa ser humano, es
decir, de Estrategia Existencial. Las estrategias existenciales de antaño eran
las religiones, y sus textos sagrados eran los manuales que nos servían de
guías existenciales en las frentes de guerra de nuestras batallas diarias. Esos
manuales, como el Torah, el Nuevo Testamento, o el Corán, quedaron obsoletos
hace centenares de años. El empecinado esfuerzo de tratar de actualizarlos
mediante interpretaciones liberales y evitar la ignominia de muchas de sus
aplicaciones literales, solamente ha servido para socavar su autenticidad y
santidad. No hay forma de remediarlo. El mundo no se creo en 6 días, Moisés no
partió las aguas, no hubo inmaculada concepción, Jesús y el cristianismo nunca
tuvieron nada que ver el uno con el otro, y no hay forma bajo el sol que me
vayas a convencer de que un marido tiene derecho, mucho menos la obligación, de
“disciplinar” físicamente a su esposa porque no está de acuerdo con él. Tenemos
que crear programas actualizados, basados en el conocimiento empírico y
objetivo de “qué somos” para que podamos llegar a considerar “quienes somos.”
Al fin y al cabo, no viene a ser una cuestión de IDENTIDAD, REALIDAD, E
IMAGINACIÓN: las tres dimensiones del eje de coordenadas existencial del ser
humano.
136.
9:05 AM. El problema fundamental de la cultura iberoamericana – española,
portuguesa, y latinoamericana incluyendo la brasileña – es la facilidad con la
cual sus miembros se dejan llevar por consentimientos a sus estados emocionales
y mentales. Es decir, somos un atajo de mimados y consentidos mentales que no
sabemos exigirnos y que somos expertos en buscar cualquier excusa para
acomodarnos y conformarnos. Carecemos del espíritu de autoexigencia que
caracterizaba a todos nuestros ancestros, ya sean los españoles, los romanos, los
griegos, los africanos, o cualquiera de las tribus amerindias de las cuales
descendemos. Si nuestros ancestros hubieran sido tan acomodados y “huevones” (aplíquese
a los individuos que se pasan el día ‘contemplándose’ las partes genitales y
sin dar ni golpe productivo) jamás hubiéramos sobrevivido como especie.
137.
Título de la anotación: Hijo mío, encomienda tu alma a Dios. Hoy toca
responder a las declaraciones de mi ex-esposa en la continua batalla por el
derecho de servir de padre a mis hijos pequeños. Mi tendón de Aquiles por un
lado, pero mi labor de protesta social contra la corrupción de las cortes
americanas por otro. Casi $200,000 en gastos lleva la bicha en gastos de
abogado en los últimos tres años. Veré como le duplico esa cifra en el 2010. Es
una guerra de atrición en la que uno ya acepta de antemano como consecuencia
inevitable las más altas y graves pérdidas, es decir, en este caso el no volver
a ver a mis hijos, pero a cambio de la defensa de principios que quedan por
encima del bienestar, de las penas y de las tristezas del individuo.
El título de la anotación, para
aquellos que no lo reconozcan, corresponde a una verdadera anécdota durante la
guerra civil española. Se dio el caso de un coronel que defendía su posición en
el Alcázar de Toledo que sitiada por el enemigo acababa de sufrir un
bombardeo constante de 42 días seguidos. El enemigo logró capturar al hijo del
coronel y se produjo el siguiente famoso intercambio telefónico:
—Habla
el jefe de las milicias populares.
—Aquí,
el coronel Moscardó.
—Son
ustedes responsables de todos los crímenes que están sucediendo. Le doy diez
minutos de plazo para que se rinda. Si no lo hace, fusilaremos a su hijo Luis,
que está prisionero en nuestras manos.
—Lo
creo.
—Para
que vea usted que es verdad lo que digo, se va a poner al aparato.
—¡Papá!
—¿Cómo
estás, hijo mío?
—Dicen
que me van a fusilar si no te rindes.
—¿Y
tú que piensas?
—Que
no te debes rendir, papá. ¡No importa que me fusilen!
—No
esperaba menos de ti, hijo mío. Encomienda tu alma a Dios y muere como un
patriota.
—¡Un
beso muy fuerte, papá!
—¡Un
beso muy fuerte, hijo mío!
(Moscardó
al jefe de las milicias:)
—Puede
usted ahorrase el plazo que me ha dado, porque el Alcázar no se rendirá jamás.
Y
con eso colgó el teléfono. Luis fue fusilado, pero el Alcázar no se rindió.
Tras aguantar 70 días de sitio constante por tierra y por aire, llegaron los refuerzos
que repelieron el asedio y liberaron al coronel y sus hombres. El coronel,
emergiendo de las ruinas del edificio, se apresuró a dar las novedades al
general con una frase que ha llegado a los anales de la historia como ejemplo
de la dedicación y la disciplina marcial que tanto ha caracterizado a las
tropas profesionales de los ejércitos de España: “Mi general, sin novedad en
el Alcázar.” (Véase una historia breve del Alcázar de Toledo en http://www.gibralfaro.uma.es/historia/pag_1563.htm.)
Algún día mis hijos pequeños, aunque no me vuelvan
a ver, sabrán de mi y comprenderán exactamente el significado de CUMPLIR O
MORIR: porque “somos un Tercio Español.”
ANOTACIONES PARA EL 2 DE MARZO, 2010
138.
10:51 AM. De nuevo mi “régimen espartano” que consiste de un trote matutino
alrededor del vecindario, dominadas, elevaciones de piernas y de rodillas
colgado, entradas de tres direcciones (“lunges” en inglés), lagartijas
isométrica (las convencionales me irritan el hombro), y trabajo con el
extensor. Después meditación y yoga. Para la meditación integré una “meditación
de agua” a mi régimen, ejercicio que aun no he compartido con mis alumnos.
Consiste en una meditación que desarrolla el aspecto “mizu no kokoro” de
la condición mental/espiritual/emocional. Abre las puertas de la mente
inconsciente a la mente consciente para que el primero manifieste, en forma de
imágenes y emociones, su contenido para que el segundo las experimente. Es una
forma de concientizar la mente inconsciente. Es como una “meditación de luna”
pero en vez de enfocar en las percepciones exclusivamente, abrimos los portales
de la mente inconsciente, pero sin dejarnos enganchar en sus manifestaciones.
Requiere mucha práctica, sobre todo el no dejarse “llevar” por las imágenes que
se expresan sino observarlas llegar, manifestarse, y esfumarse de la misma
forma que llegaron, como olas que surgen del océano de nuestra mente para
dispersarse de nuevo a las profundidades de la nada de donde emergieron.
Uno
de los pensamientos que surgieron en mi caso eran detalles para un retiro en el
cual voy a compartir aspectos de la esfera del viento que nunca he compartido
con mis alumnos:
1)
La Esfera del
Viento que se cultiva en La Orden del Jaguar Negro, el sendero a la vez
temible, misterioso, y mágico a la geografía esotérica de nuestra realidad
interior: Viajes chamánicos para conocimiento, curación, y nuestro sabio
interior y animales de poder, autohipnosis, sueños lucidos (despertarse durante
y controlar los sueños), etc. Los presentes, tras un juramento de
solidaridad y secreto quedarán iniciados a la Orden del Jaguar Negro con
el que iniciaran su camino hacia el dominio mágico de su espacio interior. Se
celebraran a partir de entonces reuniones regulares para continuar con el
proceso de la transformación y del desarrollo del poder personal.
2)
Además
practicaremos diferentes tipos de meditación, incluyendo la meditación de agua,
la Danza del Dragón para el cultivo de la energía interna, yoga y otras meditaciones
dinámicas.
3)
Veremos filmes y
tendremos seminarios sobre aspectos críticos de la hipnosis y del chamanismo.
Es
hora. He dicho.
ANOTACIONES
PARA EL 4 DE MARZO DE 2010
139.
Admito que hay momentos buenos y mejores, es decir, mientras que todos los
momentos hay que saber saborearlos, vivirlos, gozarlos, empaparnos de ellos y
sacar provecho del hecho de seguir viviendo, hay otros momentos realmente
gustosos, sabrosos de por sí y sin necesidad de condimentarlos. Para mí, de los
más placenteros son aquellos en los que, desprovisto de la inmediatez de alguna
exigencia sobre mi presente, puedo dedicarme a una meditación mística-filosófica
ante mi bitácora. En esos instantes se abre un portal al abismo de mi
inconsciente del cual emergen poderosas intuiciones de verdades y sabidurías
tan vividas que se dieron por olvidadas, por invisibles por su misma ubicuidad.
Ahí es donde me disuelvo y resuelvo y donde mis palabras se expresan por si
solas, sin memoria que las obstruya o que las retenga, pensamientos sin
pensador: mente, cuerpo, espíritu, y ser de agua, de la nada, del vacío.
140.
Título de la anotación: Vox clamantis in deserto: “Voz clamando en el
desierto”
Una vez un yoghi se dispuso a meditar en la orilla del
río Ganges, río sagrado de la India. Conforme se acomodaba para iniciar su
rutina diaria de meditación, observó a un escorpión que, pasando demasiado
cerca de la orilla se caía al agua. Rescatando al escorpión de una sepultura acuática,
el escorpión, en vez de mostrar su agradecimiento, le picó en la misma mano que
lo había rescatado. Devuelto a tierra firme, el escorpión de nuevo emprendió
exactamente el mismo camino anterior, ocasionando exactamente el mismo efecto,
caerse al agua, y provocando exactamente la misma reacción del yoghi, el
rescate del escorpión, con exactamente el mismo resultado, la picadura de la
mano del yoghi. Una caminante que pasaba por el río de detuvo a observar este
ciclo aparentemente vicioso de escorpión estúpido y malagradecido, y de yoghi,
aparentemente al menos, igual de necio. Por fin el viajero, no pudiendo
entender lo que sus ojos le mostraban, y le preguntó al yoghi,
Ø “Maestro, por qué le pica, cuando Usted solamente
lo está rescatando.”
Ø “Es un escorpión, es su naturaleza picar.”
Ø “Y Usted por qué lo sigue rescatando, si el
escorpión no hace más que picarle.”
Ø “Soy un Yoghi, es mi naturaleza rescatar.”
La
primera vez que lo leí, pensé en los alumnos necios que he tenido que expulsar
y me dije “menos mal que no soy un Yoghi.” Pero esta mañana, listo para
escribir a mi bitácora me vino de repente esta misma alegoría y ésta vez me di
cuenta de que el escorpión no tiene que representar a un individuo en
particular, sino a la humanidad misma. Y pensé, “es cierto, desde niño quise
ser un Yoghi.” Y para muchos mi bitácora debe ser, al igual que el maestro Yoghi
rescatando a su escorpión de un sepulcro aguado, poco más que “una
voz clamando en el desierto.”
ANOTACIÓN
PARA EL 7 DE MARZO, 2010
141.
Título de la anotación: “Cine con Sabiduría: The Matrix Introducción - Temas
Generales”
1.
Vemos como de la imaginación surge la realidad, tema fundamental para
la mayoría de nuestros programas: hay que saber cómo manejar la imaginación
para no distorsionar la representación mental de la realidad por la delusión,
la autodecepción.
2.
La
imaginación en la mente humana: Podemos decir que “la
mente es la medida de todas las cosas” – que para el ser humano la representación
mental de una experiencia, la cual es el resultado en gran parte de su
imaginación, es la realidad.
3.
El
control de las masas: controlen la imaginación colectiva y
dominarán la percepción del pueblo, dictaminando su realidad y su misma identidad.
4.
Libera
tu mente para libérate de su realidad. Dejemos de ser
victimas de nuestras circunstancias y productos de nuestros entornos para ser
creadores y forjadores de los mismos.
5.
La
relación maestro-alumno. La dedicación del maestro, el
respecto del alumno, la fe y la confianza mutua.
6.
El
ser humano trata de eludir la responsabilidad de su libertad, prefiriendo la
comodidad de ser esclavo de las creencias impartidas e impuestas por otros.
Nietzsche nos dijo: “La fe (religiosa) es no querer saber la verdad.”
7.
“Es
la pregunta lo que nos impulsa Neo.” La pregunta es impulsada por
nuestra inquietud existencial, la sensación ineludible de que algo anda mal en
nosotros, aunque no sepamos lo que es, en qué consiste, y mucho menos como
remediarlo. Nos impulsa a tratar de rellenar esa sensación de vacío con toda
clase de experiencias y ganancias externas, sensuales y materiales, sin lograr
nuestro propósito: De todos modos somos “prisioneros de nuestra libertad” – no
podemos eludir nuestra realidad interior.
8. “Es la pregunta la que te
trajo aquí. Conoces la pregunta tan bien como yo,” dice Trinity, a lo que Neo
responde: “¿Qué es la Matrix?” Y es esa misma pregunta
la que os trajo aquí, a este punto. La Matrix es el conjunto de creencias,
esquemas, tradiciones religiosas, formas de pensar y de sentir que dictaminan
vuestra imaginación; es vuestras identidades impuestas por esos mismos esquemas
y convenios que habéis heredado y a las cuales habéis acomodado vuestras vidas.
La Matrix es, en términos absolutos, vuestra cultura – el lugar de vuestro
“cultivo” – y lo que dictamina vuestra realidad exterior e interior. La Matrix
es, como dice Morfeo, “Una prisión para tu mente.”
9. En términos sociopolíticos, la Matrix
es el conjunto de todos los esquemas que nos controlan y limitan, que
engendran y fomentan nuestra apatía, ignorancia y soberbia: comenzando
por la religión, el idioma, las supersticiones sobre la vida y la muerte, la
televisión, la bebida, las fiestas, las reuniones familiares sin mayor
propósito que el escape grupal, los apegos, el materialismo, el consumismo, los
bares, los espectáculos sexuales y la pornografía, etc., etc.
10. La imaginocepción como
estado ilusorio que confunde nuestra percepción de lo real y como escape de la
realidad. Dice Neo, “¿Has tenido alguna vez la sensación de no saber si estás despierto o
aún soñando?,” le responde su cliente: “Sí,
todo el tiempo, se llama mezcalina.”
11. La decisión de despertar
de la pesadilla existencial conlleva una actitud radical y tajante: o
tomamos la pastilla roja y abandonamos los escapes mentales y perdidas de
tiempo convencionales del alcohol, el tabaco, las telenovelas, las drogas, la
promiscuidad, los esquemas religiosos, las fiestas y celebraciones vacías de
autenticidad, o tomamos la pastilla azul, volvemos a la Matrix y seguimos
siendo esclavos mentales de la cultura. No hay términos medios.
12. Saber es hacer, vivir; solamente con la experiencia directa
podemos llegar a un entendimiento autentico de las cosas – a un Gran
Entendimiento.
13. El conocimiento del
autentico maestro transciende nuestra capacidad de imaginar, porque nuestra imaginación es parte
de nuestra limitación mental, parte del laberinto interior que es la Matrix.
14. ¿Qué es lo real?
Es una serie de impulsos eléctricos, campos electromagnéticos, y actividades
químicas interpretadas por nuestro cerebro: la realidad es una construcción
cerebral, una construcción por el mismo órgano que nos produce la mente y la
imaginación. De ahí que es tan fácil que las dos, realidad e imaginación
(imaginocepción) se confundan en nuestra experiencia.
15. ¡Conócete! El desafío existencial por excelencia
del ser humano consiste en su despertar de una vida de vivencias ilusorias a la
realidad de su esencia, de “¿Qué es?” Y de “¿Quién es?” – a ese despertar lo llamamos la “iluminación” y
a aquellos que han logrado esa hazaña las denominamos “Budas.” Los
agentes se pueden comparar al demonio Mara que tratan de impedir que el Sidarta
logre su propósito final de convertirse en Buda. Hay grandes paralelos entre el
mensaje del filme y la leyenda y las enseñanzas del Buda. La historia humana
está llena de Morfeos o bodisatvas que postergan su entrada al nirvana para
ayudar a la iluminación de los demás.
16. Morfeo: es el dios del sueño de la mitología
griega. Se dice que Morfeo observaba los sueños de las personas
y tenia la capacidad de tomar cualquier forma y entrar en ellos; el forjador de
los sueños. En el filme representa la función del personaje que observa a los
que duerme y decide a quienes va a despertar en busca del “elegido” que guiará
a su iluminación.
17. La inteligencia
artificial, como representación máxima de nuestra inteligencia creativa –
nuestra imaginación, nos esclavizó. El mensaje es evidente:
sobrevivimos gracias a nuestra capacidad de crear tecnología, desde lanzas,
hachas, la rueda, etc., capacidad que nos escudó del medio ambiente, pero
también nos alienó, nos enajenó del mismo. La imaginación es una herramienta
cognitiva que traiga consigo una tremenda lesión emocional, afectiva,
ocasionando nuestra ansiedad existencial. En vez de reconocer las limitaciones
y propiedades de la herramienta, universalmente tratamos de usar la herramienta
como instrumento de cura para la misma lesión que nos acarrea – de ahí la
religión, y todos los demás escapes que conjuntos forman la Matrix de nuestra
existencia. Caímos en la trampa existencial de creer que la imaginación podría
curar la dolencia que había ocasionado: como si el destornillador pudiera
ajustarse a sí mismo, como si el cuchillo pudiera cortar su propio filo. La
inteligencia artificial representa la culminación de la capacidad creativa, y
el filme nos muestra, en términos extremos, una realidad que nos viene
acechando desde los inicios de nuestra especie homo sapiens sapiens – el hombre que sabe que sabe – que sabe que va a morir y no puede hacer nada
para evitarlo, y por lo tanto se imagina
que puede.
18. El enfrentamiento con la
realidad de la Matrix es aterradora, a menudo fisiológica además de emocional,
puesto que resulta en la destrucción de nuestros esquemas más arraigados sobre
la naturaleza de la realidad de nosotros mismos, y de nuestras creencias
trascendentales o religiosas.
19. Mientras que la Matrix
exista, ningún ser humano será libre. Para la liberación
social, política, económica, espiritual, religiosa, sexual, etc., del ser
humano, se precisa primero una liberación de la mente, lo que venimos a llamar
en MAMBA-RYU una “revolución de mente Kaizen.”
20. El entrenamiento marcial
es imprescindible para forjar los esquemas de pensamiento, emoción, y conducta
– la identidad – necesarias para prepara al individuo para su liberación de la
Matrix. De ahí la preponderancia de la combinación
monje-guerrero – Guerrero Iluminado – en las tradiciones espirituales y
marciales del extremo oriente. Cabe tener en cuenta que el Buda mismo se crió
como guerrero, o cabe recordar a Damo (Bodhidharma) el primer patriarca
del Zen y creador de la tradición del kung fu en los monjes Shaolin.
21. Hay que liberarse del
miedo, la duda y la incredulidad: no pienses que eres, sabe que eres.
Pero esa liberación no la puede hacer nadie por nosotros, nos pueden aportar
las condiciones necesarias, pero solamente uno mismo puede dar el paso
decisivo: Morfeo le dice a Neo: “Estoy tratando de liberar tu mente, pero sólo
puedo mostrarte la puerta, tú tienes que atravesarla.” “Libera tu mente.”
22. “Si no eres de los
nuestros eres parte del sistema . . . Si no eres uno de nosotros eres uno de
ellos.” Condición análoga al dicho “si no eres
parte de la solución, eres el problema.” Importante tener esto en cuenta, ya
que como nos avisa Morfeo, la mayoría de las personas no están preparadas para
ser desconectadas, son partes del sistema, y lucharan para protegerlo, para
conservarlo: su terror instintivo al cambio los llevará a ello.
23. La relación entre la mente
y el cuerpo: “El cuerpo no puede vivir sin la mente,”
nos informa Morfeo. Basta recordar el efecto Placebo y la muerte Vodú para
darnos cuenta de la realidad innegable de integración entre la mente y el
cuerpo: la mente es lo que el cerebro hace, y el cerebro es parte del cuerpo.
Gran parte de la falsedad de las creencias del mundo occidental, originadas en
la religión cristiana, es la dualidad mente-cuerpo o más bien, alma-cuerpo. El
filme nos recuerda lo absurdo de esta perspectiva que rompe con nuestra
integración e integridad primordial, formando así unas de las barreras más
decisivas de nuestra Matrix interior.
24. “No hay cuchara.”
Si queremos cambiar nuestra realidad exterior, tenemos primero que cambiarnos a
nosotros mismos:
1.
No trates de doblar la cuchara, eso es
imposible. En vez, sólo trata de darte cuenta de la verdad.
2.
¿Cuál verdad?
3.
Que no hay cuchara.
4.
¿No hay cuchara?
5.
Y entonces verá que la cuchara no se dobla,
es sólo usted.
25. La importancia de la
“Heroicidad” en la búsqueda de la liberación personal. Irónico para algunos, paradójico para otros,
pero verdad ineludible para todos, la iluminación personal esta íntimamente
vinculada al sacrificio ajeno, no es una empresa que se preste al egoísmo y
egocentrismo al que estamos acostumbrados. De ahí a que la entrega de Neo por
la salvación de su maestro sea una parte indispensable para su propio
desarrollo. Como diría Martín Lutero King, “la persona que no ha encontrado una
causa por la cual morir, no merece vivir.” Acuérdense del Código Héroe:
¿Si no soy para mi quien será?
¿Si soy solamente para mi, qué soy?
¿Si no yo, quién?
¿Sin ahora, cuando?
¿Si no aquí, dónde?
26. Somos aberraciones de la
naturaleza. La
enfermedad interior de nuestra condición existencial nos lleva a la depredación
parasitaria de nuestro medio ambiente y de nuestro prójimo como si fuéramos
virus: parásitos malignos.
27. El poder del amor. Ninguna otra fuerza en el arsenal del
armamento de la existencia humana tiene comparable capacidad de establecer una
conexión profunda con otro ser; ninguna otra emoción es tan capaz de propulsar
el bien en nosotros, el sacrificio por el otro, la tremenda nobleza de la cual
somos capaces.
28. Al final del filme, Neo,
iluminado, detiene las balas de una forma que recuerda al Buda convirtiendo las
flechas de Mara en pétalos de flores. Como Morfeo le
advirtió que sucedería, ya no precisa escudo.
ANOTACIÓN
PARA EL 9 DE MARZO, 2010
142.
Mi traducción de “Invictus” de William Ernest Henley:
INVICTO
Desde
la noche que me recubre
Negra
como el abismo insondable
Agradezco
a cualesquiera dioses que existan
Por
mi alma inquebrantable
Caído
en las garras de la circunstancia
Ni
mueca ni grito he soltado
Machacado
por los accidentes del azar,
Mi
talante sangriento perdura alzado
Más
allá de este lugar de ira y de lágrimas
Yacen
en las tinieblas el horror
Y
sin embargo la amenaza de los años
Me
encuentra, y me encontrará, sin temor
No
importa cuán estrecho sea el camino
Cuán
cargada de castigo sea la sentencia
Soy
el maestro de mi destino
Soy
el capitán de mi esencia
143.
La anotación anterior, la traducción personal del poema “Invictus” fue
inspirada por la vista detallada del filme del mismo nombre, dirigida por Clint
Eastwood, y protagonizada por Morgan Freeman. Gocé en dejarme llevar por las
tremendas emociones que la trama suscita. Mi revisión detallada, atenta y
emotiva del filme no me permitió ser netamente ‘objetivo’ en el sentido de que
no estoy seguro que se precisa de una sensitividad empática para poder conectar
con las implicaciones de la grandeza de la visión de Nelson Mandela para su
país, para su tiempo, y para nuestra especie. Lograr unir bajo una sola causa,
aunque sean por horas, a individuos a polos opuestos de lo que vino a ser una
tradición de odio, de segregación, de racismo, de crueldad. Mandela logró lo
imposible: que el león y el carnero, que el halcón y el palomo, se recostaran
juntos sin miedo ni temor.
En pleno deleite emocional, conmovido por la
grandeza del momento al final del filme, me pregunté, “¿cuál es la esencia y el
origen de esa emoción, la emoción del que logra sobreponerse a todas las
improbabilidades y desventajas, para arrancar una tremenda victoria no
solamente para sí, sino para todos aquellos que han sufrido circunstancias
parecidas? La ocasión de mi visión del filme, viene un día después de que logré
personalmente ganar una tremenda batalla en la larga guerra – cuatro años – en
la Corte de Familia de San Diego. Aunque aun estoy lejos de mi meta de poder
servir de verdadero padre a mis hijos y de figurar en sus vidas como tal, fue
tal vez la primera muestra de justicia que he obtenido a lo largo de este
penoso este litigio sin cuartel que ha costado al enemigo casi $200,000 en
costos legales y que desempeñaron aún estando bajo cuidados intensivos en el
hospital; todo con el fin de negar a mis hijos el derecho de tenerme como su
papá. Tal vez sea la experiencia personal reciente la que me dispuso tanto a
ser sensible al filme y a decidir traducir la poesía que me sirvió de
inspiración desde niño, ya que yo también permanezco. . . ¡INVICTO!
ANOTACIÓN
PARA EL 11 DE MARZO, 2010
144.
He aquí una traducción reciente que hice de una poesía que escribí en inglés
hace más de veinte años – poco antes de fundar Black Mamba. La incluyo en
inglés y en español ya que supuse que sería de interés para mis alumnos ver
cómo han evolucionado las cosas en mi pensar, sentir, y concebir desde mucho
tiempo antes de mi “Gran Entendimiento” hasta ahora.
A veces . . .
{El Superhombre}
Soy un viento desaforado
Un huracán de espíritu y
voluntad indomable
Incansable persigo mi
presa
Y sin embargo a veces
Solamente una leve brisa
mientras mi alma intranquila agoniza
Y la vida misma se
convierte en una carga insoportable,
Y la muerte. . .
Yo brillo guiado por ese
fluido resplandecer
El supremo poder de
aquello que profeso
Y sin embargo a veces
En el silencio y oscuridad
de la noche, o del día
Mis oídos se colman de los
abucheos de aquellos añejos pavores que resurgen
Como enemigos exiliados
del reino de los difuntos
Y aquellos asuntos que más
temo me desafían de nuevo
Yo camino triunfalmente
solo,
Imponente, y dispuesto a
expiar por mis acciones:
No hay remordimientos, no
hay retracciones;
Pero a veces
Como la súbita ola que
recubre la vetusta roca
Un dolor llega a mi alma y
arranca y desgarra
Mientras siento el agobio
de mis años,
De siglos de atrasos,
Y este mundo impío se
muestra más allá de la redención
Y mi propia insensata
mortalidad ostenta mi atención,
Y no puedo sino suspirar.
. . ¿por qué?
Yo me enfrento a mis
batallas con destreza impecable,
Armado de mi voluntad
infatigable
Y perdiendo,
Nunca reparo dos veces en
el fracaso
Un mero ocaso del azar
Pero a veces,
Si acaso por una hora, un
segundo o un día,
Una ola, ¡no!, más como un
escalofrío
Destraba ante mí la agonía
del tiempo,
Del tiempo que he perdido
y del tiempo que me falta,
Y quedo abatido por la
noción de que mis obras,
¡Mi misma moción!, algún
día ya no serán más.
Yo, que he hecho de la
Batalla un arte,
Y he dado alas a mi
corazón desafiante,
A veces,
Me siento tan solo
Que ningún ser humano
puede comprender
Las complejidades de este
singular ser que siente
¿Qué siento?
Yo me aventuro valeroso
Ambos león y raposo
Hacia mi destino final,
sin dejar camino por atravesar
¡Pero alto!
¿A qué costo me he
convertido en este cruzado temerario
Invasor solitario de un
dominio más allá de lo humano?
¿Estará este profeta insano?
Yo, que nunca reparo en
las desgracias de la vida
Y que libero a esas
pendencias de su amargo paladar
No pierdo oportunidad de
comenzar de nuevo;
Pero a veces,
Por los instantes más
breves de tiempo,
Mientras camino por las
playas desiertas de mí pensar
Mis fracasos me reaparecen
con la marea:
No hay adonde huir; no hay
adonde ocultar.
Yo acecho intrépido el
ignoto camino
Y examino con desdén,
incluso ira,
A aquellos que declaren mi
delirio;
Sin embargo a veces,
Mi paso se reduce a un
alto
Sin un líder que seguir y
me siento extraviado
Mi arresto parado conforme
admiro a esta jungla
Que me rodea.
Y sin embargo yo, que me
inclino ante el plan eterno
Que dictamina que todo lo
nacido
Incluso Dios, hijo del
hombre, debe morir
Siempre al final llego a
comprender
Que nuestro destino no es
entender
Sino sufrir, ¡no!,
desafiar
La condición mortal –
Ya que mientras
respiramos, es nuestro deber lidiar.
Sometimes . . .
{The Overman}
I am a raging wind,
A hurricane of spirit and indomitable will,
Relentlessly I pursue my kill;
Yet sometimes,
Just a mild breeze as my soul anguishes in unease
And life itself becomes an unbearable burden
And death . . .
I shine guided by that fluid light,
The all-powerful might of that which I believe;
Yet sometimes,
In the quiet and loneliness of the night, or day,
My ears fill with the jeers of those old fears that arise
Like banished enemies from the kingdom of the dead
And that which I most dread challenges me anew.
I walk triumphantly alone,
Strong, and willing to atone for my actions:
No regrets, no retractions;
But sometimes,
Like the sudden wave that covers the age-old rock,
A pain reaches my soul and rips and tears
As I feel the burden of my years,
Of centuries in arrears,
And this godless world seems beyond redemption,
And as my own senseless mortality is flaunted to my attention,
I cannot but sigh . . . ‘why?’
I face my battles with impeccable skill,
Armed with my indefatigable will,
And losing,
Never think twice about the loss,
A mere toss of happenstance;
But sometimes,
If even for an hour, a second or a day,
A wave, no! more like a chill,
Unlocks before me the agony of time,
Of time that I have lost and time that I lack,
As I am crushed by the notion that my deeds,
My very motion!, will one day be no more.
I, who have made of the Battle an art,
And given wings to my unruly heart,
Sometimes,
Feel so alone
That no human being can understand
The complexities of this singular man who feels,
What do I feel?
I venture fearless,
Both a lion and a fox,
Towards my final quest, leaving no gate uncrossed;
But wait!
At what cost have I become this lone crusader,
Sole invader of a realm beyond the humane?
Is this prophet insane?
I, who always shrug off the losses in life
And release that strife of its bitter taste
Do not waste a chance to start anew;
But sometimes,
For the briefest spells of time,
As I walk the lonely beaches of my mind,
My failures appear before me with the tide:
Nowhere to run, no place to hide.
I stalk intrepidly the unbeaten path,
And look with disdain, even wrath,
Upon those who declare my folly;
Yet sometimes,
My pace slows to a halt,
Not a leader to follow and I feel lost,
My resolve now hollow as I gaze upon this jungle
That surrounds me.
Yet I, who bow before the eternal plan
Which dictates that all born,
Even God, son of man, must die,
Always in the end come to realize
That our destiny is not to understand
But to withstand, no!, challenge
Life’s mortal plight -
For while we breathe, it is our duty to fight.
ANOTACIONES PARA MARZO 21, 2010
145. Lo que ha venido a denominar “la Paradoja del
Momento” gobierna en todo instante la conducta del presente. Consiste, como he
explicado con anterioridad, en una actitud algo contradictoria o al menos
enigmática ante el presente. Por un lado
la “Paradoja del Momento” requiere que el presente se tome como el primero,
último, y único momento de nuestra existencia; por otra parte, y con igual
esmero e intensidad, debemos valorar nuestra conducta, nuestra presencia misma
en este instante como si la eternidad misma dependiera de ella. El “presente es
todo,” el “presente es para lo eterno.” Sin esta actitud las personas podrían
caer en el nihilismo de acuerdo al cual vivirían solamente “para” el presente
en vez de “en” el presente. No es lo mismo – es distinto.
146. Hoy, en este mismo instante, soñé el futuro;
del universo de posibilidades para el ser humano y para el planeta mismo decidí
crear, con mi mera consciencia e intención, un futuro justo e equitativo en el
cual a nadie estaría a falto de lo necesario para vivir con dignidad, ni
faltaría a la oportunidad para hacer una contribución o aportación igual o
superior a la carga que supone del colectivo. Podría sonar a comunismo o
incluso a socialismo, pero en realidad no lo es. Tanto el comunismo como el
socialismo y otros “ismos” de ideología sociopolítica y económica fracasan en
su propósito porque no consideran la importancia de un cambio esencial – de
‘esencia’ – en la consciencia del ser humano. De ahí que en demasiados casos
intentaron imponer sus planes sociales a base de imposiciones militares. En vez
de “balas de platas” pensaron que “balas de plomo” irían a resolver el
problema. La historia es mi testigo en cuanto a los resultados de tal
estrategia: condenados al fracaso. En breve, la idea del “filosofo-rey” solo
funciona cuando gobierna en un reino habitado por “súbditos filósofos”.
Esto pueda parecer
idealista a primera vista, pero en realidad no lo es: es netamente necesario,
imprescindible. Basta observar la situación presente de nuestras sociedades
como resultado de la criminalidad asociada con la industria del narcotráfico:
sin una concientización que limite, sino erradique, el mercado de consumo,
jamás se logrará progreso alguno en cuanto al abastecimiento de la demanda
creada por ese mismo mercado de consumo. O atacamos al problema de raíz, o
seremos condenados a las eventualidades ineludibles de esta oleada de
desintegración social que crea, y supone, la prevalencia del narcotráfico.
¿Cuál es la esencia del
problema el narcotráfico? En esencia la misma que acecha a toda Latinoamérica,
a todo el mundo occidental, y me atrevería a afirmar que a toda nuestra
civilización moderna. La esencia del problema se encuentra en la falta de
coherencia e integración entre las múltiples esferas del conocimiento y de la organización
del ser humano. Carecemos por completo de una armonía sistemática entre
nuestras creencias trascendentales (religiosas, espirituales, supersticiones,
etc.), nuestras ideologías sociopolíticas, nuestras teorías económicas, las
ciencias, las aplicaciones tecnológicas, los descubrimientos
neurocognitivos-afectivos que rigen y describen nuestra mente-cerebro, los
sistemas educativos, los conceptos de identidad, la jurisprudencia, etc. Nuestra
disfunción es el resultado lógico e inevitable de nuestra total disyunción.
Culturalmente el mundo moderno se nos aparece como una aberración orgánica
compuesta al azar de un sinfín de organismos mutantes y dispares. Es como si un
biólogo molecular desaforadamente perverso revolviera aleatoriamente segmentos
de ADN de cien especies diversas y lograra incubar exitosamente el monstruoso
feto resultante: seria imposible clasificarlo biológicamente y mucho menos
ubicarlo en algún nicho ecológico.
El problema que nos
consume es la falta de una visión actualizada que integre a los medios de
producción, las capacidades y usos tecnológicos, con las necesidades sociales, las
demandas ecológicas, y las exigencias psicológicas, y espirituales propias de
nuestra especie: el sistema sociopolítico-económico esta completamente
desligado por una parte a la realidad ecológica que nos relaciona con las demás
especies del planeta y por otra por nuestra propia naturaleza humana.
La presente observación
exige, y espera mucho más que unas breves palabras incitadoras e enigmáticas,
sino que amerita y aguarda una tesis detallada que incluya un modelo minucioso
que lo exprese, capte, y materialice: todo es todo y lo prometido es
deuda. Es el desafío digno.
147. Ichi go Ichi e, es decir, “una vez,
un encuentro,” (en japonés) es un concepto derivado del Zen que se aplican
mucho en las artes marciales tradicionales. Me acuerdo que mi Gran Maestro de Hapkido, el
difunto Bong Soo Han, hacia referencia a este concepto cuando me explicaba, con
referencia a mis planes de Black Mamba (MAMBA-RYU), que en la vida los actos
deberían pintarse con pinceladas firmes y segura y no con titubeos o
vacilaciones. Cada intento es singular y definitivo; la vida no presenta botón
de rebobinar ni gomas de borrar. Como dice el apotegma:
Cuatro cosas no vuelven:
La palabra hablada,
La flecha lanzada,
La oportunidad perdida, y
La vida pasada.
148. Los desafíos que se le presentan a un hombre
son a medida de sus sueños, visiones, y capacidades. Las Grandes Identidades
crean grandes desafíos ante los cuales logran o fallan, triunfan o fracasan;
pero siempre y en todo caso con igual medida de grandeza.
ANOTACIONES PARA EL 22 DE MARZO, 2010
149. Estos últimos días estoy atareado por varios
frentes, todos ellos curiosamente, pero no por casualidad, tienen algo muy
fundamental en común, aunque ese ‘algo’ no se pueda detallar precisamente en
palabras. Todo exige un tremendo esfuerzo, una dedicación, y una visión
panorámica del tiempo y del espacio que se extiende hacia atrás en el tiempo
mucho antes de mi existencia y hacia el futuro mucho más allá de la misma.
El
compromiso de esta comunicación abierta, pero unilateral – de vez en cuando me
sorprende saber que existan personas que leen, e incluso admiten leer, mi
bitácora – en la cuál mi propósito principal es dar a exponer más de mi
pensamiento, de mi persona, de mi visión e identidad, que de hecho son dos
caras de la misma multifacética moneda.
A
veces me reparo en los detalles pasados de mi vida de forma que el camino que
seguí, y el sendero que trace para que otros siguieran siempre me fue obvia,
sino al menos familiar: antes de nacer estaba ya en “pie de guerra,” no había más
remedio. Así fue para los ancestros de los ancestros generaciones y
generaciones antes de que yo presenciase la gran nada y el tremendo todo. A lo
largo del día, y a veces en los sueños de noche, mi actividad mental, mi
‘imaginocepción’ me concede muestras detalladas de escenas de mi pasado, de mis
experiencias, de mis aspiraciones, que predecían, como mucha mayor precisión
que el hombre del tiempo, mi actual plantel de actividades. Amerita explicar,
supongo.
He
notado, por ejemplo, que a lo largo de mi vida dos polos de opuestos de
actividades han disputado mi energía: la física y la mental (shin, kokoro),
el cuerpo y la “mente, espíritu, corazón.” De ahí que cuando estoy trabajando
en cuestiones más mentales mi nivel de actividad física declina, y cuando
típicamente me he dedicado a cuestiones físicas – Ej., entrenamiento intensivo
– mi nivel intelectual decae significativamente. Seguramente se podría calcular
un índice de “energía vital” consumida a través de la cual veríamos que hay
simplemente un límite a lo que una persona puede lograr en términos de gastos
energéticos – de cualquier índole – en un periodo determinado de tiempo.
No
es de extrañar, teniendo en cuenta la cantidad de programas en los que estoy
invertido en fomentar, incluyendo el retiro de la Orden del Jaguar Negro, que
últimamente me sienta agotado. A veces incluso me pregunto hasta que punto fue
coincidencia que mi cáncer – situación que se presenta por la falta de
actividad inmunológica, coincidiera con mi Gran Entendimiento, y otras
profundas introspecciones, conexiones, y descubrimientos, todos reflejados en
alguna forma en los diversos programas que estamos ofreciendo en el Instituto.
¿O sería que al encontrarse mi cuerpo asediado completamente por el dolor, las
toxinas de la quimioterapia, cocido por la radiación, y profanado por la
escápula, se presentaban las condiciones por una visión? ¿Quién sabe estas
cosas? Pues, resulta que es bien reconocido que los chamanes en muchas culturas
reciben sus experiencias de iniciación durante una gran enfermedad o accidente
que les incita la “muerte” para renacer con otra identidad.
Últimamente
las ‘conexiones’ – introspecciones a lo largo de dimensiones de conocimiento y
entendimiento – han explotado en mi mente como cohetes en un 4 de julio en Boston,
y los ‘eurekas’ se han propiciado en numerosas dimensiones, de las más
profundas y trascendentales viene a ser la relación entre el vacío espiritual –
la falta de ‘iluminación’, la ausencia de un Gran Entendimiento – y el problema
socioeconómico-político del mundo latino. Ante todo con tremenda claridad ‘veo’
como se podría simular através de la computación un modelo factible de
‘autocorrección’ que integrara – armonizara – una sociedad en toda su
dimensionalidad. También es obvio el primer obstáculo para lograr ese objetivo
y reconozco que nada tiene que ver con el dinero. El Gran Plan, la Gran Visión,
me exige hasta el punto que me agota.
Pero
hay otro frente, igual de intenso, o más aun, y también profundamente
relacionado con todo lo anterior – todo es todo recuerdo haber dicho en
varias ocasiones. Uno de los temas fundamentales que se manejan hoy en día en
el Ryu, en el Instituto Kaizen Center, es el de la Identidad: ¿En qué
consiste?, ¿Cómo se forma? ¿Qué representa? ¿Qué implica? ¿Qué importa? La
relación entre la Identidad y los ancestros (pasado), la comunidad (el
presente), y los descendientes (futuro) nos lleva a disolver el tiempo con
nuestra propia existencia, con nuestros propios actos, pensamientos, y
sentimientos. En preparación de uno de mis programas estuve repasando algunos
nuevos filmes. Recientemente estuve repasando el filme “Amistad,” que trata la
dramatización de un suceso histórico de una tripulación de africanos capturados
por negreros que logran amotinarse para acabar presos por las autoridades
estadounidenses bajo cargos de asesinato y sedición. Encarados con un sistema
jurídico manipulado y corrompido por el sistema legislativo, los africanos se
encuentran ante una resistencia de carácter político que desea denegarles la
justicia a toda costa. Dos monólogos se producen al hacia el final del filme
que son propios para no solo una interpretación del filme, sino para un
entendimiento de la disfunción social y cultural que acosa y acecha a todas las
Américas:
(1) Cinque (el
prisionero africano):
“No estaremos solos
ahí adentro. {…} Hablaba de mis ancestros. Alzaré mi llamado al pasado, hasta
el principio de los tiempos, y los rogaré a que vengan para ayudarme el día del
juicio. Llegaré hasta ellos y los encajaré dentro mí. Y tendrán que acudir a mi
llamado, ya que en este momento yo soy la única razón por la que han existido.”
(2) John Quincy Adams
(un ex-presidente e hijo de un prócer de los estados unidos, representando a
los africanos ante la corte suprema):
“…cuando un Mende se
encuentra una situación en la cuál no parece haber esperanza alguna, invoca a
sus ancestros. Es su tradición. Los Mende creen que si uno puede convocar el
espíritu de sus ancestros es que nunca lo han abandonado, y la sabiduría y la
fortaleza que ellos engendraron vendrán a su auxilio. James Madison, Alexander
Hamilton, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, George Washington, John Adams. Durante mucho tiempo nos hemos resistido pedir tu
consejo. Tal vez porque temíamos que al hacerlo estaríamos reconociendo que
nuestra individualidad que tanto venerábamos no es enteramente nuestra. Tal vez
porque temíamos que podría interpretarse como debilidad. Pero hemos llegado a
comprender, finalmente, que no es así. Entendemos ahora, se nos ha hecho
entender y acoger el entendimiento de que quienes somos es, en realidad,
quienes éramos. Desesperadamente necesitamos su fortaleza y sabiduría para
vencer nuestros temores, perjuicios, y vencernos a nosotros mismos. Danos el
valor de hacer lo que es justo, y si eso implica guerra civil, que venga.”
Cuando
Latinoamérica aprenda a reconocer, valorar, y aprovechar la fortaleza y la
sabiduría de todos sus ancestros – africanos, indios, y españoles – verá
como éstos no la abandonan en el momento de su gran juicio, ya que ellos son,
en este preciso momento, la razón de su existencia.
ANOTACIONES PARA EL 23 DE MARZO, 2010
150.
Hoy se comienza un nuevo blog http://laordendeljaguarnegro.blogspot.com/
para la serie narrativa titulada, “Las Crónicas de la Orden del Jaguar Negro.”
Por supuesto ofrece un mensaje especial para los miembros de la Orden del
Jaguar Negro.
ANOTACIONES PARA EL 24 DE MARZO, 2010
151.
Miércoles, uno de mis días favoritos de la semana por el seminario “Frente de Inteligencia,
Temas de Actualidad.” Estamos analizando la cuestión de la violencia
socio-cultural y económica en Latinoamérica, de sus implicaciones, sus efectos,
sus causas y sus remedios. Hará falta la hazaña más grande de la historia
humana para sacarnos del lodo en el que estamos tan cómodamente situados. Pero
será tal vez la hazaña más necesitada de toda la historia para el beneficio de
toda la humanidad.
Un detalle para que la gente considere es el
siguiente artículo en CNN sobre las posibles trampas que pandillas criminales
están tendiendo a policías en el condado de Riverside (al norte de San Diego): http://www.cnn.com/2010/CRIME/03/19/riverside.gangs.attacks.reward/index.html.
Los políticos, sobre todo los estadounidenses, que
ignoren esta nueva y peligrosa señal lo hacen a su propio riesgo y peligro. ¿Qué
significa? Para entenderlo hay que ubicar esta ‘anécdota’ en el contexto del
millón de pandilleros conocidos en los Estados Unidos comparado a los menos de
700 mil policías federales, estatales, y locales. Dirían en ingles: “outmanned
and outgunned.” También hay que tener en cuenta los centenares de miles de
millones de dólares USA de costo social atribuidos al consumo, venta, y tráfico
ilícito de narcóticos en los EE.UU.
Las pandillas en los Estados Unidos son mucho más
fuertes social y económicamente de lo que los medios de comunicación y las
clases políticas quieren que sepamos. Aquí y ahora es el pueblo Norteamericano
es que el la gran victima del engaño y de la auto-ilusión. No solamente es el
caso que la policía – los supuestos agentes del paz y de la orden – no controla
las calles de los Estados Unidos, sino también es el caso que la economía criminal
resultante del narcotráfico, del trafico ilegal de armas, del trafico de
personas, del lavado de dinero, etc., es una parte integrante de la economía
americana. Hay que sacudirse lo suficiente la apatía para salir del estado de
ignorancia ante esta realidad, y escapar de la soberbia que hace creer a
algunos que podrían ser inmunes tanto a la oleada de violencia que se nos viene
encima, como a la responsabilidad de contribuir a la solución. El crimen: no
podemos vivir con él, ni tampoco sin él.
Las estadísticas, disponibles para todo aquel que
se motive a ello, son minuciosamente redactadas por diversos servicios del
gobierno americano, desde la FBI hasta el Departamento de Justicia y el
Departamento de Salud. Éstas podrían indicar, junto con el articulo antedicho
de CNN, que los carteles de narcotráfico por fin han decido llevar la batalla a
las puertas de su ‘enemigo,’ es decir, a los servicios policiales
estadounidenses. Sería la jugada correcta para cualquier estratega: “como el
gitano, donde vivas no hagas daño.” Mientras que los narcotraficantes batallan
las fuerzas policíacas en las calles de Tijuana y de Ciudad Juárez, tienen la
“guerra” en sus puertas, guerra financiada por el gobierno americano, y las
bajas se cuentan en vidas mexicanas pérdidas.
Por muy limitados que sean de intelecto, en algún
momento se les tiene que ocurrir a los carteles mexicanos que les convendría
financiar ellos mismos una guerra contra las fuerzas policiales del “otro
lado,” obligando al gobierno americano, presionado por la opinión pública de su
país a cambios en las regulaciones de la venta y trafico de narcóticos –
cambios semejantes a la abolición de la ley seca. Estos cambios serían favorables
al narcotráfico Latinoamericano en general, aunque devastadores para la
economía americana que goza de los altos precios de venta al pormenor de un
producto al mercado de mayor índice de consumo del mundo. Es decir, a medio
plazo la ‘jugada’ eliminaría la ganancia del por-menorista americano,
reduciendo el crimen en aquel país, pero creando un tremendo vacío económico
también que impactaría la economía americana. También reduciría el narco-crimen
en todo México y en toda Latinoamérica, sobre todo en la frontera con USA.
No voy a hablar de momento sobre lo que esto
implicaría en cuanto a la política exterior de los EE.UU. ni de cómo impactaría
a las economías internacionales que siempre quedan afectados por las
fluctuaciones económicas del mercado más grande del planeta. Basta decir que el
impacto económico, social, y político dentro de los EE.UU. sería muy
alto a corto y medio plazo. He dicho, y así será.
ANOTACIONES PARA EL 25 DE MARZO, 2010
152.
Título de la Anotación: “Hablar del Che”
Hablar
de Ernesto Guevara de la Serna, del “Che”, es hablar en sí, en una sola palabra,
en una sola sílaba, en una sola letra – para aquellos que se acuerdan de la
cuarta letra del alfabeto castellano – de mucho más que de un hombre.
Hablar
del Che es hablar de lo más glacial de la Guerra Fría entre los Estados Unidos
y la Unión Soviética, y aun entre la Unión Soviética y la Republica Popular
China, y de toda una industria económica de armamento militar que esa
estrategia política llegó a engendrar.
Hablar
del Che es hablar de la crisis de los misiles de Cuba, de la mafia, de la CIA,
de la invasión de la Bahía de los Cerdos, de la presidencia Kennedy, de Malcolm
X, de Martín Lutero King, de Nelson Mandela, de Mahatma Gandhi.
Hablar
del Che es hablar de una gran curiosidad intelectual infantil cultivada
cuidadosamente por su madre y por la presencia de una biblioteca familiar de
más de 3,000 libros a la disposición; es hablar de una fascinación infantil por
el ajedrez que le llevaría hasta la competición; es hablar del producto de una
educación completa en filosofía, en matemáticas, en ciencias políticas, en
sociología, en literatura, en historia, en economía, en biología, en medicina,
en ingeniería.
Hablar
del Che es hablar de las ideologías sociopolíticas y económicas dominantes del
siglo XX, del marxismo, del leninismo, del capitalismo, y del socialismo, y de
lo que implica cada una sobre la visión del ser humano, de su naturaleza, de su
sociedad, de su familia, de su existencia, de su valor.
Hablar
del Che es hablar de una concientización hacia la tremenda violencia que las
disparidades económicas y las injusticias sociales que las castas adineradas,
las multinacionales y los gobiernos capitalistas que las apoyan, inflingen
sobre una población tan indoctrinada, tan sometida, tan embrutecida, tan
complaciente, y tan ignorante que apenas se acuerdan de su propia humanidad y
mucho menos de sus derechos a la misma.
Hablar
del Che es hablar del perdurable legado y de la resultante y tremenda
discapacidad sociocultural, política, religiosa, económica, e ideológica de la
colonización ibérica y de su manifiesto en la mentalidad colonizada,
esclavizada de las gentes latinoamericanas.
Hablar
del Che es hablar de un gran príncipe encantador, que arriesgó y perdió la vida
para derrotar a la bestia y despertar a su pueblo – el pueblo Latino, el pueblo
del Tercer Mundo, la Humanidad misma – de su placentero lecho en el lodazal de
la ignorancia, de la apatía y de la soberbia.
Hablar
del Che es hablar del guerrillero intelectual, del hombre de balas disparadas,
de palabras escritas, de discursos entregados; es hablar del hombre de acción,
pero sobre todo de principios que guiaban e impulsaban esa acción.
Hablar
del Che es hablar de las motivaciones, de las esperanzas, de las ilusiones, de
las expectativas, de los métodos, y de las causas precisas de la revolución
armada en Latinoamérica; hablar del Che también es hablar del fracaso
inevitable de todo ese estilo de revolución.
Hablar
del Che es hablar de Latinoamérica: de su pasado, de su presente, y de su
futuro. Hablar del Che no es hablar de un solo hombre, sino del icono de la
lucha por el ideal de la libertad en Latinoamérica. Por eso debemos hablar del
Che, tenemos que hablar del Che, porque hablar del Che es en el fondo
hablar de nosotros mismos: “¡Patria o muerte!”
Este
domingo, día 28 de marzo, ¡hablaremos del Che!
ANOTACIONES PARA EL 28 DE MARZO, 2010
153.
Esta tarde, hace unas horas terminamos de ofrecer “Cine con Sabiduría”
protagonizando el filme “Che: El Argentino.” Mis notas de introducción al
seminario forman parte de mi colección “Del Escritorio del Fundador,” y se
encuentran en el blog del mismo título para aquellos interesados.
154.
Son las 10:30 de la noche. Me acabo de despertar de un sueño que me resultó
desagradable, pero lo acabo de entender: Diría Alexandro que “estamos más solos
cuando estamos con los mitos.” Hoy hable de un mito, de Che. Le pregunté a mi
madre acerca de él, de que le parecía, me dijo que no sabia tanto de él como de
Fidel, pero sí me dijo algunas cosas muy interesantes, muy iluminadoras: “Che
era el eterno joven.” Y así es, Che pertenece a la categoría de Bruce Lee, de
Alexandro, de Michael Jackson, de Aquiles. No es mi camino, eso lo decidí hace
mucho, mucho tiempo. No quise ser gran poeta o gran matemático – la poesía y la
matemática son el atletismo del intelecto, florecen en la juventud. Quise ser
gran escritor, gran maestro y eso es cosa de hombres maduros, de hombres que
viven – se atreven a vivir – con la debilidad de los años; es menester del
lobo, del carcajou, no del león. Hace falta constancia, experiencia,
compromiso, también hace falta la resistencia de vivir los fracasos, los
desengaños, las desilusiones. Los que viven intensamente y mueren pronto
escogen su salida triunfal, y su legado es su recuerdo, pero raras veces son
sus logros, esos son efímeros.
Hoy quise haber escrito esta
anotación antes, después del seminario mientras tenia mis impresiones frescas
en mi mente, pero el agotamiento se hizo conmigo y el sueño tomó su curso. Mi
mente inconsciente, habiendo decidido que las necesidades básicas del cuerpo se
habían satisfecho, decidió despertarme. ¿A quién le escribe un escritor? En
parte a sí mismo, en parte a nadie, y en parte a todos; lo sabré yo, por eso
estudié literatura, por eso estudié a los grandes, en parte, seguramente, sin
dudas, muchos de los mismos grandes que Che leería. No solamente los leí, sino
los estudié, punto importante. Otro comentario de mi madre acerca del Che – y
la pregunto porque ella vivió, con plenitud de consciencia, con consciencia
izquierdista, la época de Che, de Fidel, etc. – es que para ella Che buscaba la
“adrenalina.” Sí, pero eso es propio del hombre joven, y era joven, tenía que
serlo para estar trillando por la selva. Me recuerda también a otro mito, otro
gigante: Lawrence de Arabia, también joven, también buscador de adrenalina. No
es una crítica, sino una observación. Tales hombres, los Alexandros, los Ches,
los Bruce Lees, etc., viven con una
impaciencia interior que les obliga al logro espectacular, pero para la
victoria fugaz. No obstante su legado, como dije, está en su recuerdo. Ocupan
un espacio intenso en nuestra consciencia porque nos enseñan un camino, no un
destino. Jesús v. el Buda.
Hoy comenté privadamente que me
gustaría encontrar un juego de ajedrez anotado del Che. Me imagino cómo era su
estilo: agresivo, intenso, de ataques brillantes pero sin el respaldo de un
emplazamiento maduro, completo. Ese tipo de jugadores me divierten porque se
les vence con una estrategia de ‘contraataque defensivo,’ es decir, conforme
respondes a su embestida desarrollas tu posición, fijando tus piezas para un contraataque
implacable que se presentará como tal en el momento en que se les acaba el momento,
la energía, el impulso; justo cuando se dan cuenta de que les falta piezas y
jugadas – tiempo – para lograr su propósito final, el final se les viene encima
y no hay nada que puedan hacer para evitarlo: entonces, demasiado tarde, se dan
cuenta de su error. Ese tipo de jugadores, de luchadores, de combatientes –
porque viene a ser lo mismo – son fulminantes en su salida, pero se queman ante
la defensa madura, paciente. Poseen, eso sí, una tremenda perseverancia, son
incansables, pero carecen de paciencia, la paciencia necesaria para consolidar
una posición complicada a través del tiempo. Eso no lo desarrolla el ajedrez
tanto como el go.
El éxito de Che en Cuba fue el
resultado de un proceso de generaciones anterior a la de su llegada, de su
energía, de su fervor de victoria a plazo inmediato. Su defecto era de
carácter, su ejemplo evidencia de un tiempo, de una época, de la ingenuidad de
una cultura a falta de grandes genios del juego largo y mesurado para lograr la
victoria perdurable y completa. Eso es propio del revolucionario. Confucio,
Buda, Mandela, Gandhi: todos viejos, todos tuvieron que sufrir la ignominia de
enfrentarse con la madurez de sus obras, de sus actos. Odiseo ganó la guerra de
Troya, no Aquiles.
ANOTACIONES PARA EL 29 DE MARZO, 2010
155.
Hace 20 años, no me acuerdo cual mes fue, pero fue antes de que acabara el
semestre académico del 1989-1990, que fundé Black Mamba, lo que se convertiría
en Mamba, MAMBA, y finalmente en MAMBA-RYU. Siempre me resistí, a pesar de las
grandes presiones económicas, a comercializar el programa bajo el apoyo de
capital externo, sintiendo que aun no estaba completamente desarrollado, que yo
como maestro no estaba completamente desarrollado, y que la promoción prematura
de ambos atrofiaría el crecimiento tanto del programa como del maestro.
Mi objetivo era, es, diseñar e
implementar el programa ‘marcialista’ más completo jamás ofrecido para el
desarrollo integral – cognitivo, físico, afectivo, y ‘espiritual’ – del
individuo. El enfoque inicial de la
instrucción centraba en lo marcial, en lo combativo, y en la supervivencia
urbana y silvestre puesto que mi conocimiento enfocaba en esas áreas. La
visión, no obstante, era mucho más amplia, mucho más completa, pero yo sabía
que me faltaba el conocimiento necesario para realizarla. De ahí mi dedicación
al estudio académico, amplio y profundo, de numerosas disciplinas como la
psicología, las ciencias neurocognitivos, el chamanismo, las religiones del
mundo, cultura y civilización mundial, filosofía, hipnosis, fisiología,
estrategia y táctica militar, política internacional, economía, etc. Mi carrera
académica se enfocaba, clandestinamente puesto que no podría confiar mis
objetivos ni a mis familiares puesto que ya dudaban de mi salubridad mental en
cuanto a mis artes marciales, en ‘acechar’ ese conocimiento, es descifrar los
secretos, exotéricos y esotéricos, de la esencia del ser humano y del ser
humano, para después, armado de esa sapiencia, continuar con mi propósito de
crear el programa más completo. Se puede decir que mi aprendizaje aceleró
después de fundar Black Mamba, que esa declaración, que ese compromiso,
resultaba un principio, un punto de partida, no un final.
Al principio ni siquiera me
encontraba satisfecho ni con mi conocimiento ni con mis habilidades en cuanto a
lo estrictamente marcial; así es que me esmeré mucho en tomarme el tiempo de
profundizar en mi desarrollo. Credenciales siempre son importantes también; me
planteé y obtuve – después de ser fundador mi propia arte marcial, lo
cual es muy inusual – cinturones negros en Combat Hapkido, Judo, Jujitsu
japonés, Sambo, Ninjutsu, y otros, además de rangos de instructor en Hapkido,
Aiki-jujitsu, Krav Maga, Jujitsu Brasileño, y otras artes de las cuales ni me
acuerdo en este momento. Eso no incluye ni con mucho las artes que estudié sin
llegar a ‘completar’ – lograr grado de instructor o cinta negra – como el Kobudo,
el Kenjitsu el Iajitsu, el Tai Chi, el Jodo, el Aikido, el Kendo, el Ninpo, etc.,
aunque sí llegue a sondar sus principios y enriquecerme de la experiencia. En
cuanto a supervivencia – urbana y silvestre – participé en todos los programas
a mi disposición, incluyendo estudios de Protección Ejecutiva (supervivencia
urbana), certificación en SCUBA (submarinismo), y certificación en numerosos programas
de diversa índole en la supervivencia silvestre (desierto, nieve, montaña, etc.).
Lo que sucedió es que cuanto más
estudiaba yo y entrenaba yo para adquirir el conocimiento y desarrollar las habilidades
de acuerdo a las exigencias de mi programa ideal, más progresaba y crecía la
visión del programa y más me tocaba aprender; y cuanto más aprendía yo, más
quería ampliar el programa para abarcar mi nuevo aprendizaje. Llegó un momento
en el que no sabía si actualizaba el programa para abarcar un nuevo
conocimiento, o que si buscaba nuevo conocimiento con la excusa de perfeccionar
el programa. Después de un tiempo se podría decir que no hay una gran
distinción entre MAMBA-RYU y el Shodai de MAMBA-RYU o entre el Shodai de
MAMBA-RYU y J. A. Overton-Guerra; que no hay distinción real entre el arte y el
artista, entre el artista y el hombre: el arte es el hombre y el hombre es el
arte. Esa es la integración de MAMBA-RYU, que la vida del individuo sea una
obra de arte, y que el individuo sea el artista de su vida. El arte – la vida –
viene a ser el espíritu del artista, el resultado de su cuerpo y mente en
acción.
Pero después de dos décadas, no
digamos la preparación anterior, más de una década, la visión queda clara en mi
mente, pero el desarrollo de los programas aun está en progreso. La unidad de
servicio y propagación de MAMBA-RYU que es el Instituto Kaizen Center está en
estado de prototipo, con grandes avances pero con importantes ajustes por delante.
Tenemos grandes proyectos por en mente, pero seguimos siendo un ‘ninjutsu moderno’ y por lo tanto
discretos y reservados en la presentación de nuestros planes y objetivos
ulteriores. Adelantaré aquí, no obstante, que unos de mis sueños, desde que
veía la serie televisiva de “Kung Fu” a los ocho años de edad, ha sido el
establecimiento de un “templo marcial” – estilo Templo de Shaolin – para el
desarrollo integral de huérfanos. Nuestro programa, en mi visión, será una
extensión del Instituto Kaizen de MAMBA-RYU y se establecerá internacionalmente
con el propósito de dar santuario y desarrollo a huérfanos seleccionados; el
programa se ocupará de su preparación y educación hasta conseguir becas
universitarias en instituciones prestigiosas de Europa, Canadá y los Estados
Unidos. Ellos serán los auténticos combatientes de la Revolución Kaizen, una revolución de consciencia
– no de proyectiles – en donde el arma será su mente y no un fusil, y donde el
campo de batalla será la imaginación humana y la realización de nuestra visión
para un mundo de desarrollo integral y armonioso.
156.
MAMBA-RYU es verdaderamente internacional; fue concebido en España, nació en el
Canadá, tuvo su infancia en California, y está cumpliendo su adolescencia en
México. De adulto, ¿quién sabe? ¡El
mundo lo dirá! Lo cierto es que con los años, las dos décadas ya, mi
visión de lo que precisa y exige un programa de desarrollo, de cultivo del
individuo, fue profundizando y perfeccionándose hasta incluir, por necesidad,
una consciencia social, histórica y cultural. Estamos bien lejos de solamente
los “puños y patadas” del Taekwondo, del Karate, del Vale Todo o del Mixed
Martial Arts. Ningún programa actual de desarrollo personal puede ignorar la
situación social, cultural, histórica, y económica del individuo; por otro
lado, ningún programa contemporáneo de desarrollo social, cultural, económico
puede ignorar las dimensiones mentales – incluyendo las cognitivas, efectivas y
‘espirituales’ (concepto que en la inmensa mayoría de los casos quedan sin
entender) – de las personas que componen e integran la unidad social. La falta
de integración de estas dos perspectivas – la individual, mental y la social – representa
el tremendo fracaso de la Iglesia, de las religiones occidentales en general, de
la política, del capitalismo, del socialismo, del comunismo. El resultado de
ese tremendo fracaso se ve demostrado, indudablemente, innegablemente en el
estado patológico, neurótico y psicótico, de toda una civilización occidental
que abusa del alcohol, de las drogas, de la gula y que se degrada en el
narcotráfico, en las pandillas juveniles, en la prostitución, en la obesidad, y
en el ocio.
ANOTACIONES PARA EL 30 DE MARZO, 2010
157.
Titulo de la Anotación: “En pie de Guerra – Infatigable de cara al
agotamiento” – Primera Parte.
Toda
mi vida tuve el problema de no saber cómo parar para descansar. Me acuerdo
cuando tenía nueve años de edad y caí tremendamente enfermo. Ya había tenido
problemas con alergias, algún que otro ataque asmático, y problemas de
digestión ocasionados por el estrés ambiental al que había estado sometido
desde muy temprana edad. Ahora y con esto mi madre estaba muy preocupada. Mis síntomas
incluían fiebre, momentos de desvanecimiento, y palidez. El médico de familia
me atendió en mi cama, costumbre en España en aquellos tiempos, y su diagnosis tras
hacer sus análisis e indagaciones fue algo que no llegaba a comprender: “agotamiento
crónico.” De hecho el médico mandó a rehacer los análisis porque insistía que eso
no era posible en un niño tan pequeño.
Por aquellos días yo no atendía
clases regulares, sino que tenia profesores particulares para algunas materias,
y para otras ponía mi padre me tarea diaria de los libros de texto de los
programas de bachillerato para soldados de la base americana; así mi educación
siempre fue bilingüe. El horario familiar consistía en salir de madrugada a la
base aérea de Torrejón, donde mi padre trabajaba como profesor y oficial de
educación, y no volver a casa hasta bien avanzada la noche. Sin el estorbo del
colegio me podía dedicar de pleno a mi educación mientras que me quedaban
muchas horas libres cada día para mis pasiones verdaderas: jugar al ping pong y
al ajedrez en el centro recreativo para soldados, “La Cita” – hasta 14 diarias.
Técnicamente, puesto que era un centro recreativo para soldados adultos, yo no
debería haber estado presente, pero como mi padre tenía el equivalente de alto
rango de oficial por una parte, y por otra el personal que manejaba La Cita
eran amistades de mi madre, se me abrieron puertas que de otra manera hubieran permanecido
cerradas.
Puesto que la cafetería estaba situada
en el edificio contiguo, me era posible dispararme entre partidas para
comprarme una hamburguesa y regresar unos momentos después al tablero de
ajedrez o a la mesa de ping-pong. Hamburguesas eran mi comida preferida puesto
que me permitía seguir jugando con una sola mano mientras que comía con la
otra. A modo de breve anécdota admito que debido a mí falta de estatura ante la
mesa – no podía llegar a devolver la pelota cuando botaba en ciertos lugares – mi
juego de ping-pong nunca maduró al nivel de mi ajedrez, lo cual era motivo de
frustración personal. De hecho, mientras se me reconocía entre los adultos como
un buen jugador de ping-pong, en el ajedrez era el campeón indiscutible,
venciendo a veces a grupos adultos miembros del club de ajedrez de la base.
El agotamiento que sostuve fue
una amenaza sería a mi salud y se repetiría en diferentes momentos a lo largo
de mi vida. Me acuerdo de muy pequeño, tal vez a los 6 o 7 años de edad, oí que
los caballos podrían correr hasta morirse, que sus corazones ‘reventaban’ del
esfuerzo. No tardé en convencerme de que yo también podría hacer lo mismo, y
para probármelo me echaba a correr imaginándome un caballo galopando desbocado,
apenas frenando antes de que mi corazón estallara en mi pecho. Supe entonces que
tenía una fuerza de voluntad de acero, inquebrantable y que me podría obligar a
mismo a cumplir hasta la muerte si hiciera falta. “Cumplir o morir” ya
estaba arraigada en mi mente, en mi carácter, en mi espíritu.
Ante tal confesión o divulgación
la pregunta clave creo yo va a ser siempre, “¿por qué?” Me imagino que debería
resultarle algo inquietante a cualquiera el hecho de que un niño de seis años
se viera de alguna forma motivado, impulsado, dispuesto, o incluso en lo más
mínimo curioso por saber que podría obligar su corazón a estallar en su pecho
por la mera fuerza de su voluntad. Y sin embargo, en las experiencias,
pensamiento, y emociones que le llevarían a ese niño a tal punto es donde
radica el secreto, el enigma para aquellos que han convivido conmigo, de mi
implacable perseverancia, de mi infatigable paciencia, de mi incansable
voluntad.
Cuando era chaval, es decir,
joven adolescente, bromeaba con mis amigos al pararme, al ponerme de pie, diciendo
que me estaba poniendo “en pie de guerra.” A modo de breve prefacio para
aquellos que no entiendan el significado de esta expresión, les explicaré que
alzarse o ponerse “en pie de guerra” es un término que se refiere al arranque
de una tribu india de tomar las armas, el movilizarse para una conflagración
bélica, el declararse en guerra. Lo gracioso en mi caso, para mis amigos y yo
al menos, resultaba porque ‘Guerra’ es mi segundo apellido y de hecho siempre
que me paraba estaba – literalmente – en “pie de guerra.”
En realidad para mi no era una
broma, aunque disfrazadamente la presentara como tal. No es fácil comunicar al
lector casual, desinformado de los tiempos históricos en los que me tocaría
hacer mi debut al mundo o de cual era la realidad de mis circunstancias sociales
y étnicas. Volviendo en mi memoria a mi infancia y reconstruyendo el contexto
en el que me desenvolvía, comenzaré relatando que tres corrientes principales
confluían en mí, y una cuarta de la cual hablare más tarde pero la cual no
formaría parte de mi identidad hasta ser bien adulto.
Comenzaré a relatar las
influencias por parte de mi madre, ya que con ella pasé más tiempo y su efecto estaba
más presente para mí, como suele ser el caso para casi cualquier niño y sobre
todo teniendo en cuenta las ausencias forzadas de mi padre con su trabajo primero
y luego con su carrera universitaria. En realidad, ofreciendo aun más detalle, la
influencia materna se vio reforzada intermitentemente también por la presencia mi
abuela y brevemente hasta por la de mi tía Leo, hermana pequeña de mi madre con
la cual llegué a convivir por un tiempo a los tres años de edad. Es relevante
mencionar a estas otras dos mujeres porque, a pesar de que eran en su carácter tremendamente
discordantes y dispares, en cuanto a otras actitudes y perspectivas eran paños cortados
de la misma tela: Las tres eran supervivientes de la guerra civil española, las
tres eran mujeres de tremenda fuerza de carácter, e innegablemente desafiantes
ante cualquier autoridad, anarquistas más bien, y las tres eran sin duda feministas.
Para entender a fondo a mi
madre, a las mujeres de su familia, habría que al menos relatar tres
influencias. Una, el hecho de que descendía de una larga línea de mujeres de
alta educación académica. Mi abuela, la madre de mi madre, María de los
Remedios Sánchez Herreros, obtuvo una licenciatura universitaria en música; la
abuela de mi abuelo Alejandro – el padre de mi madre – se dice que fue la
primera mujer en la región española de Cataluña en graduarse en administración
y gerencia. Mi madre descendía directamente de féminas emprendedoras, educadas,
desafiantes ante la sociedad machista que las vería reducidas a objetos de su
antojo: “mujer casada, pierna quebrada y en casa” es un dicho popular
español. Ni preciso decir que los esposos de estas mujeres eran hombres a su
medida, algunos comerciantes, pero muchos militares y dedicados a la patria;
todos hombres de carácter y educación.
Entre esos hombres destacados
estaba mi abuelo, Alejandro, a quien no llegué a conocer pero quien me legó su
nombre, su apellido, y una reputación de socialista idealista revolucionario y de
patriota incansable; también me legó su nariz, su calvicie, y seguramente una
propensión biológica al cáncer ya que él murió de cáncer de la próstata a una
temprana edad. No es posible sobrevalorar la admiración, sino adoración que mi
madre siente hacia mi abuelo. Mi abuelo fue miembro del gobierno de la Segunda
Republica Española, aquel gobierno izquierdista, democráticamente elegido, y
que perdió la guerra civil propiciada por el General y luego dictador fascista
Francisco Franco; una brutal guerra civil que resultó ser precursora a la
segunda guerra mundial y donde muchos países del mundo quedaron representados,
entre ellos la Alemania Nazi de Hitler que aportó un critico apoyo militar y
operacional a su compañero ideológico Franco.
La Guerra Civil española fue a
la vez notoria y nefasta, enfrentando a hermano contra hermano, padre contra
hijo, y vecino contra vecino. Fue una guerra en la que murieron medio millón de
habitantes y de la cual quedaron exiliados otro medio millón. Si tenemos en
cuenta que España contaba entonces con menos de 25 millones de personas, eso
implica que 2 de cada 100 murieron y que 2 de cada 100 fueron forzados a
emigrar – todos estos últimos partidarios del derrocado bando republicano. Serian
de éstos individuos los que sembrarían las semillas ideológicas de la
revolución comunista-socialista en la mente del joven “Che” en la casa de sus
padres en Argentina.
Muchos republicanos españoles,
Picasso inclusive, optaron por salir de España y no volver hasta que no cayera
Franco. Picasso moriría en el exilio esperando la muerte del dictador fascista.
A pesar de asistencia extranjera para su exilio, mi abuelo fue de los que se
negaron en salir insistiendo que moriría en su patria. Mi abuela insistió que
su lugar era al lado de su marido.
Los estudiosos de la historia,
sociedad, cultura y civilización española, como el gran Ramón Menéndez Pidal,
siempre nos hablan de “las dos Españas.” El Iberoamericano es el descendiente directo,
lo quiera aceptar o no, de la batalla perdida entre una de estas dos facciones ante
la segunda, y por eso mismo conviene reparar sobre esta distinción de faceta
ideológica de la madre patria ya que en esta querella se clausuró el presente destino
de Latinoamérica, y en ella yace las claves de su futura liberación.
Por una parte está la España
conservadora, tradicionalista; la España religiosa, católica, de la
Inquisición, de la Reconquista, de la Conquista de las Américas, de la
expulsión de los judíos y de los musulmanes; la España de Pizarro y de Cortes;
la España negrera; la España despótica, de castas sociales hereditarias, retrograda,
xenofóbica, homofóbica, racista, machista, absolutista y antidemocrática. Esa
era la España del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, “Caudillo de España por la Gracia
de Dios.” A este lado del Atlántico los hijos descendientes de aquella España son
la larga lista de dictadores despiadados e inhumanos del siglo XX como: Anastasio
Somoza de Nicaragua que apoyado por los EE.UU. mató a 50,000 de sus propios
ciudadanos; Fulgencio Batista de Cuba, que convirtió en la isla cubana en una
colonia comercial del crimen organizado y de las multinacionales americanas;
Augusto Pinochet, dictador chileno que tras un golpe de estado patrocinado por
la CIA y por la multinacional americana ITT, asesinó al presidente Salvador
Allende, elegido democráticamente en el 1973; en Bolivia, el general Hugo
Banzer, y en Paraguay el general Alfredo Stroessner. Estos personajes y muchos
otros que surgieron de, y con frecuencia operaron con, la tolerancia de un
pueblo religioso, ignorante, cerrado, sometido, conformista, apático por una
parte, y soberbio por otra, es decir, colonizado.
También está la otra España, la
España democrática, filosófica, librepensadora, tolerante, agnóstica sino atea;
la España de Cervantes, de Picasso, de Dalí, de Velazquez, de Ortega y Gasset,
de Seneca, de Unamuno. Esa es la España de Dolores Ibárruri, mejor conocida
como “La Pasionaria,” mujer tremenda que se destacó por merito propio como
diputada del Partido Comunista Español y como heroína de la Guerra Civil,
popularizando su versión de la divisa Zapatista de “más vale morir de pie
que vivir para siempre de rodillas,” y su lema personal de “¡No
pasarán!” durante la defensa de Madrid contra de las fuerzas de Franco. Es
la España de Manuel Azaña, presidente de la Segunda Republica que en conjunto
con sus reformas de redistribución agrarias proclamó: “España ha dejado de
ser católica,” estableciendo entonces la separación legal entre la Iglesia
y el Estado. Los descendientes de esta otra España son aquellos que lucharon en
América Latina por la libertad, la igualdad, la dignidad humana, como Simon
Bolívar, José de San Martín, Augusto Sandino, José Marti, Fidel Castro, y
Ernesto “Che” Guevara.

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